31/12/22

III.2.2 Probado:Teoría capitalista plena de mitos, falacias , ocultamientos e imposiciones.

De la relación de cuerpos teórico/prácticos analizados en la parte II, que analizan y practican perspectivas alternativas frente a los Males (observados en la parte I) que la economía capitalista ha ocasionado y ocasiona a partir de sus prácticas, se pueden considerar probados ocultamientos, mitos, falacias e imposiciones de la teoría económica capitalista. 


La cantidad de ocultamientos, mitos, falacias, e imposiciones de las convenciones dominantes que la economía capitalista, ya sea en su versión ortodoxa predominante pero también en sus versiones críticas o heterodoxas, ha incorporado para lograr el objetivo final de que pocos muy ricos tengan el poder de someter a muchos pobres y muy pobres, ha sido y es numerosa. A lo largo de la parte II se ha podido visualizar, intuir y puntualizar las de mayor significación que serán reseñadas a continuación.

 


Gráfica de relación entre investigación Parte II y la comprobación de ocultamientos, mitos, falacias e imposiciones de la teoría económica capitalista


1. Los ocultamientos graves de la economía capitalista 

Para distinguir los ocultamientos graves que practica la economía capitalista es procedente hacer una comparación entre lo que habitualmente es tenido en cuenta en las teorías de la economía capitalista y todo lo que debería ser tenido en cuenta a la hora de explicar lo económico, es decir la Oikonomía.

        1) Descripción habitual de la economía capitalista


Este diagrama muestra el corazón del análisis macroeconómico de la economía capitalista, y sienta las bases para la medición del Producto Interior Bruto (PIB). Todo se mide en dinero de curso legal, y lo único que importa es lo susceptible de ser medido en unidades monetarias. 

Esto es lo que las Universidades y Facultades de Economía enseñan y lo que los economistas aprenden acerca de lo económico. Sólo hasta acá llegan. La intervención del Estado hace llegar el nivel de análisis hasta la categoría de“políticas económicas” de un Estado Nación, y ahí es, en ese nivel, dónde se trenzan las estériles discusiones de las escuelas ortodoxas vs heterodoxas (típicamente monetaristas vs keynesianos)

Discusiones en las que queda evidenciada la inutilidad de tal debate. La economía capitalista es así la disciplina paralela a “la política”, con una vida propia distanciada y autónoma de “lo económico” y “lo político”. 

Cuando se agrega la economía financiera, se le agregan en realidad niveles de decisión que se empiezan a escaparse del nivel Estado, y éste se convierte más que nunca en un agente de los poderosos del mundo de las finanzas. 

Los bancos traen la creación secundaria de dinero en base a deuda (visto en el II.2 Definanciarización) y con ellos interminables espacios para inventar otros modelos y otras formas jurídicas de gran Propiedad Privada que podrá ser obtenida mediante especulación sin ninguna relación con la parte real de la economía, o en base a la subordinación de la misma

Y cuando se agrega el nivel de comercio internacional aparecen los Tratados de Libre Comercio (TLC), herramientas de concreción del capitalismo globalizado, también vistos en II.2 Definanciarización y II.10 Economía Local Comunitaria de este trabajo. Aquí se verifican las prórrogas de jurisdicciones por fuera de los ámbitos judiciales de los Estados Nación en beneficio de las empresas multinacionales, las injerencias de organismos supranacionales como el FMI o Banco Mundial, la segura aparición de los llamados “paraísos fiscales”, todo de la mano de cada vez mayores imposiciones de austeridad de los Estado Nación

Pero además de lo que se visualiza en el esquema de la figura 23, la economía capitalista se basa en la difusión e imposición de otras dos “verdades” (mitos), que a su vez conllevan en realidad importantísimos ocultamientos: 

En primer lugar, la aseveración de que el Ser Humano en su faz económica tiene un comportamiento perfectamente racional. Es el Homo economicus, que basa sus decisiones considerando su propia función de utilidad personal. 

En segundo lugar, el ensalzamiento de la competencia, modelizada en su versión “perfecta”, que generalmente presenta la forma natural y apta de organización social en las relaciones económicas. 


        2) Descripción real de la economía = Oikonomía.


De la comparación entre lo explicado respecto de la figura 23 y lo que se puede apreciar en la figura 24, se puede concluir que la economía capitalista deja fuera de su objeto de estudio, de su consideración, adrede, infinidad de situaciones fundamentales, como se verá a continuación: 


        3) Ocultamiento de la Naturaleza 

Una Economía no flota en el vacío sino que está incrustada en el medio ambiente del cual toma energía y recursos naturales y hacia el cual arroja desperdicios, contaminación y energía degradada, como se ha visto en II.4 sobre Economía Ecológica, en la Parte II. 


        4) Ocultamiento del Trabajo no Remunerado 

Correspondiente a los trabajos de Cuidado para la reproducción social que ocurre en los hogares, trabajos mayoritariamente feminizados, analizados en II.5 sobre Economía Feminista, en la segunda parte del libro. 


        5) Ocultamiento de los Bienes Comunes 

Ignora deliberadamente (como se viera en II.6 sobre Economía de los Bienes Comunes y en II.11 sobre Economía del Don y Economía Colaborativa, en la parte II del libro) el cercamiento de Bienes Comunes a favor de los capitalistas en combinación con los Estados, y el trabajo colaborativo que crea Bienes Comunes basados en conocimiento. 


        6) Ocultamiento de la informalidad y la precarización 

Genera y a su vez oculta una economía informal en la cual los protagonistas son los excluidos del circuito oficial objeto de estudio de la economía capitalista, que se ven obligados a recurrir a otras prácticas económicas no regulares para llevar el sustento a sus hogares (visto en  II.12 sobre Economía Popular, en la parte II).


        7) Ocultamiento de que el Ser Humano es un ser emocional que razona, o mito del Homo Economicus

Como dice López Rosseti (2017) “los Humanos no somos seres racionales, somos seres emocionales que razonan”

Las personas actúan constantemente invocando la racionalidad de sus acciones. Disciplinas humanas como “el derecho o “la economía” presuponen, equivocadamente, tal racionalidad. Dice este mencionado autor  que es como si, en virtud de esa facultad única de nuestra especie, se justificaran todas las acciones y planes de vida de las personas. Es frecuente que alguien elabore una explicación racional sobre una decisión determinada, cuando en realidad la mayoría de las veces esa decisión es simple y llanamente el resultado del deseo impulsado por las emociones y los sentimientos más profundos, y hasta ocultos. El pensamiento, como proceso cognitivo, busca intencionalmente presentar en nuestro mundo social una explicación entendible y, a la vez, defendible desde la razón. De una manera sencilla: la emoción es la que decide y la razón es la que justifica la decisión. Aunque no siempre es así, muchas veces lo es:  la emoción juega un papel central en las acciones de los Seres Humanos

Si se incorpora al análisis el factor Poder asimétrico o de dominación, es decir el tipo de poder que busca que las personas realicen determinadas conductas a partir de una violencia impuesta, característico de la economía capitalista, es claro que una de las emociones básicas y predominantes en el mundo de la economía capitalista y las decisiones que ésta involucra fue, es y será el miedo. 

