0. Introducción
Una clase de "Males de la humanidad" detectados por observación de una persona común - que no ha querido estar ya más distraída - se corresponde con los que se dan como consecuencia de determinadas acciones que resultan impuestas de manera global por la praxis de la economía capitalista. Una especie de esa clase resulta ser el "Crecimiento sin límites del sector financiero de la economía , de la Deuda y de la Financiarización de la vida". En el presente apartado se reseña una acotada investigación respecto a este Mal.
1. Economía Financiera versus Economía Real
1.1. El predominio de lo financiero sobre lo real
El sistema financiero ha adquirido en los últimos años una grandísima complejidad que, junto con la amplia desrregulación que se le ha aplicado especialmente desde la década de 1980, hace difícil su control y la previsión de consecuencias ante determinadas circunstancias. Para entender este punto es necesario hacer una distinción entre la economía real y la economía financiera.
Por economía real se entiende la economía productiva, la que genera empleo en comercio e industria, la que está basada en la producción de bienes (agricultura, industria) y servicios conexos, y que se basa en un tejido productivo sólido.
La economía financiera es la que se desarrolló en los mercados financieros, los mercados de valores y las grandes inversiones. En la economía financiera el dinero se mueve muy rápido, es altamente especulativa y está poco regulada a nivel global.
La economía real es dependiente de la economía financiera pero ésta es relativamente independiente de la real. En el video Financiarización (Financialization) se explica que el sistema financiero ha dejado de desempeñar simplemente el papel de asistencia en el funcionamiento de la economía real de bienes y servicios, sino que ha llegado a dominar, incluso a desplazar, la actividad económica real. Esta transformación más amplia se ha visto afectada por el fuerte efecto que ha tenido el sistema financiero en la configuración de la naturaleza evolutiva de las corporaciones dentro de las economías avanzadas, a medida que la lógica y las prácticas financieras han reformado las métricas de rendimiento dentro de la corporación.
La economía real capitalista depende de su entramado legal institucional, y éste está, en la actualidad, funcionalmente diseñado para favorecer, antes que nada, a los grandes actores de la economía financiera.
A manera de ejemplo, durante el año 2018 Argentina sufrió una grave crisis económica, con muy fuertes devaluaciones de su moneda frente al dólar, especialmente durante el mes de mayo. Pues bien, en ese mes los bancos de dicho país registraron una ganancia récord un avance del 40,4% con respecto al mes anterior y una mejora interanual del 76,1%. Si se toman los primeros once meses del año 2018, en que finalmente la moneda argentina se devaluó casi un 100% y la inflación de precios al público rozó casi el 50%, los bancos tuvieron más utilidades que en el 2017.
Según Lapavitsas (2016bis) ha habido un gran desplazamiento en el desarrollo del capitalismo que empieza en la década de 1970, desplazamiento que ha ido creciendo los últimos cuarenta años. La esfera de la producción real en los países desarrollados ha mostrado problemas crecientes, mientras que la economía de las finanzas está siempre inflada. Este desequilibrio es lo que marca al capitalismo contemporáneo. Procede de profundos cambios en la tecnología y en las formas laborales. Concretamente, se ha producido una revolución en las telecomunicaciones y la informática, que no ha conseguido mantener un crecimiento sostenido de la productividad por razones que todavía no se conocen en profundidad. Al mismo tiempo, el trabajo se ha intensificado y el empleo se ha precarizado, mientras ha crecido enormemente la desigualdad salarial.
1.2. Tecnología digital y la creación de dinero y derivados financieros
Hasta la década de los 80 los derivados (uno de los instrumentos utilizados en los mercados financieros) eran mercados marginales y hasta la década de los 90 los productos de deuda titulizada eran escasos. Pero a partir de entonces han alcanzado enormes dimensiones, debido en gran medida a la desrregulación financiera proveniente del proceso de globalización. Desde los 80 las crisis financieras y económicas se han multiplicado tras la liberalización, conexión y concentración: México a fines de 1994, países emergentes de Asia comenzó en Tailandia en julio de 1997, Rusia en agosto de 1998, Brasil en varias oportunidades, hasta enero de 1999, hasta la crisis global de 2008.
