31/12/22

I.1 Lo Económico

 1. Lo económico 

El presente trabajo se va a referir a “lo económico”. Lo económico hace referencia a la concepción sustantivista (la opuesta a la formalista) de la economía. Es decir, lo económico se refiere a las relaciones de interdependencia entre los Seres Humanos y entre estos y la Naturaleza que permiten la reproducción de la vida humana en sociedad. Estas relaciones son lo constitutivo de la Economía. Desde esta visión, la Economía es un conjunto de valores, instituciones y prácticas (praxis). 


1.1. ¿Qué se entiende por Economía a los fines de este trabajo? 

Economía: Según Real Academia Española 

Del lat. mediev. oeconomia, y este del gr. οἰκονομία oikonomía, de οἶκος oîkos ‘casa’ y νέμειν némein ‘distribuir’, ‘administrar’. 1. f. Administración eficaz y razonable de los bienes. 2. f. Conjunto de bienes y actividades que integran la riqueza de una colectividad o un individuo. 3. f. Ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos. 4. f. Contención o adecuada distribución de recursos materiales o expresivos. 5. f. Ahorro de trabajo, tiempo u otros bienes o servicios. 6. f. pl. Ahorros mantenidos en reserva. 7. f. pl. Reducción de gastos anunciados o previstos. 

Nótese que ninguna de estas acepciones (de la 1 a la 7) es significativa, y mucho menos resulta útil, para explicar realmente lo que debería ser entendido como Economía. Resulta especialmente llamativo que habiendo explicado la etimología del término, que resulta ser bien sustantiva, luego la R.A.E. en ninguna de las acepciones hace caso a la misma. 

El término “Economía” etimológicamente, proviene del griego oikonomia, palabra compuesta procedente del sustantivo oikos y del verbo nemo. Mientras que la traducción de este segundo término no presenta mayores problemas — nemo significa distribuir, administrar—, el primero –oikos– no tiene equivalente en castellano, aunque en su acepción general, haría referencia al conjunto de casa, familia y propiedades, que constituye la comunidad social básica en el mundo griego, y la que permite cubrir tanto las necesidades de alimento y vivienda como las de reproducción. Economía sería, debería ser, el “cuidado de la casa”. Las acepciones actuales se han apartado significativamente de esta idea. 

Lo económico (la economía sustantiva) tiene tantos años como tiene el Ser Humano sobre la Tierra. Los primeros homínidos datan de hace entre 5 y 7 millones de años, y el Homo Sapiens o Ser Humano moderno data de hace unos 200.000 años. Economía en cuanto a un enfoque de procesos económicos que han existido desde siempre: aprovisionamiento, producción, distribución, intercambio y consumo de bienes y servicios. ¿Para qué? Para satisfacer necesidades humanas de una manera en que se cuide la Oikos, es decir conservando las bases de la reproducción de los recursos naturales y de los mismos Seres Humanos. 

Desde un punto de vista organizativo se incluye dentro de la Economía el estudio de las formas en que individuos y sociedades sobreviven y prosperan, asignando los recursos para ello. Y esto los Homo Sapiens y sus antecesores lo hicieron desde siempre. 

Es decir, a los antecesores del Ser Humano actual, para lidiar con “lo económico”, es decir con la praxis económica, no se les ocurrió jamás esperar a que los griegos definieran Oikos, hace unos 2500 años. Llevaron a cabo actos económicos mediantes los cuales sobrevivieron y así pudieron evolucionar durante decenas de miles de años. Y mucho menos se les ocurrió esperar a que Adam Smith sentara las bases de la disciplina “economía clásica”. Y tampoco esperaron a que sucesores de Smith intentaran desarrollar esa “economía clásica” con aspiraciones de ciencia, como tampoco esperaron a que se desarrollaran las posteriores versiones revisionistas y/o críticas a la misma. 

Es fundamental no perder nunca de vista esto. La real y verdadera noción de Economía (la de Oikonomía o cuidar la casa) nació con el Ser Humano, y no tiene nada que ver con lo que hoy se adoctrina en universidades, en ministerios de economía o en organismos supranacionales. 

Lo que se inició hace algo más de 200 años con Smith y se conoció como “economía clásica” (y sucesivas derivaciones) no tenía ni tiene como paradigma el “cuidar la casa”. Tampoco lo han considerado las respuestas críticas hacia la economía clásica que surgieron en el tiempo, como las diversas concepciones Keynesianas y Marxistas. 

Economistas de esta última extracción intentaron acercarse a una concepción científica proletaria de la Economía desarrollando las categorías de análisis de la “Economía Política”. La Economía Política es (Isacovich, 1980, p15) la ciencia del desarrollo de las relaciones sociales de producción que esclarece las leyes que gobiernan la producción y distribución de los bienes materiales en la sociedad humana a lo largo de sus diversas fases de desarrollo, partiendo de un supuesto clasista (según se tenga o no la propiedad de los medios de producción). Por supuesto que la Economía Política ha ayudado a entender mejor el proceso capitalista industrial, pero a pesar de su afán científico ha quedado muy lejos de considerar siquiera “el cuidado de la casa” al no tener en cuenta la materialidad ecológica y aspirando sólo a administrar la explotación humana. 