Según López Rosseti el miedo es la emoción básica más estudiada porque es la más antigua evolutivamente. Está desde los primeros antepasados del Ser Humano como mecanismo protector, de defensa, de supervivencia. El miedo es una emoción que se activa ante la presencia o percepción de un peligro real o imaginario. Es un mecanismo de prevención del daño potencial, una reacción frente a intereses de orden vital. La economía capitalista está diseñada para funcionar en base al miedo de los que solo tienen para vender su trabajo personal, o, para los que tienen algo más que sólo su trabajo, el miedo a perder lo poco que tiene. En la economía capitalista no hay lugar para la racionalidad en el 99% de sus participantes. 

La economista Kate Raworth (2018), creadora de Doughnut Economics, ha tratado, mediante una animación humorística, retratar al “Homo Economicus” y su racionalidad en su video “Economic Man vs. Humanity”.


Los Seres Humanos son mucho más complejos y adaptativos que un simple animal caza riquezas

Compromiso social, ayuda mutua, cooperación, todo lo que se ha visto en el II.10 sobre Economía Local Comunitaria, en la segunda parte del libro, es lo que realmente caracteriza al Ser Humano, es lo que se adecua a la realidad, aunque es difícil de modelizar. Más fácil, pero muy falso por lejano de la realidad, es haber vendido durante décadas la modelización de un Ser Humano económicamente racional.


        8) Ocultamiento de la importancia de la cooperación y la ayuda mutua, o mito de la prevalencia de la competencia 

El darwinismo social es la trasplantación de una incorrecta interpretación de los descubrimientos realizados por Charles Darwin de la lucha por la existencia en el mundo animal y vegetal al terreno de las relaciones sociales. El mito de la prevalencia de la competencia sobre la cooperación ha encontrado así su falso sustento para afirmar que las clases dominantes se componen de los mejor dotados, vencedores en la lucha por la existencia, brindando así una justificación natural a la desigualdad social.

En su artículo “Consideraciones sobre cooperación y evolución” (2015), Moreno Ostos señala que el énfasis excesivo en la competencia como vehículo de la evolución supone un importante sesgo en nuestra visión de la organización y del funcionamiento de la Naturaleza, impuesto en gran medida por la tendencia económica y política dominante, que poco tiene que ver con el trabajo original de Charles Darwin. 

Sin restar importancia a la interacción competitiva -que sin duda alguna juega un papel en la configuración de la Naturaleza- numerosos naturalistas y biólogos han tratado de demostrar, una y otra vez, que la cooperación entre organismos constituye un importante factor en la evolución, tal vez mucho más relevante que la competencia. Para estos científicos siempre ha resultado una tarea dura y poco gratificante el transmitir sus ideas en un ambiente científico excesivamente dogmático y ortodoxo. Pero lo hicieron, y con ello marcaron una visión muy diferente de cómo se organiza la vida. 
Tristemente, esta visión cooperativa está lejos de la corriente prevaleciente y ha sido tradicionalmente relativizada, ignorada e incluso ridiculizada. 

                “Desde la publicación en 1859 de la obra cumbre de Charles Darwin El Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural, o La Preservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Existencia (es el título completo), la línea general de los estudiosos de la evolución ha puesto sistemáticamente énfasis en la “lucha por la existencia” como mecanismo de especiación y evolución. A pesar de que en esta obra Darwin incorporó algunas hermosas observaciones sobre interacciones de cooperación entre organismos, sus seguidores pronto las relegaron a las sombras. Este acento en la competencia pronto impregnó muchos campos ajenos a la Biología, tales como las Ciencias Humanas, la Economía, la Sociología, la Psicología y las Ciencias Políticas. Había nacido el Darwinismo social. Lamentablemente, en muy poco tiempo, hacia 1888 con la publicación de Huxley, las ideas de Darwin fueron reconvertidas en la justificación científica del capitalismo más salvaje, el clasismo, el racismo e incluso la eugenesia (…) Pero otros científicos coetáneos interpretaban los postulados de Darwin de una manera muy diferente. El naturalista ruso Piotr Kropotkin publica en 1902 el libro “El apoyo mutuo”, y otros científicos como Paul Portier en 1918, Merezhkovsky en 1926, Lynn Margulis en 1966 y otros estudios a partir de la Teoría de los juegos y el matemático Robert Axelrod y colegas en la resolución del Dilema del Prisionero pudieron mostrar evidencias en torno a la importancia de la cooperación en la evolución.” Moreno Ostos (2015) 

 El mantenimiento casi dogmático del paradigma de la competencia como principal factor de evolución se debe principalmente a su simplicidad, y a su poder para justificar un sistema económico a todas luces injusto, en el que la inmediatez, el individualismo y el predominio del más fuerte constituyen pilares fundamentales

Esta miopía intencionada ha intentado marginar a lo largo de la historia los numerosos estudios que demuestran que la vida se abre camino fundamentalmente a través de la cooperación en el largo plazo

                “Si la cooperación está en la intimidad de nuestro genoma, en la esencia misma de nuestras células y se manifiesta en la Naturaleza como una estrategia estable desde del inicio de la vida sobre la Tierra, sin duda deberíamos promoverla decididamente en el ámbito social, económico, científico y educativo en detrimento de la axiomática competencia, que a todas luces lleva a nuestra sociedad por senderos muy alejados de la estabilidad y, por qué no decirlo, de la felicidad.” Moreno Ostos (2015) 

Tener en cuenta la importancia de la cooperación y la ayuda mutua estimula la propensión a considerar a la Economía Social como más “naturalmente” asociada a la especie humana, como también se vio en II.7 sobre Economía a Escala Humana-Economía de la Edad de Piedra, en la segunda parte del libro.

        9) En síntesis, la economíacapitalista omite y oculta demasiado 

La economía de la figura 24 es la verdadera Oikonomía, es decir, la economía que incluye el cuidado de la casa como su objeto de estudio. Es mucho más que la economía capitalista (ya sea en versión ortodoxa u heterodoxa) de los libros y las academias

Esta Oikonomía - la verdadera economía -  incluye todo aquello que la economía capitalista oculta y niega, y va más allá de lo que se puede medir con dinero de curso legal. Lo que se ha dado en llamar economía capitalista, con pretensión de ciencia, no puede ser tomado seriamente jamás debido a estas probadas omisiones y ocultamientos deliberados.


2. Violencia legal conservadora en los contratos que configuran la empresa capitalista 

De acuerdo a lo visto en el II.3 sobre Teoría de la Propiedad del Trabajo (TPT) - Economía Social –  se puede concluir que efectivamente los contratos implicados en la configuración de la empresa capitalista constituyen un caso de violencia legal conservadora –en la acepción de Walter Benjamin– contra los trabajadores, quienes ceden y transfieren de manera legal, naturalizada e institucionalizada derechos que son en realidad inalienables, como resultan ser el derecho a percibir y disponer los frutos de su trabajo personal y a decidir y a participar democráticamente en el ámbito de su trabajo

Según lo visto en II.3, la apropiación de la producción por parte de la empresa capitalista, resulta legal pero ilegítima, como tan bien explica Ellerman (1992) en su revisión crítica de la Teoría de la Propiedad del trabajo. Igual de ilegítimo resulta ser el cercenamiento de los derechos políticos del trabajador en la empresa capitalista

Según lo explicado en la TPT es por medio del Contrato de empleo como se concreta la alienación económica al convertir a una persona en una cosa, concretando así la desapropiación del producto de su trabajo personal (producción personal que es inalienable), cuando a cambio de un salario (no importa la cuantía de éste) va a parar a manos del empleador. 