Una de las razones que ha dado lugar a la concentración, interconectividad y rapidez de las operaciones financieras ha sido, como se señaló, la revolución tecnológica, ya que ahora con un click se pueden mover millones de dólares de una punta a otra del mundo. Esto es en gran parte debido a que el 97% del dinero que tenemos hoy no es dinero físico, sino dinero creado como crédito por los bancos privados. Tal y como ha reconocido y explicado el Banco de Inglaterra en uno de sus informes: “los bancos comerciales crean dinero en forma de depósitos, otorgando nuevos créditos. Cuando un banco otorga un crédito, por ejemplo a alguien que pide una hipoteca para comprar una casa, no lo hace dándole miles de libras en forma de billetes. En lugar de eso, crea en su cuenta bancaria un depósito del tamaño de la hipoteca. En ese momento se crea dinero nuevo”.
La idea de que los bancos trabajan solo con el dinero creado por los bancos centrales y con los depositarios de dinero que tienen a su cargo es errónea. En realidad, solo el tres por ciento de la oferta monetaria total, la parte que consta de monedas y billetes, es creada por el banco central. El 97 por ciento restante del dinero es producido por los bancos privados cuando otorgan préstamos. Esto se hace a través de una práctica contable simple que resulta en la suma del préstamo, y el dinero así creado, que se agrega a ambos lados del balance del banco (para contadores entre nosotros: a los activos como un préstamo; a los pasivos como un depósito en la cuenta del prestatario. (Doorman, 2015, p.22)
Existe un desnivel muy amplio entre la economía financiera y la economía real. Por ejemplo para datos de 2011, el PIB mundial era de 70 billones de dólares, mientras que la economía financiera era de 255,9 billones de dólares (Figura 6 gráfico izquierdo, en la siguiente página). Pero si se tienen en cuenta los derivados financieros y las operaciones fuera de las bolsas de valores over the counter, la gráfica cambia y la economía financiera pasa a 1.277 billones de dólares (Figura 6 gráfico derecho).
Esa gráfica es una foto del problema en 2011.
Debajo, en la misma página es posible ver otra gráfica, esta vez de CEPAL, que presenta la película completa, es decir, el modo en que este fenómeno fue evolucionando entre 1980 y 2014 generando un desacople cada vez mayor entre las finanzas internacionales y la economía real.
La financiarización es un paradigma económico donde la conversión del valor económico real en instrumentos financieros y su intercambio dentro del sistema financiero domina las instituciones económicas, la actividad y la creación de valor. A través de la financiarización, la industria financiera convierte cualquier producto de trabajo, activo físico o servicio en un instrumento financiero intercambiable, que se puede comercializar, especular y, en última instancia, gestionar a través del sistema financiero. La financiarización puede considerarse como la virtualización de nuestras economías reales. A través de la tecnología de la información y muchos analistas financieros, realizamos lo que se denomina titulización. La titulización es el proceso de tomar un activo o un grupo de activos ilíquidos y, a través de la ingeniería financiera, transformarlos en una seguridad que se puede negociar. A medida que este proceso ha crecido en escala, la importancia de los mercados e instituciones financieras en el funcionamiento de la economía global y sus instituciones de gobierno también se ha elevado a niveles sin precedentes. Esto ha suscitado preocupaciones entre muchos, mientras que al mismo tiempo la perspectiva de la sociedad en materia de finanzas ha cambiado significativamente. Desde la liberalización de los mercados de capital en la década de 1980, la cantidad y cantidad de instrumentos financieros ha crecido rápidamente. Hoy el sistema financiero domina sobre la economía real. En este tiempo, el apalancamiento financiero ha tendido a anular el capital social y los mercados financieros han tendido a dominar sobre la actividad económica industrial tradicional. Tradicionalmente, antes de la década de 1980, la principal ocupación de los bancos consistía en la intermediación, lo que los hacía fuertemente integrados con la actividad económica real. Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que solo aproximadamente el 15% de los flujos financieros provenientes de las instituciones financieras más grandes de los Estados Unidos ahora se destinan a inversiones de la economía real.