En consecuencia, el paradigma común de todas las corrientes teóricas económicas citadas, más ortodoxas o más heterodoxas, traducidas a sus praxis, ha sido el de la explotación, tanto de Recursos Naturales como de Seres Humanos para beneficio de unas minorías. En otras palabras, son paradigmas para la producción de Males para la Humanidad para las grandes mayorías. Pero la verdadera Economía durante decenas de miles de años no ha sido tal cosa, y no es tal cosa. 

1.2. Las cinco características esenciales de la economía capitalista 

Se ha hablado tanto de capitalismo, socialismo, comunismo. Se han escrito bibliotecas enteras sobre ello. Se ha discutido, y se discute hoy, tanto. Haciéndolo siempre de una manera en que se personaliza la discusión en función de polémicos personajes, muchas veces en base a ejemplos mediáticos. Se discute si se está a favor o en contra de una u otra posición, de manera similar a cuando se discute sobre deportes, con simpatías las más de las veces incomprensibles hacia esos unos u otros lado. Casi siempre hablando sin saber bien de lo que se está hablando. Mientras se discute de esa manera, la praxis de la economía capitalista machaca personas y Naturaleza, año a año, día a día, minuto a minuto, segundo a segundo. 

De una manera bien concisa, ¿cómo se puede saber que se está actuando en una economía capitalista?

 Siguiendo a D´Alisa, Demaría y Kallis, en su libro “Decrecimiento, vocabulario para una nueva era” (2017) se pueden considerar cinco características esenciales de la economía de tipo capitalista

Primero, la concentración de los medios de producción, ya sea a través de relaciones jurídicas de propiedad o de control, está en pocas manos, ya sea privadas (empresarios particulares o corporaciones privadas) o públicas (Estado a través de empresas de propiedad estatal). 

Segundo, una proporción mayoritaria de la población, la cual no posee capital alguno, está forzada a ofrecer su fuerza de trabajo en un mercado de trabajo, a cambio de un salario en moneda de curso legal. 

Tercero, los dueños o controladores del capital se reservan todas las decisiones en la empresa económica, y conservan la propiedad de los productos y de los resultados obtenidos en el proceso de producción de las empresas económicas. 

Cuarto, los dueños o controladores del capital dependen de un sistema monetario de curso legal y origen bancario para obtener primero financiación y luego, al realizar la producción, llevar a cabo la acumulación en moneda. Y dependen del intercambio en un mercado en esa moneda de curso legal para la realización monetaria de la producción. La determinación de los precios de lo producido y lo consumido en el proceso de producción es puesta por ese mercado, ya sea por la influencia de capitalistas privados (monopolios u oligopolios privados) o por la influencia del Estado. 

Quinto, la producción a llevarse a cabo en la empresa económica está motivada por la expectativa de un teórico beneficio, para lo cual debe existir, o incidir en su existencia, la escasez percibida del producto o servicio a vender. El afán productivista prevalece siempre. 

1.3. Importantes cuestiones adicionales 

De estas cinco características antedichas se pueden derivar varias cuestiones adicionales muy importantes para sentar la posición de este trabajo. 

Es fundamental destacar dos de ellas: 

Primero, que el Estado juega un papel esencial para la consumación de la praxis capitalista, ya que es una suerte de garante de que las cinco características esenciales. Aún los partidarios del Estado mínimo no podrían asegurarse la acumulación si no fuera por el Estado, que la diseña, la permite y luego la custodia a esa Gran Propiedad producto de la acumulación. 

Segundo, que el grado de intervención de un Estado en la economía capitalista no altera la esencia de esa economía capitalista. El Estado participando mínimamente en la Economía significa que todas las empresas económicas están en manos de capitalistas privados. El Estado participando de manera máxima en la Economía significa que todas las empresas económicas están en sus manos, actuando el Estado como capitalista. En dichos ambos extremos, y en cualquier punto en el medio de ellos, las principales consecuencias sobre personas y sobre la Naturaleza permanecen invariables. 

Otra característica se deriva de lo anterior, también importante y fundamental. Que el Estado intervenga poco en la economía (capitalismo clásico o neoliberal) o que el Estado intervenga de mucho a totalmente (de capitalismo neokeynesiano a capitalismo de Estado o socialismo autoritario) es la discusión que se da generalmente dentro de todo sistema político que se corresponde con una economía capitalista. Todo el arco o abanico de opciones que se dan dentro de un sistema político de una democracia representativa tipo va a defender acaloradamente alguna de esas opciones de intervención estatal en la economía: nada, poca, mucha o toda intervención del Estado en la economía capitalista. 

Todas las opciones políticas típicas son como distintos ramales de trenes que dejan en la misma estación final económica. Y esta es la prueba, entonces, de que no hay debate real económico entre las opciones políticas que promueven uno u otro grado  de intervención del Estado en la economía. Gane quien gane una elección, y pierda quien pierda, la economía capitalista no pierde nunca. Los pocos poderosos que logran acumular siempre, pase el gobierno que pase, a lo largo de los años, así lo corroboran. 

A lo largo del trabajo todo lo aseverado en este apartado esto va a quedar suficientemente explicado y probado. Pero es fundamental advertir sobre esto desde un primer momento.