Además, como se sostiene en “Los contratos implicados en la configuración de la empresa capitalista como caso de violencia legal conservadora contra los trabajadores” (2018), no hay otra explicación que la violencia legal conservadora para explicar que los dueños o representantes del capital (una cosa) obtengan del sistema legal derechos positivos adicionales que les permita dirigir autocráticamente al factor humano (personas) que es el que efectivamente logra la producción de bienes y/o servicios, según la Teoría de la Propiedad del Trabajo.

En términos de “no democracia”, y reforzada por los contratos empresarios (societarios y parasocietarios) que configuran las diversas formas jurídicas de la empresa capitalista, el contrato de empleo también concreta la alienación política en el ámbito de trabajo

La empresa capitalista es así un lugar dónde está consagrado legalmente el autoritarismo, constituyéndose en pequeñas o en grandes dictaduras, en las cuales los trabajadores alienan sus derechos a participar en las decisiones que hacen a una manifestación personalísima como es el trabajo humano. 

Todo esto señalado está perfectamente disimulado en la práctica cotidiana porque dichos contratos, tanto el de empleo como los contratos que configuran la empresa capitalista, son evidentemente legales. Pero son ilegítimos, por cuanto ocultan cesiones de derechos inalienables

Hay que recordar que la esclavitud, el apartheid, el colonialismo, dictaduras, han sido catalogadas como legales. La legalidad ha sido y es una cuestión de poder asimétrico. El contrato de empleo y los contratos societarios han sido forjados e impuestos durante décadas, ya siglos, desde el Poder en base a violencia legal conservadora. 


La cuestión es que la economía capitalista ha construido sus preceptos y pseudo leyes económicas sobre los numerosos ocultamientos del apartado anterior y también sobre el falseamiento de esta realidad cotidiana descripta aquí que acontece en el día a día en el seno de la empresa económica capitalista. 


3. La falacia de la Tragedia de los Comunes 

La llamada Tragedia de los Comunes es un dilema expuesto por Garret Hardin en 1968 que describe una situación en la cual varios individuos, motivados solo por el interés personal y actuando independiente pero racionalmente, terminan por destruir un recurso compartido limitado (el común) aunque a ninguno de ellos, ya sea como individuos o en conjunto, les convenga que tal destrucción suceda. 

El argumento de Hardin otorgó una justificación académica para la ética capitalista, en plena “guerra fría”, que indica que el egoísmo individual es necesario para incrementar el bien común, además de ofrecer una solución para evitar la supuesta tragedia de los comunes: el cercamiento y la privatización. 

Como ya se apuntara en II.6 sobre Economía de los Bienes Comunes, en la Parte II, Hardin basa su teoría en un supuesto de la naturaleza humana, a la cual la da como sentada y probada. El éxito del argumento de Hardin refleja su utilidad como una explicación pseudo-científica de la pobreza y la desigualdad. 

Hardin presupone falsamente la universalidad de una mentalidad antropocéntrica, racional y consumista de quienes actúan, incurriendo en una falacia de generalización apresurada, o muestra sesgada o “según quien”. Esta es una falacia que se comete al inferir una conclusión general a partir de una prueba insuficiente

La Tragedia de los Comunes generaliza a partir de una mentalidad: la de los que ven al mundo natural como nada más que un banco de recursos para ser extraídos y explotados para el avance y desarrollo de la porción de la especie humana que se beneficia de esa forma de pensar

La Tragedia de los Comunes desconoce que la Humanidad evolucionó como especie durante cientos de miles de años practicando justamente las ideas contrarias a ese paradigma destructivo. La Humanidad evolucionó con el sostenimiento de los Bienes Comunes mediante vida en comunidad y en armonía con la naturaleza, en un esquema de Poder colaborativo, como se ha visto al tratar la Economía de la Edad de Piedra en II.7.


2.4. El mito del crecimiento económico bueno e indispensable 

Según Max Neef y Smith en “La economía desenmascarada” (2014) hay una creencia compartida mundialmente y en la cual coinciden la versión ortodoxa y la heterodoxa de la economía capitalista, y también la de los economistas marxistas: el crecimiento económico es bueno e indispensable

Esta aseveración posee categoría de verdad absoluta hoy en día, para cualquier tipo de país, en cualquier latitud. Es la baliza hacia donde aparentemente debe navegar la humanidad. Además de ser el norte para los economistas de toda cepa lo es también para todo el espectro de políticos. 

Esta creencia máxima, el fetiche del crecimiento sin límites, produce además terribles efectos sobre la biosfera. Los efectos negativos fueron vistos en II.2 al presentar las perspectivas del Decrecimiento y en II.4 de la Economía Ecológica, en la segunda parte de esta obra y se resumen aquí brevemente: 

Contaminación 

Deforestación 

Desertificación 

Calentamiento global 

Sobreexplotación 

Introducción de especies invasivas 

Bajo el paraguas de otra mentira enarbolada a nivel ONU, la del Desarrollo Sostenible o Capitalismo Verde (que se critica aparte), lo cierto es que en el curso seguido por todos los dirigentes políticos mundiales se le concede total prioridad a la fe cuasi religiosa del crecimiento económico a cualquier costo, en propio país y si no se pudiera explotando a terceros países, sumiendo a muchos de ellos a un destino de extractivismo salvaje, como se analizara en II.8 sobre Postextractivismo. 

Este mito del crecimiento económico ilimitado se sustenta, entre otras cuestiones, en otras dos creencias que también parecen alcanzar un status parecido al religioso: el efecto derrame y que todo valor debe ser necesariamente medido en dinero.

1) La falsa fe en el “efecto derrame” o “teoría del goteo” o “trickle down” 

El trickle down o teoría del goteo, aún vigente en el mundo occidental y fundamento de las políticas de Ronald Reagan y Thatcher en los años 80, se basa en la creencia de que favoreciendo a los más ricos, la economía genera beneficios que, cayendo hacia abajo como gotas, se transforman en una ventaja para todos. O en otras palabras, es la creencia de que cuanto mejor y con más banquetes sean servidas las mesas de los poderosos económicamente más y mejores serán las migajas que se les caerán para la población en general

Es una creencia muy popularizada, tal vez la más, entre economistas y políticos de todos los signos para fomentar políticas económicas por parte de los Estados Nación basadas únicamente en la mejora del crecimiento económico, sin tener en cuenta otros factores, como la desigualdad en la redistribución de la renta o el potencial daño ambiental. Para países del sur global funciona como excusa para permitir cualquier expolio extractivista que hará "crecer" la economía del país y eso traerá beneficios para todos.

La teoría está basada en la hipótesis enunciada por el economista ruso-estadounidense Simon Kuznets, en sus curvas deKuznets (un embuste que también se aplica al tema medioambiental), que sostiene que a medida que aumenta el crecimiento económico tiende a disminuir la desigualdad en el reparto de la riqueza.