En el plano microeconómico, los mayores márgenes de beneficio que el sector financiero ha ofrecido respecto al productivo, no sólo se han traducido en un cambio de destino de la inversión, sino que han contribuido a la gestación de una nueva lógica empresarial, responsable de que las empresas se comporten más como agentes financieros que como unidades de producción, al reducir los periodos de inversión, organización y desarrollo de mercados incipientes, poco rentables o arriesgados. Es decir, disminuyendo la reinversión productiva, con lo que la rentabilidad económica ha quedado subordinada a la financiera. De esta manera, la acumulación capitalista ya no se funda en la inversión que maximice la producción, sino sólo en aquella que consiga hacerla rentable, aún a costa de contenerla, dado que opta por aumentar la tasa de rentabilidad a través de reducir el crecimiento de la composición orgánica del capital, con lo que se sacrifica a la inversión estructurada de largo plazo. Además, este comportamiento impacta de forma negativa al salario, a las condiciones laborales y por ende a la calidad de vida de la población. Prueba de ello es el aumento en el porcentaje del ingreso de los hogares que proviene del endeudamiento, es decir, el crédito como sustituto del salario. Lapa Guzmán (2013, p.7).
Según un Informe de Estabilidad Financiera del BCRA la evolución del endeudamiento de las familias por estratos de ingreso entre 2016 y fines de 2018: los hogares más pobres llegaban a tener una deuda equivalente al 47% de los ingresos con un costo financiero mínimo del 200% anual.
2.2. El rol de los organismos supranacionales
La financiarización tiene también una dimensión de subordinación para los países con peores índices de desarrollo humano, lo cual refleja la naturaleza jerárquica del mercado internacional y del dinero mundial.
Las organizaciones o instituciones supranacionales, también llamadas intergubernamentales, surgen en general a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial. En general están formadas por conjuntos de Estado Nación que deciden agruparse para tratar sobre diferentes temas.
a- Cooperación de desarrollo económico: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico - OCDE.
b- Regulación del comercio mundial: Organización Mundial del Comercio - OMC.
c- Entidades financieras: Fondo Monetario Internacional - FMI, Banco Mundial - BM, Banco Central Europeo BCE, Grupo de acción financiera internacional - GAFI (en inglés Financial Action Task Force -TATF).
d- Tratados de Comercio e Inversión (TCI) entre Estados. En varios lados del mundo se intenta que entre en vigor diversos TCI entre Estados, también llamados “Tratados de Libre Comercio”, cuyas negociaciones se realizan habitualmente a espaldas de los habitantes de los Estados involucrados y en general en cuasi secreto, silenciados con complicidad por los principales medios de difusión.
2.3. El fundamental rol de los Estado Nación
La creciente financiarización habria sido imposible sin una intervención activa y continuada de cada Estado Nación a favor de la misma.
En cuanto a la incidencia mundial el hito fundamental fue la derogación en 1999 en los Estados Unidos de la leyGlass-Steagal de 1933, que regulaba a los bancos de inversión, se los controlaba y debían estar separados de los bancos de depósito. A partir de allí se gestó la crisis de 2008 y luego se asistió a sucesivas vergüenzas mundiales: el consiguiente rescate de Bush, los rescates de bancos en Europa con datos a 2017, la omisión de volver a regular de Obama durante su mandato, etc.
La financiarización ha dependido de los Estados para regular el sistema financiero de cada país en cuanto a precios, cantidades, funciones y flujos transfronterizos de capital, de manera de favorecer a los grandes actores financieros. Asimismo, la financiarización ha dependido de los Estados para regular en favor de los bancos las normas del sector: la adecuación del capital propio, la gestión del riesgo y las normas de la competencia entre las instituciones financieras. La dependencia ha sido incluso más decisiva en la medida en que la financiarización ha contado con la intervención periódica del Estado para asegurar la solvencia de los bancos, para proveerlos de una liquidez extraordinaria y para garantizar los depósitos del público, y fundamentalmente para rescatarlos en vez de dejarlos quebrar.
Desde siempre, pero muy especialmente en los últimos 30/40 años la Deuda Pública fue utilizada como un arma de dominación y expolio de los países endeudados, principalmente los del Tercer Mundo.