Los números crecientes de desigualdad en el mundo en general y en especial en el primer mundo, han acelerado en los últimos tiempos al nivel de que horrorizan a partidarios mismos del capitalismo, como el premio Nobel JosephStiglitz o el premio Nobel Paul Krugman

Estos números demuestran que el efecto derrame es sólo un pretexto enarbolado capitalistas para que los más ricos sean cada vez más ricos, acompañados con entusiasmo por políticos que así podrán prometer, también falsamente, mejoras de la redistribución del ingreso en algún futuro hipotético, y pueden además justificar la regresión en la distribución en épocas de recesión

2) La falsa creencia de que todo valor sólo puede ser expresado en términos de dinero 

Expresa esta creencia que algo solo existe y es importante para la cuestión económica si es medible en unidades monetarias. La fe en el sistema monetario es una herencia del pasado pre científico

En el punto 1. de este apartado se han constatado una importante cantidad de cuestiones que la economía capitalista deja de lado, que oculta, porque no se pueden traducir a montos de dinero de curso legal ni se transan en mercados capitalistas

La coerción que cada Estado Nación, como monopolio territorial, ha consagrado respecto a la obligación de los habitantes de dicho territorio de sujetarse al uso único del dinero de curso legal de origen bancario ha ayudado a reforzar esta creencia.

En esta economía capitalista, por imperio de la ley de cada Estado Nación, el Ser Humano está obligado desde que nace (aunque al principio de su existencia la responsabilidad recae en los padres) a la obtención de dinero de curso legal para asegurar su supervivencia. No puede extrañar entonces que, en este sistema, conseguir este dinero sea el objetivo y el fin principal de la vida misma

La vida girará de esta manera en torno a la posibilidad de obtención o no de ese dinero para pagar todo lo necesario para la supervivencia y las necesidades vitales, en un primer momento, y a partir de éste, luego las personas sufrirán toda la coacción necesaria para obtener dinero de curso legal para poder consumir de acuerdo a los satisfactores de necesidades que la sociedad y el Estado imponen, y esperan que la persona consuma, como se ha visto en II.7 sobre Economía a Escala Humana, en la segunda parte de este trabajo. 

El financiero y monetario es, además, un sistema que opera según sus propias reglas que poco y nada tiene que ver con las del sistema materia – energía que opera en la Ecología. No obstante, el sistema monetario, las finanzas mundiales ejercen un control total sobre el sistema material, sobre la economía real, como se ha visto al presentar la perspectiva de la Definanciarización, en el II.2 de la segunda parte de ese tratado. 

El sistema monetario no tiene límites, opera hacia el infinito. De esta manera, el crecimiento es impuesto por la tradición de medir la riqueza en términos monetarios, presionado por este afán de crecimiento sin límites. 


5. Mito del desarrollo económico 

La creencia de que el crecimiento económico es sinónimo de desarrollo se complementa con la creencia de que el desarrollo necesita sí o sí del crecimiento económico.

Generalmente se supone que cuanto más crece una economía más éxito tiene una región, territorio o país. El indicador principal para esto es el Producto Interno Bruto (PIB). Pero como se ha visto al desarrollar el enfoque del Decrecimiento en II.2, al iniciar la segunda parte de este trabajo, el PIB tiene una serie de deficiencias en su medición de modo que un aumento del mismo no se traslada necesariamente a un bienestar o mejora de vida. Por ejemplo en el PIB todo se suma independientemente de que los impactos sean positivos o negativos, como costos de accidentes, de catástrofes o de enfermedades. En la composición y medición del PIB no hay diferencias entre lo útil y lo perjudicial

Los productores de Males de la Humanidad en el capitalismo lo saben muy bien. Para el PIB y para los capitalistas muchos Males son bienes, vale recordar lo visto al presentar el enfoque del Decrecimiento. Para capitalistas y políticos toda producción sirve si suma al PBI, no les importa que el producido sea en la realidad un Mal para las personas o para la Naturaleza. 

Otra deficiencia es que el PIB sólo mide lo que se traduce en términos monetarios. En este sentido, como se vio al presentar la Economía Feminista (II.5), no incluye al Trabajo no Remunerado, como ninguna otra cosa que no esté traducido en términos monetarios, discriminando así al trabajo doméstico y al trabajo voluntario, hecho por el Ser Humano no a cambio de remuneración dada por un tercero. 

Y otra gran deficiencia es que el PIB no mide los servicios de la Naturaleza y de los ecosistemas, como se ha visto al desarrollar el enfoque de la Economía Ecológica, que en realidad deberían restar del PIB si se los midiera como costo de una producción que sí luego se toma en cuenta en términos monetarios.

Considerando tales limitaciones resulta obvio que es imposible hacer una evaluación real de la calidad de vida o del bienestar utilizando el PIB. Y que por lo tanto es inexacto y hasta temerario aseverar que el crecimiento económico trae desarrollo en términos humanos, o decir que el desarrollo en dichos términos tenga que tener como precedente necesario al crecimiento. 


6. El mito de que globalización económica es buena 

Que la globalización es la única ruta efectiva hacia el bienestar de los países no es más que otro mito

Muchas de las contras de la globalización ya fueron señaladas al desarrollar la perspectiva de la Economía Local Comunitaria (II.10). Según Max Neef y Smith en “La economía desenmascarada” (2014) el mito de la globalización se puede descomponer en sub mitos.

Estos son algunos de esos sub mitos acerca de las bondades de la globalización: 

Las desregulaciones, privatizaciones, eliminaciones de barreras al comercio internacional y una apertura total a las inversiones extranjeras son el camino hacia el crecimiento y el desarrollo.

Basta ver que ha sido la decadencia  de los países latinoamericanos de la década de los 90 hasta ahora, especialmente Argentina. Pero hoy en pleno 21 muchos de los países dela región siguen insistiendo, lo cual confirma la increíble vigencia del mito. 

Una mayor integración en la economía mundial es buena para los países pobres

Lo cierto es que resulta muy difícil corroborar este sub mito, como se ve en un informe delBanco Mundial reciente en el que se muestra que si bien el engañoso PIB per cápita sube la desigualdad persiste en aumento

La ventaja comparativa es la vía más eficiente para garantizar un mundo próspero

Lo concreto es que la deslocalización se ha traducido en salarios de miseria, como se ha podido ver al desarrollar en II.10 sobre el enfoque de la Economía Local Comunitaria, y las consecuencias del extractivismo se siguen propagando en muchos países, como se ha mostrado en II.8, Postextractivismo, ambas en la segunda parte de este volumen. 

Más globalización significa más y mejores puestos de trabajo

Desempleados y subempleados han crecido, y trabajos efectivos están con niveles salariales que depositan directamente a mayorías en la pobreza a quienes trabajan (ver II.12 Economía Popular y II.13 Renta Básica Universal). 

• La Organización Mundial de Comercio (OMC) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) son organismos democráticos que rinden cuentas. 

En realidad, someterse a las normas de estos organismos significa ceder soberanía y ceder jurisdicción. Bajo las normas de estos organismos rectores de la globalización no sólo afecta a los ámbitos social y ambiental sino a la misma democracia (esto se ha desarrollado en II.2 Definanciarización y II.10 Economía Local Comunitaria)

La globalización es un destino inevitable

El modelo dominante es consecuencia de una renuncia sistemática de la mayoría de los países a su derecho de controlar los procesos económicos para beneficio de sus propios intereses. Esto debería ser perfectamente reversible. Las personas deberían poder retomar la Economía en sus manos y comunitariamente, como se vio en II.10 sobre Economía Local Comunitaria.


7. Mito de la economía capitalista sostenible o verde 

En la sección II.2 acerca del Decrecimiento se señaló que los partidarios de este enfoque decrecentista - opositores al crecimiento económico ilimitado - califican al “Desarrollo Sostenible” como un oxímoron, como también se apreció al desarrollar la perspectiva de la Economía Ecológica, y cabe recordar el simple razonamiento. 

El Desarrollo sostenible, según teoría, puede ser concebido como sumatoria de partes: 

Desarrollo Sostenible = [Crecimiento económico + equidad social + sustentabilidad ambiental] 

Pero como se ha visto ya, en la economía capitalista el crecimiento económico se opone radicalmente, por definición, a la equidad social y a la sustentabilidad ambiental, con lo cual queda confirmado el carácter de oxímoron del Desarrollo sostenible

Adicionalmente se puede constatar que muchos de los pilares del Desarrollo Sostenible están construidos sobre bases falsas, como se verá a continuación. 

1) La falsa creencia del Tecno Optimismo 

Esta creencia es inherente a la economía capitalista, desde su versión clásica hasta la neoliberal pasando por cualquier heterodoxia, y responde a la teoría de la sustituibilidad infinita: la idea de que los recursos de la naturaleza son infinitos, y que si no lo son, son al menos sustituibles tecnología mediante

Esta creencia establece que la inventiva humana permitirá, tecnología mediante, que cualquier escasez de energía  y materias primas naturales pueda ser resuelta mediante la sustitución por energías renovables y materias sintéticas. 

De esta manera se busca ignorar que por ahora, y parece ser que por mucho tiempo más todavía, el despilfarro energético y el consumismo de la sociedad occidental son mucho mayores de lo que pudieran aportar las renovables y cualquier materia prima sintética algún día. Además está comprobado que jamás se podrá sustituir totalmente las energías tradicionales por renovables. Alcanzar 100% de energías renovables es otro mito más.

Un suministro energético cada vez mayor para mantener una producción en constante crecimiento es imposible, y además disparador de tremendos impactos según su fuente

Si la fuente son los combustibles fósiles, hoy predominantes, se constatan terribles efectos sobre la biosfera. Si la energía tuviese como fuente la hidroelectricidad tremendos impactos sobre el ambiente y sobre comunidades originarias y campesinas. Si de energía nuclear se tratase, se multiplicarían los peligros por fugas o accidentesAún las energías enovables tienen impactos importantes en la fabricación de los paneles solares o de los molinos eólicos

Es evidente que más que en la creencia de que será posible encontrar una fuente de energía que podrá abastecer ilimitadamente lo que hay que pensar es en parar el despilfarro y dejar de lado la creencia en el crecimiento ilimitado. 

2) La falsa idea de las curvas medioambientales de Kuznets 

Es otro intento de defensa, a partir de un dibujito con apariencia científica, que intenta apaciguar los temores de que el crecimiento sin límites dañe irremediablemente el medio ambiente

Ya la curva de Kuznets original respecto de la desigualdad es altamente falaz, como se consignara en la crítica al “efecto derrame”. La hipótesis de la curva medioambiental de Kuznets explora la relación existente entre crecimiento económico y calidad ambiental, intentando demostrar, otra vez falazmente,  que a corto plazo el crecimiento económico genera un mayor deterioro medio ambiental, pero en el largo plazo, en la medida que las economías son más ricas, la calidad del medio ambiente mejora con el incremento en el ingreso.

La suposición básica subyacente es que a medida que la gente se enriquece se vuelve más sensible a la calidad medioambiental y altera su comportamiento para proteger mejor el entorno natural. Es un caso de pensamiento reduccionista. Está de más decir que el consumo energético, y por lo tanto el daño ambiental total, nunca ha disminuido en ningún sitio con el aumento del PIB

Además, no hay ninguna base empírica parala hipótesis de que, a medida que los ingresos aumentan, la gente escoge estilos de vida menos contaminantes a nivel general. Ocurre que muchas veces se conocen noticias en base a realidades que son excepcionales, y las más de las veces ocurre que los países que se desarrollan trasladan las cargas a países en desarrollo, como se ha descripto al presentar el enfoque del Postextractivismo

3) La falsa idea de desacoplamiento entre crecimiento económico e impactos ambientales 

Esta es una idea que ha encontrado muchos adeptos

La pregunta “¿Es posible disfrutar tanto del crecimiento económico como de la sostenibilidad ambiental?” es hoy en día una cuestión de feroz debate político entre los defensores del "crecimiento verde" y defensores del Decrecimiento

Hoy en día se pueden encontrar debates abiertos entre partidarios del Decrecimiento y partidarios del “Green New Deal” que es impulsado por creyentes del capitalismo verde. 

Teniendo en cuenta lo que está en juego, es necesaria una evaluación cuidadosa para determinar si los fundamentos científicos detrás de esta hipótesis de desacoplamiento son sólidos o no. Un informe reciente  llamado "Decoupling debunked" ("Desacoplamiento desacreditado") revisa la literatura empírica y teórica para evaluar la validez de esta hipótesis. La conclusión de dicho informe es abrumadoramente clara y aleccionadora: no solo no hay evidencia empírica que apoye la existencia de un desacoplamiento del crecimiento económico de las presiones ambientales en cualquier lugar cerca de la escala necesaria para hacer frente a la ruptura ambiental, sino también, y quizás más importante, tal desacoplamiento parece muy poco probable que suceda en el futuro. Otro informe europeo concluye también igual sentido. Con lo cual cobra más vigencia que nunca lo reseñado en las secciones sobre II.2 Decrecimiento, II.4 Economía Ecológica y II.8 Postextractivismo. 

Como si la falsa idea del Desacoplamiento fuera poco, a esto se le suma además el llamado “efecto rebote”, o más comúnmente conocido como la paradoja de Jevons que afirma que a medida que el perfeccionamiento tecnológico aumenta la eficiencia con la que se usa un recurso, es más probable un aumento del consumo de dicho recurso que una disminución

Concretamente, la paradoja de Jevons implica que la introducción de tecnologías con mayor eficiencia energética puede llevar luego a aumentar el consumo total de energía en vez de disminuirlo.


8. Mito del desempleo bajo como generador de inflación 

Según Max Neef y Smith en “La economía desenmascarada” (2014) el desempleo ha sido siempre un arma importante de los poderosos para mantener dóciles a los trabajadores. 

A tal punto que los propagadores de la economía capitalista incorporaron en 1958 como postulado fundamental, bajo el nombre de “curva de Philips”, la creencia que un nivel de ocupación demasiado alto conduce a la inflación

Carente de todo fundamento y proveniente otra vez del intento de esconder bajo el aspecto de un postulado científico una simple amenaza de coacción hacia los que no tienen otra cosa que vender que su fuerza de trabajo, dicha aseveración no ha tenido otro motivo que mantener al trabajador sometido con gusto a la disciplina, bajo la amenaza de caer en el desempleo. Y desde un punto de vista colectivo minorar el poder de organización de los trabajadores para no reclamar aumento de salarios y hasta aceptar reducciones del mismo. 

Si bien en cierta guerra entre keynesianos y monetaristas a este debate lo califican como viejo lo concreto es que a nivel coacción el postulado de la Curva de Philips se ha mantenido con vida, hasta el punto de haber sido reconocido explícitamente en 1997 por el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos de ese momento, Alan Greenspan, quien argumentaba la causa de una no suba de tasas diciendo que la respuesta se encontraba principalmente en una poderosa fuerza en la economía estadounidense: la inseguridad laboral. En su testimonio ante el Congreso del 26 de febrero de 1997 Greenspan elevó a la inseguridad laboral a un estatus importante en la política de la Reserva Federal. “Los trabajadores han estado demasiado preocupados por mantener sus empleos para presionar por salarios más altos, dijo, y esto ha sido suficiente para mantener baja la inflación sin la restricción adicional de las tasas de interés más altas”, señaló en su discurso. 