El recurso al endeudamiento exterior y la adopción del libre comercio constituyeron, a partir del siglo XIX, un factor fundamental de la puesta bajo tutela de las economías de muchos países. La Grecia de los años 2000 muestra, una vez más, cómo un país y un pueblo se ven privados de libertad y de los más esenciales derechos bajo el pretexto del pago de una deuda ilegítima.
“La norma que antepone el pago de la deuda a cualquier otra emergencia social es injusta. Y además el artículo 135 de la Constitución entra en contradicción con tratados ratificados por España en los 40 últimos años. Tratados que ponen el acento sobre los Derechos Económicos Sociales y Culturales (DESC) de la poblaciones y sobre las obligaciones de los estados de respetarlos. Si un Estado privilegia a cualquier precio el pago de la deuda al costo de reducir gastos sociales que son imprescindibles, esa ley que entra en contradicción con estos tratados”.
La Deuda global mundial al final del tercer cuatrimestrede 201883 equivalía al 318% del PIB global, con más de 244 billones (millones de millones) de dólares.
FIGURA 9. COMPOSICIÓN SECTORIAL DE LA DEUDA TOTAL
Los efectos más importantes del proceso bajo análisis tienen lugar en: la estructura y la operación de los mercados financieros, el comportamiento de las corporaciones no financieras y la política económica de los países. Por lo tanto, es posible establecer que dichos cambios son de carácter macro y microeconómico. Entre los del primer tipo, destaca la expansión del sector financiero respecto al productivo, resultado, entre otros factores del diferencial de rentabilidades, responsable también de contribuir a la inestabilidad financiera, derivada del ambiente propicio a la especulación que genera. Además, la sobredimensión del sector financiero, ha dotado a este sector de una mayor injerencia en la política económica de los países, dada su condición de acreedor. (Lapa Guzmán. 2013, p.6)
Los Estado Nación son entonces cómplices y rehenes, y victimarios de las personas comunes que los habitan. Se endeudan con toda la complicidad de la banca internacional y los organismos supranacionales, y luego a medida incrementan sus deudas se vuelven sus rehenes en cuanto a política económica, sometiendo a su vez a su población a dichos dictados.
Volante parodiando a Christine Lagarde, directora gerente del FMI. Fuente: blog delPartido Socialista delos Trabajadores Unificado de Argentina. (mayo 2018)3.2 Financiarización de las Corporaciones
En su libro "Bioeconomía y capitalismo cognitivo. Hacia un nuevo paradigma de acumulación, 2010"(págs 70y 71), Andrea Fumagalli plantea:
"Con la desrregulación de los mercados financieros el proceso capitalista tiende cada vez más a remitirse a los mercados y cada vez menos a las políticas públicas nacionales y a la gestión de la deuda pública. En otras palabras, en la esfera financiera los conceptos de valorización y realización tienden a converger y su mecanismo coincide con la dinámica expansiva y creciente de los propios mercados financieros, así como con las disposiciones de poder que ahí se determinan. La reestructuración de las grandes multinacionales de los años setenta, los holdings fuertemente concentrados en unos pocos activos financieros (que se derivan de las políticas de fusiones y adquisiciones) pero cada vez más «descentralizados» en el plano de la producción, especialmente después del boom de la producción terciarizada y del recurso a la subcontratación (internacionalización y joint ventures), ponen en movimiento un círculo virtuoso (para el capital) que se hará constante en los años noventa: las empresas se endeudan con el sistema bancario para obtener la liquidez necesaria a la hora de hacer adquisiciones y fusiones de otras empresas. Persiguen así una estrategia tanto de crecimiento y control de los mercados como también de elusión de la molesta competencia. En un contexto de efervescencia de los mercados financieros, esta estrategia lleva al alza de los precios de las acciones, permitiendo obtener plusvalías capaces de reembolsar (de manera más virtual que real) las deudas contraídas inicialmente con el sistema bancario, y eventualmente de madurar los beneficios que pueden ser devueltos o usados como medio de autofinanciación para la consolidación de la actividad productiva.La condición para que este círculo devenga virtuoso es la maduración de plusvalías financieras. El crecimiento de los mercados financieros se hace así conditio sine qua non para mantener en equilibrio la contabilidad de los balances. Merece la pena detenerse sobre esta mutación del proceso de financiación de la actividad de la empresa. En primer lugar, es necesario subrayar que la apertura de crédito realizada por el sistema bancario a las empresas no está destinada a la actividad de inversión (productiva), sino más bien a financiar la adquisición de una o más sociedades. El objetivo de esta operación es apoderarse de las tecnologías y del know-how que puedan después implicar un incremento del precio de las acciones de la propia empresa. En última instancia, la financiación bancaria se hace necesaria para obtener plusvalías en el mercado bursátil y no para obtener, como en la tradicional actividad de inversión productiva, beneficios monetarios por medio de la realización de la producción en el mercado de los bienes de consumo." (Fumagalli pág. 70 y 71)
3.3. Factor Poder: Economía de la Deuda
Según Lazzarato (2013, p. 26-27) en términos políticos sería más apropiado decir “Economía de la Deuda” que decir “Economía financiarizada” o “Capitalismo financiero”, porque más que de “Finanzas” habría que hablar de “Deuda e Interés” o de la relación “Acreedor – Deudor” que es una relación de Poder.
La evolución en los últimos años del Capitalismo (lo que se acostumbra llamar Neoliberalismo) se dio hacia una integración total de los sistemas monetario, bancario y financiero para dejar destacada y marcada como nunca una relación de fuerzas basada en la propiedad (o no propiedad) del Capital, y el influjo de esta relación sobre todas las relaciones sociales.
3.4. Factor Poder: Fabricación de Deuda
Según Lazzarato (2013, p.30), la Deuda no sólo no es una desventaja para el Crecimiento Económico sino que constituye el motor económico y subjetivo de la economía contemporánea. La fabricación de Deuda, es decir, la construcción y el desarrollo de relaciones de Poder entre acreedores (pocos) y deudores (muchos) se ha pensado y programado como el núcleo estratégico de las políticas capitalistas de este tiempo.
Es decir, la fabricación de Deuda, y con ello si es posible que haya muchísimos, y cada vez más, endeudados, y en cada vez mayor montante, es un objetivo fundamental de la vida pública y privada de los tiempos que corren.
4. Financiarización de las Personas
4.1. Concepto
Según describe el autor griego Costas Lapavistas en su libro Beneficios sin producir:
La Financiarización también se ha fortalecido con la creciente implicación de los hogares en el ámbito de las finanzas. La retirada, en las últimas décadas, de la provisión pública en todo el abanico de áreas asociadas con la subsistencia de los trabajadores —la vivienda, la sanidad, la educación y las pensiones, entre otros— ha dado espacio para su provisión privada. Las finanzas privadas han surgido como intermediarias de la provisión privada en estas áreas, a pesar de que no tienen habilidades para proporcionar estos servicios e incluso a pesar de que su desempeño ha sido predatorio y con propensión a las crisis. (Lapavitsas, 2016, p.409)
Según Lapavitsas (2016b) las unidades domésticas también se han “financiarizado”, están totalmente expuestas a instituciones financieras formales (bancos, compañías de seguros, otras compañías financieras) ya que los préstamos, el ahorro, las pensiones, los seguros, etc, han crecido de una forma sin precedentes en los últimos años. En la actualidad, la detracción de parte de los ingresos personales son una fuente significativa de los beneficios bancarios.
Los Estado Nación, a través de su sistema jurídico, establecen la obligación, que se vuelve vital, de que los sujetos que nacen y viven bajo su jurisdicción deban pagar por sus necesidades, ya sean materiales o inmateriales, sólo con dinero legal curso forzoso emitido primordialmente por instituciones bancarias. Básicamente, las personas sin capital o sin bienes circunstanciales para vender están así obligadas a participar del mercado laboral en búsqueda del empleo asalariado que les permita conseguir ese dinero, parte del cual deberán destinar al Estado en forma de impuestos y contribuciones.