A principios de 2020 (pre pandemia Covid19) Estados Unidos mostraba una “no” verificación de la curva de Philips. Es decir, una situación de baja inflación y bajo desempleo. “El problema es que esta relación inversa entre bajo desempleo y creciente inflación, no aparece en los datos recientes”, había escrito Alan S. Blinder, profesor de la Universidad de Princeton y ex vicepresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED). “Esto es desconcertante, por decir lo menos”. A lo largo de los últimos años el desempleo ha ido bajando, y no se ha verificado ningún proceso inflacionario. En octubre de 2017 se preguntaban ¿Por qué no se dispara la inflación en EEUU como esperaban los economistas?

Sin embargo, el principio de la curva de Philips sí que ha logrado su “objetivo de coacción”: para la mayoría de los trabajadores de los Estados Unidos, los salarios reales apenas se han movido en décadas, dice un artículo de agosto de 2018. Y por supuesto, los que se movieron fueron sólo los salarios más altos. Sigue diciendo el artículo que la desconexión entre el mercado laboral y los niveles de ingresos de los trabajadores ha alimentado gran parte del activismo reciente en los estados y ciudades en torno al aumento de los salarios mínimos. Un ejemplo es la lucha en EEUU por lograr un salario mínimo de 15 dólares por hora protagonizado por un movimiento llamado “Fight for 15”. 

Esto que se conoce como economía capitalista se basa en un hecho fundamental, que es poner al ser humano sin capital, con sus necesidades y sin nada para vender ni ofrecer que sea sus servicios personales, frente a la disyuntiva de aceptar la esclavitud asalariada o sufrir penurias. 

Dichas necesidades para una gran porción de la Humanidad se corresponden con la mera supervivencia. Para los “afortunados” que logran pasar esa línea de supervivencia asegurada, los satisfactores de las necesidades (que son finitas, como se ha visto en II.7) pasan a extenderse hasta el infinito vía la inducción al consumismo, la adoración de las cosas (fetichismo), del todo se compra o se vende para “ser feliz”. 

En dicho contexto, no hace falta explicar que la amenaza vital de perder (o no conseguir) empleo más el postulado de la curva de Philips aseguran total disciplina de la fuerza laboral, tolerando mansamente relaciones de trabajo precarias y salarios tendientes a la baja. 


2.9. La economía capitalista y su vana pretensión de ser considerada Ciencia

                La economía neoclásica se ha convertido en una pseudociencia más, pero se trata de una pseudociencia que se oculta detrás de una fachada matemática, lo cual intimida al analfabeto matemático.” (Mario Bunge, Las pseudociencias ¡vaya timo!, Ed. Laetoli, 2010, pag. 124)


1) La economía capitalista es una historia contada por poderosos 

Siguiendo a Ethan Miller en Occupy! Connect! Create! Imagining Life Beyond ‘The Economy”. (Ocupar! Conectar! Crear! Imaginando la vida más allás de “la economía”) (2012), la economía capitalista es presentada como una manera de pensar y sentir el mundo en el cual el poder y la capacidad autónoma de acción para protagonizarla han sido robados a las personas comunes

Los que tienen realmente poder presentan a la economía capitalista como una historia, un cuento, en el cual la misma está retratada como un sistema unificado, una “cosa” en la cual todas las personas están dentro, y que esa “cosa” está animada por específicas “leyes” y “lógicas”. 

Se la presenta como algo que a las personas comunes solo les cabe obedecer, siendo sólo para otros “elegidos”, como empresarios, políticos y economistas, vérselas con ella

En este sentido cada vez que se presenta el descontrol de alguna variable (devaluación, pobreza, inflación) esto se muestra casi como una cuestión meteorológica o una desgracia similar a un desastre natural (terremoto, tsunami): hay que aceptarlo como tal, y fundamentalmente, no hay culpables de carne y hueso a quien acusar

De esta manera, los “Males de la Humanidad” vistos en la parte I no pueden ser atribuidos a nada ni a nadie. Simplemente ocurren. Y así se naturalizan. 

Según Miller (2012) la economía capitalista es una historia que fue construida mediante procesos de cercamiento, en los cuales la gente fue separada mediante coacción de sus antiguos medios de subsistencia (tierra, comunidad, herramientas y saberes) y empujados a la dependencia del trabajo asalariado y de consumo de commodities. La economía capitalista es un cuento que fue consolidado por la autoridad patriarcal, religiosa, militar y estatal que consagraron la institución de la propiedad privada de las elites. 

La economía capitalista es una historia por la cual personas con poder lograron imponer una noción de Naturaleza transformada en objeto de explotación y de ecosistemas que se convirtieron en fuentes de extracción sin límites y en vertederos, y una explotación disfrazada de Seres Humanos

La economía capitalista no emergió como un proceso inevitable de evolución en base a leyes descubiertas por científicos llamados economistas, sino que la economía capitalista fue un armado, en base a violencia estructural, por grupos específicos de personas con poder y sirviéndose de específicas instituciones creadas en función de servir a esos propósitos. 


2) La economía capitalista buscó vestirse con ropajes intelectuales para que la llamaran ciencia 

Desde que apareció el Homo Sapiens hace unos 200.000 años, y antes también, la Humanidad estuvo siempre comprometida con diversas formas de producción, de distribución, intercambio y consumo. Pero lo que las elites hicieron con el desarrollo de la economía capitalista (primero ortodoxa y luego heterodoxa) fue consolidar un cercamiento conceptual alrededor de un conjunto de racionalidades, actividades sociales, y formas de vida humana

Una cantidad de concepciones fueron impuestas a lo largo de las décadas. Como por ejemplo que el egoísmo es la legítima y natural forma de motivación económica. O que la propiedad privada e individual es la legítima y eficiente manera de organizar el acceso a recursos y medios de subsistencia. O que la acumulación de riqueza es el legítimo incentivo para generar el bienestar del Ser Humano. O que la competencia es la única forma de generar eficiencia en la producción y en el intercambio. O que el trabajo asalariado es la manera efectiva de organizar la producción en la empresa capitalista. Todas imposiciones en base a Poder asimétrico. 

                “Todo esto, más la debida publicación de libros, consagración de premios y la construcción de instituciones que fijen y asienten estos cercamientos conceptuales terminan de asentar y fijar lo que debía ser la economía capitalista, poniendo a toda la complejidad y las posibilidades de la vida humana y del resto del planeta en un closet, o cuando no en una cárcel.” Miller (2012) 

Vuelven a clarificar Max Neef y Smith en “La economía desenmascarada”: 

            “Además como señalase Edward Fullbrook, durante los pasados cincuenta años “la economía” ha demostrado un talento especial para la autopromoción. Impulsada por el autoengaño, ha persuadido a los medios de comunicación que definan a su premio del Banco de Suecia como un “premio Nobel” y ha logrado evitar el ridículo cuando, como Samuelson y otros, ha equiparado sus prescripciones a las búsquedas y logros de Newton y Einstein. Esta auto exaltación ha conseguido que su metodología anticientífica pase desapercibida, con el resultado de que en gran parte de la comunidad intelectual haya aceptado semejantes autoevaluaciones.Max Neef y Smith (2014, p.46) 


A lo largo del camino de la disciplina llamada "la economía capitalista" hubo muchos teóricos que escribieron como si esa economía fuera un hecho natural, la evolución de un inevitable modelo salido del corazón de la Humanidad, del centro del mundo. Estos teóricos han contado historias acerca de cómo salvajes interesados en el trueque evolucionaron hacia los mercados y así se volvieron humanos civilizados.

Ellos contaron historias acerca de la existencia de “leyes” que se podían descubrir en el seno de la dinámica económica

Y esos teóricos luego hicieron que esas “leyes” se vieran más naturales e inevitables desarrollando formas de medición que las confirmaran, con elaboraciones de gráficos para demostrarlas, copiando modelos matemáticos traídos de la Física para poner a esas “leyes” en lugares que resultasen luego intocables para la política y la sociedad. 


• La economía capitalista intentó imitar a la Ciencia Física

Como se ha podido corroborar en II.4 , el problema básico que estudia este enfoque de la Economía Ecológica es la sostenibilidad de las interacciones entre los subsistemas económicos y el macro sistema natural, algo que la disciplina de la economía capitalista jamás consideró

Esto porque la economía capitalista tradicional intentó parecerse a la Ciencia Física, pero a la del siglo XIX: equilibrio, estabilidad, dinámicas deterministas, mecanicista. 

Los modelos matemáticos empleados por la economía capitalista fueron copiados de modelos iniciales de termodinámica. Estos modelos matemáticos de la economía estaban basados en la primera ley de la termodinámica, el equilibrio. Los sostenedores de la Economía Ecológica, ponen en evidencia que los modelos económicos tradicionales nunca se adaptaron a la segunda ley de termodinámica, de la entropía, y que, por lo tanto, son modelos incompletos de la realidad. 

Y por lo tanto los de la economía clásica son modelos procesadores de falsedades por definición.


• La economía capitalita intentó imitar a las Ciencias Exactas 

Siguiendo a Max Neef y Smith en “La economía desenmascarada” (2014) la búsqueda de asimilación de la economía capitalista a las Ciencias Exactas ha tenido al menos un par de motivaciones de Poder:

• Por un lado decir que las afirmaciones de economistas son científicas exime a políticos de buscar justificaciones para imponer una política o para justificar situaciones de la realidad en base a los preceptos de la economía capitalista

• Por otro lado ha sido generalmente aceptado que las Ciencias Exactas están exentas de valores éticos, considerándose que las afirmaciones de quienes las practican están por encima de las vicisitudes cotidianas, y así resultan más fáciles de imponer

Esta imitación de las Ciencias Exactas ha sido buscada en base a la apelación a reduccionismos y a modelos matemáticos

            -Reduccionismos 

Practicar reduccionismo significa abstraerse del mundo como totalidad para centrarse en pequeñas partes. Este método es específicamente e idealmente adecuado para estudio de objetos con limitada interacción con otro tipo de objetos, por ejemplo la Física, pero no se aplicaría a estudios relativos a comportamiento de seres vivos, y además posiblemente irracionales en su actuar. 

Sin embargo, en su afán de imponerse como verdad, la economía capitalista echa mano al menos a dos reduccionismos

        La utilidad o beneficio económico o profit es presentada como única fuerza motivadora del comportamiento humano económico.  “Maximizar la utilidad (profit) y lo demás vendrá solo”, rezaría el credo de la economía capitalista. 

        Esto con con un propósito bien definido, que es el de evitar la introducción de argumentos éticos en el debate sobre la estructura económica de la sociedad, seguir así sosteniendo que las relaciones entre clases sociales se desarrolla sin poder y sin violencia, y liberar de este modo a la clase dominante de todo tipo de consideración que no sea maximizar la utilidad

       

        La claúsula Ceteris Paribus, en ciencias, es el  método en el que se mantienen constantes todas las variables de una situación, menos aquella cuya influencia se desea estudiar

        Complementaria del anterior, es un reduccionismo lógico utilizado para dejar afuera de la consideración al mundo real

        Una cláusula de escape a la que apelan economistas y/o gobernantes cuando lo que predicen no se cumple, la más de las veces a sabiendas de que no se va a cumplir. 


        -Modelos matemáticos 

Ya se indicó más arriba que los teóricos llamados economistas, en su rol de propagadores de la fe en la economía capitalista, pretendieron desde el siglo XIX, con el surgimiento del marginalismo o escuela neoclásica, que la economía capitalista fuera como la Física

Para llegar a efectuar sus modelos matemáticos que hicieran de la economía capitalista una Ciencia Exacta debían, según Max Neef y Smith (2014), primero debían lidiar con obstáculos de tipo “humano”. Si se argumentaba que la motivación fundamental de la actuación económica era la Utilidad, debían poder afirmar que iban a poder medir la misma de cualquier manera y en todo momento, como si la Utilidad fuese algo objetivo, y no fuese una cuestión subjetiva y dependiente de conductas humanas muchas veces irracionales. Pero esto no fue un problema para los economistas matemáticos. Simplemente asumieron que el Ser Humano tendría siempre un comportamiento racional, otra falsedad

De esta manera, divorciaron definitivamente lo que se llamó la economía capitalista de la Humanidad, y por ende, también la divorciaron del mundo real.

La econometría es la rama de la economía capitalista en la que más se especializan los profesionales economistas, y es la disciplina que hace uso extensivo de modelos matemáticos y estadísticos, en general para para analizar, interpretar y hacer predicciones sobre “circuitos cerrados” económicos, tratando de predecir valores de variables, tendencias y muy especialmente consecuencias de decisiones del Estado en materia de política económica. 

Es decir, grandes desarrollos de uso de la matemática, el análisis matemático y las estadísticas para medir todo aquello que sigue empeñándose en dejar afuera del análisis lo que ya se ha visto en el punto 1 de este apartado  en materia de omisiones y ocultamientos, y además en tener en cuenta sólo lo que se puede medir con dinero

Todo para justificar con enormes series de números teóricos impactos de decisiones, y justificar desviaciones de todo lo que no aciertan, que es casi todo, pero los desastres que se producen quedan bien medidos en su magnitud, más no en el verdadero sentido de sus consecuencias. 

Modelos matemáticos trabajando sobre algo errado arrojará resultados errados. Esto por la manía que baja de la economía capitalista de convertirse en disciplina técnica que busca darle forma a los problemas y no advertir que la “Oikonomía” (verdadera noción de economía) presenta problemas que buscan solución y que requieren de la intervención de múltiples enfoques y disciplinas


“En definitiva, en la economía capitalista las matemáticas le son impuestas a la conducta humana porque sí. Esta imitación de las Ciencias Exactas por parte de la economía capitalista es una aberración epistemológica. Porque lo que busca es ocultar la indescriptible y hermosa complejidad de la vida. Una complejidad que desafía cualquier análisis matemático. Pero lo peor es que imposibilita comprenderla.” Max Neef y Smith (2014, p.98)


10. Los economistas como sacerdotes de la economía capitalista

Los economistas son aquellos que aprenden la economía capitalista en las universidades, es decir, esa disciplina descripta en este apartado, tan plagada de defectos conceptuales. 

Los economistas no pueden ser entonces vistos de otra manera que como profesionales que profesan y comunican una fe en las determinadas cuestiones en que la economía capitalista se basa, y que resultan ser en la realidad, como se ha visto, mitos, ocultamientos, ficciones, falacias e imposiciones. 