Los Seres Humanos por el solo hecho de nacer ya están contrayendo deudas que sólo se saldarán sólo con ese dinero legal forzoso y bancario, y así será el resto de sus vidas. El dinero se convierte entonces en un gran controlador social. El dinero legal de curso forzoso (no convertible) tiene un valor colectivo que resulta imaginario. El valor que se le asigna es imaginario pero impuesto coercitivamente. Es decir, las personas viven su vida económica en un mundo totalmente ilusorio, con dinero bancario cada vez más electrónico y menos físico, una especie de matrix.
4.2. Factor Poder en el endeudamiento de las personas
Para entender como actúa el poder a través del progresivo endeudamiento de las personas y familias, se incluyen tres citas del libro ya nombrado de Andrea Fumagali que lo explican con claridad:
"En 1975, Estados Unidos dio vía libre al proceso de multiplicación de los dispositivos de drenaje del ahorro con el fin de potenciar la financiación bursátil de la economía. Gracias a la liberalización de las comisiones (que hasta entonces eran fijas y sin posibilidad de practicar descuentos) se permite que nuevas sociedades de brokering (los llamados discount brokers) compitan por las comisiones con el fin de atraer inversores." (Fumagalli o.c. pág 55)
"La liberalización de las comisiones de 1975 —que, con los discount brokers y, más tarde, con los online traders, a los que seguirán los actuales microtraders (Fumagalli, 2001a, pp. 103-123), favorece la recogida y el desvío masivo del ahorro sobre los títulos bursátiles, por lo tanto, simétrica al uso de los fondos de pensiones para la financiación del déficit público. En aquellos años, da comienzo así la rearticulación del ejercicio del poder estatal y empresarial sobre la renta de los trabajadores y sobre su propia vida, con un doble efecto: ampliar la base de la participación en los mercados financieros y hacer depender de la cotización bursátil cuotas crecientes de las rentas del trabajo diferido, distribuyendo de ese modo el riesgo financiero privado sobre toda la colectividad. Se trata de la emblemática transición del tradicional poder de control y disciplinamiento de la vida de los individuos por parte del Estado (a través de formas de coacción directa e indirecta en la participación laboral) al poder etéreo, aparentemente no coercitivo e individualizado (pero al mismo tiempo «público», es decir, erga omnes) de los mercados financieros. La dependencia, por parte de las personas humanas, de las futuras condiciones de vida de la marcha de los mercados bursátiles se convierte en control social directo (no mediado), es decir autocontrol, es decir biopoder." (Fumagalli o.c. pág. 56 y 57)
Cabe aclarar que cuando Fumagalli se refiere a “biopoder” se refiere a un término originalmente acuñado por el filósofo francés Michel Foucault para referirse a la práctica de los Estados modernos de “explotar numerosas y diversas técnicas para subyugar los cuerpos y controlar la población”.
"Con los fondos de pensiones y los fondos de inversión dio comienzo el drenaje del ahorro colectivo, primero estadounidense y después mundial, a su creciente inversión en Bolsa. Podemos llamar así financiarización al desvío del ahorro de las economías domésticas sobre los títulos bursátiles que, en la estela del desvío de la financiación de la economía del sector bancario al bursátil, ha contribuido de modo decisivo a la formación de la new economy de finales de milenio (ibidem, p. 10). La financiarización, más o menos coaccionada, de la renta de trabajo, no inmediatamente percibida y no inmediatamente consumida, es la forma actual más sofisticada del biopoder económico." (Fumagalli o.c. pág 58)
El dinero cumple el rol de controlador social como así también cumple el rol de disciplinador social.
El miedo a que al Ser Humano le falte el dinero que necesita para vivir es la emoción básica que rige la vida individual y social en el Sistema Capitalista. Todo el mundo vive asustado por la posibilidad de tener problemas financieros, y esto a su vez afecta todas las relaciones personales, las cuales caen en la sumisión de la lógica del dinero, generando divisiones sociales y competencia descarnada por ese dinero.
Según Lazzarato (2013) La “Deuda” segrega una “moral” propia, a la vez diferente y complementaria de la del “trabajo”.
El tándem “esfuerzo – recompensa” de la ideología del trabajo (justificadora del empleo asalariado) es acompañada por la moral de la “promesa” (de reembolsar la deuda) y la moral de la “culpa” (por haberla contraído).
El Poder de la Deuda se representa como si dicho poder no se ejerciera por represión o por coerción o por ideología. El Deudor es en teoría “libre” pero sus actos y comportamientos están condicionados: deben desplegarse en los marcos definidos (construidos) por la Deuda que ha contraído. Esto vale tanto para un individuo como para un grupo social o una población o un Estado. A nivel social se será libre en la medida en que se asume el modo de vida (consumo, empleo, erogaciones sociales, impuestos, etc) que deba ser compatible con el reembolso de la deuda contraída.
El Ser Humano endeudado está sometido a una relación de poder “Acreedor – Deudor” que lo acompaña a lo largo de toda su vida hasta la tumba.
5. Definanciarización de los Estados
5.1. Hacia un control ciudadano de las Finanzas
El enfoque regulacionista habitualmente se plantea bregar por un reformismo legislativo hacia un control ciudadano de las Finanzas. Hacer activismo, ignorando- o no - al sistema político y a sus partidos, contra el dominio de la economía financiera por sobre la economía real y contra el poder que los dueños de las finanzas mundiales ejercen sobre los ocasionales gobernantes de cada Estado Nación, puede incluir:
a. Sacar las finanzas públicas de los mercados financieros: supone permitir una financiación pública democrática de los Estados mediante bancos centrales controlados democráticamente, es decir que no respondan a los grandes dueños de las finanzas mundiales.
b. Escapar de la trampa de la deuda pública: requiere establecer auditorías que conduzcan a quitas y reestructuraciones de la deuda. Los bancos y actores financieros privados deben responsabilizarse de su parte de pérdidas.
c. Dotar a las finanzas públicas de una base sostenible: implica incrementar los impuestos a la riqueza y a los beneficios corporativos, y armonizar los impuestos a los niveles altos para erradicar la desigualdad fiscal. Acabar con la evasión fiscal e implementar un “embargo financiero” a los paraísos fiscales.
d. Desarmar a los mercados financieros y poner al sector bancario bajo control: supone prohibir mecanismos especulativos dañinos. Por ejemplo: transacciones de alta frecuencia, ventas en corto descubiertas, especulación con derivados, acuerdos extrabursátiles e imponer un impuesto a las transacciones financieras (ITF) a una tasa de al menos el 0,1%; una regulación bancaria estricta (por ejemplo: separar los bancos comerciales tradicionales de los bancos de inversión, desmantelar los bancos “demasiado grandes para caer”).
e- Permitir una forma de financiación pública y democrática de la economía: plantea recuperar y consolidar una banca pública bajo control democrático, que asegure la financiación selectiva de las necesidades sociales y económicas, garantice los derechos sociales y financie una transición socio ecológica. Las políticas comerciales deberían ser también revisadas para adherirse a estos objetivos, en cooperación con los países en desarrollo.
Nunca será poco lo que pueda hacerse en cuanto a activismo en estos 5 puntos. Pero teniendo en cuenta el Poder de lo económico sobre lo político resulta difícil de imaginar que la solución venga por el lado de “reformar” instituciones tan arraigadas por las leyes y costumbres impuestas en base a violencia estructural por las décadas de las décadas. Es tal vez más utópico este reformismo que imaginar que las personas puedan ir reorganizándose de manera diferente para producir y satisfacer sus necesidades.
Han habido iniciativas para poner límite a estas aberraciones, como por ejemplo la Tasa Tobin o la eliminación de los Paraísos Fiscales. Según un informe de la OCDE realizado en 2015 se calculaba que entre 100 y 240 mil millones de dólares se evaden y depositan en paraísos fiscales por año.
Sin embargo, el sector financiero, como se ha dicho, es gigante y su capacidad de influencia sobre gobiernos y legisladores es excluyente. Poco o nada se puede esperar por dentro del actual sistema político que se corresponde a una democracia formal liberal representativa. Se puede reivindicar el activismo hecho hacia este fin reformista por el solo (e importante) hecho que al menos se contribuye a formar conciencia en la población, educando y sensibilizando en tal sentido
6. Definanciarización de las Personas y hogares
6.1. Salir del consumismo
El real cambio deberá empezar desde abajo, desde las formas de relacionarse entre personas de una comunidad y entre comunidades, para sacudirse del yugo del dinero de curso forzoso legal y de los bancos que lo crean y terminan dirigiendo las vidas.