Para Max Neef y Smith en “La economía desenmascarada” (2014) la separación de la economía capitalista y “la política” en una democracia formal liberal es una mera ilusión. “La economía” y “la política” son correlatos, opuestos a lo económico y lo político como bien apunta Swyngedow (en “Decrecimiento, vocabulario para una nueva era”, D´Alisa, Demaría y Kallis, 2017). El Poder económico no es en absoluto independiente del poder político sino su mandante. 

La influencia del poder económico sobre el poder político se podrá ver reflejado circunstancialmente, por épocas, a favor o en contra de determinadas “verdades económicas” consagradas, según sea que prevalezcan en el discurso de dicha época ideas más de tipo ortodoxas (o monetaristas) o más bien de tipo heterodoxas (o keynesianas). 

En tal sentido prevalecerán en algunos Estado Nación determinados gobiernos con ciertas recetas económicas y en otros Estado Nación otros gobiernos con otras, según de qué historia reciente se venga, y según que ideas en cada momento logren acaparar una masa mayor de votantes. Lo importante a tener en cuenta es que antes y después los principales Males causados por la economía capitalista no dejarán de producirse, y esto porque el status quo de fondo no se modificará jamás, independientemente de los discursos y justificaciones del momento. 

Pero en todos los casos han de necesitarse a los economistas para que jueguen justificando el presente y pronosticando el futuro, ya sea de un lado de la biblioteca o del otro, al servicio de los políticos de turno. 

De la mano de Max Neef y Smith (2014) se dará a continuación  un mínimo ejemplo de cómo funciona la simbiosis políticos – economistas en orden de engañar a las personas comunes habitantes de un Estado Nación

La siguiente es una pequeña lista de convicciones económicas que podrían ser suscriptas por todo aquel simpatizante del llamado neoliberalismo

- La negociación colectiva conduce al trabajador hacia la esclavitud; 

- El pleno empleo y una inflación baja son incompatibles; 

- El libre comercio es beneficioso para las naciones y los individuos; 

- Una subsistencia asegurada para todos es incompatible con la libertad; 

- Se pueden redactar y hacer cumplir leyes que garanticen la defensa de la libre competencia efectiva; 

- El libre mercado garantiza la separación entre el poder político y el poder económico

Y en función de esta lista, meramente enunciativa, un poder político podrá tal vez ganar elecciones enarbolándola y luego hasta traduciendo en legislación la misma. Esto será por un tiempo, y tal vez el fracaso o desgaste de dicho gobierno haga que comiencen a ser más atractivas unas ideas en apariencia opuestas, que podríamos identificar tal vez con un neokeynesianismo o progresismo: 

- Es fundamental la negociación colectiva para que el trabajador logre sus derechos laborales y económicos;

 - El pleno empleo es un bien en sí mismo, y no conduce a la inflación; 

- Es imperioso regular el libre comercio para que no haya desigualdades ni abusos entre países e individuos; 

- Es esencial que las personas cuenten con una seguridad social mediante la cual puedan garantizarse sus derechos económicos y sociales; 

- El comercio debe ser regulado en todos sus aspectos para evitar abusos de competencia desleal y también evitar los monopolios y oligopolios; 

- El Estado debe siempre intervenir en los mercados

Se podrán dar vuelta de raíz los enunciados, y no cambiará nada absolutamente para la clase trabajadora. 

Como demuestra la historia reciente de Argentina, y de otros muchos países latinoamericanos y hasta de Europa, la temporaria simpatía por un conjunto de ideas económicas han ayudado a determinar el signo de determinados gobiernos que luego serían sucedidos por otros apoyados en el otro conjunto alternativo de ideas. Y nada de importante o de fondo ha cambiado nunca.

Más allá de alguna posible mejora temporaria, ha quedado demostrado empíricamente que, a pesar de las justificaciones de los economistas, en cuestiones de fondo la economía capitalista no registró cambios significativos o perdurables de modo tal que eliminara de manera seria y sustentable en el tiempo ninguno de los Males de la Humanidad, tal como se enumeraran en la primera parte de esta obra. 


Como prueba de que la economía capitalista no es una ciencia y los economistas no son científicos, bastaría con puntualizar cómo es que la gran mayoría de los economistas son pésimos pronosticadores y no prevén las recesiones.

Un paper del mismísimo Fondo Monetario Internacional titulado “¿Qué tan bien pronostican las recesiones los economistas?” admite tal cosa diciendo: 

“El principal hallazgo es que, si bien los pronosticadores son generalmente conscientes de que los años de recesión serán diferentes de los otros años, se pierden la magnitud de la recesión por un amplio margen hasta que casi termina el año. Las previsiones durante los años sin recesión se revisan lentamente; en los años de recesión, el ritmo de la revisión repunta pero no lo suficiente para evitar grandes errores de pronóstico... También se pasan por alto fuertes auges, lo que proporciona evidencia de que la visión de Nordhaus (1987) sobre el rol de factores de comportamiento - la renuencia a absorber las buenas o malas noticias - desempeñan un papel en la evolución de los pronósticos”. 

Para ejemplo ilustrativo, atado al párrafo anterior, es útil apreciar la penosa respuesta que la Academia Británica de Economía envió a la Reina de Inglaterra, quién en 2008 se había quejado ante los economistas acerca de cómo nadie había anticipado la crisis financiera y la recesión de ese entonces. La carta enviada por la Academia concluía así: “el hecho de no prever el momento, el alcance y la gravedad de la crisis y de evitarla, aunque tuvo muchas causas, fue principalmente un fallo de la imaginación colectiva de muchas personas brillantes, tanto en este país como a nivel internacional, para comprender los riesgos para el sistema en su conjunto”. 

Constituye ésta de la carta de la Academia a la reina una vergonzosa confesión de que la economía capitalista, la pretendida Ciencia Económica, lejos está de ser una verdadera ciencia y cerca ha estado siempre de ser un fraude al servicio de poderosos. 


Para concluir, se puede afirmar que hoy los economistas juegan el mismo rol dentro de la economía capitalista que los sacerdotes jugaron en la Edad Media. Esto es, proveer justificación para el sistema social dominante. Y al igual que sacerdotes los economistas exigen tolerar la opresión y la explotación siempre con la promesa de que mejores tiempos han de venir.


Bibliografía citada

Libros

Ellerman, David. “Property and Contract in Economics. Thecase for economic democracy”. (1992). Digital Edition

López Rosseti Daniel . "Emoción y sentimientos". Editorial Planeta. (2017)

Mario Bunge, Las pseudociencias ¡vaya timo!, Ed. Laetoli, 2010

Max Neef, Manfred et al. Desarrollo a escala humana. Icaria editorial. Barcelona. 1998. 

Max Neef, Manfred y Philip B. Smith. La economía desenmascarada. Icaria y ediciones Biebel. Buenos Aires. 2014 

Miller, Ethan. Occupy! Connect! Create! Imagining Life Beyond‘The Economy’. 2012.  o Aquí

Benjamin, Walter. "Para una crítica de la violencia". 1921


Artículos

Berrino, Renato J. Trabajo final seminario Clacso “Teorías críticas de la Justicia”: “Los contratos implicados en la configuración de la empresa capitalista como caso de violencia legal conservadora contra los trabajadores”. (2018) 

Moreno Ostos, Enrique. Consideraciones sobre cooperación yevolución. Revista Encuentros en la Biología Vol 8 N°154 (p.65 a 67). 2015.