Por supuesto ser partidario de este activismo requiere a la vez ser partidario de un decrecimiento de la materialidad productiva en cuanto al sistema económico y de decrecimiento del consumismo a nivel personal.
El dinero legal de curso forzoso deberá ser muchos menos importante en sociedades de decrecimiento y de definanciarización.
6.2. Desobediencia financiera
En un video de Attac en el que se entrevista a Gerardo Pisarello éste afirma que en los tiempos que corren pensar en desobedecer es casi un imperativo. En el pasado solo se podía concebir desobedecer en oposición a regímenes dictatoriales. Pero luego de los últimos 30/40 años de globalización y financiarización de los Estados y de las Personas hay cada vez más conciencia de que se está en realidad en presencia de oligarquías financieras en las cuales todavía se permiten algunas libertades. Por lo tanto la desobediencia civil se presenta como un imperativo para que la democracia se pueda volver a abrir paso invocando la ilegalidad e ilegitimidad vigente ante un Poder de origen legal pero ejercicio ilegítimo que viola derechos básicos reconocidos constitucionalmente y por tratados internacionales.
Los protagonistas de la desobediencia financiera son habitualmente movimientos sociales de resistencia que invocando la ilegalidad vigente peticionan para parar los desahucios (desalojos por impago de alquileres y de hipotecas), o movimientos parabregar por la auditoría y no pago de deuda pública ilegítima y para frenar los Tratados de Libre Comercio, o que hacen activismo por ver bloqueados sistemáticamente derechos y/o peticiones a autoridades.
Los protagonistas de la desobediencia pueden ser luego o bien colectivos de personas o bien personas individuales.Para citar un ejemplo relevante, Enric Duran es alguien que hizo más que desobedecer. En 2008 obtuvo casi medio millón de euros en créditos que se negó a devolver, para destinarlos a promover alternativas a la sociedad capitalista. Es el promotor de la Cooperativa Integral Catalana y, desde 2014, de la iniciativa FairCoop, un sistema cooperativo abierto de ámbito mundial que se auto organiza a través de Internet fuera de los límites y controles de los Estado Nación.
6.3. Monedas alternativas a la moneda de curso legal para la satisfacción de las necesidades personales
Monedas locales, o dinero que no es creado ni sirve para acumular riquezas personales. Son sistemas monetarios con objetivos sociales, medioambientales o comerciales y están pensados para dinamizar las economías locales.
Un documental español de 2013 llamado Monedas de cambio muestra algunas experiencias que están dando un vuelco al concepto actual del dinero, como la moneda social Puma que funciona en un barrio de Sevilla o las monedas Eco y Res, que han comenzado a circular en Cataluña. El documental recoge las reflexiones de expertos que se han dado cita en 2013 en Sevilla, en el Encuentro de Monedas Locales, donde además de las experiencias españolas se conocieron detalles de las monedas complementarias Sol Violette y BristolPound que ya están circulando en Francia e Inglaterra.
En Argentina se han conocido varias iniciativas. En la actualidad un proyecto de moneda social que se está consolidando con tecnología blockchain es el de Moneda Par.
6.4. Dejar de consumir productos financieros, o hacerlo solo en Banca Ética
La banca ética, también conocida como banca social o banca alternativa, es un conjunto de entidades financieras cuyos productos no están condicionados exclusivamente al criterio del máximo beneficio y la especulación. Algunos ejemplos en España:
• Coop571 (Servicios financieros éticos y solidarios)
• Fundación Fiare (Banca ética)
• CAES (Seguro ético y solidario)
Bibliografía
Libros
Doorman, Frances. Positive Money. 2015.
Fumagalli, Andrea. BIOECONOMÍA Y CAPITALISMO COGNITIVO. HACIA UN NUEVO PARADIGMA DE ACUMULACIÓN. .Ed Traficantes de sueños. Madrid. 2010









