31/12/22

II.11 Economía del Don o Regalo - Econ. Colaborativa

 0. Introducción

Una clase de "Males de la humanidad" detectados por observación de una persona común - que no ha querido estar ya más distraída -  se corresponde con los efectos que se dan como consecuencia de acciones y omisiones naturalizadas y legalizadas por la teoría económica capitalista que se dan por sectores económicos o determinadas geografías. Una especie de esa clase  resulta ser el  "Impacto local debido a la organización económica globalizada y a la deslocalización, sumado a las amenazas del capitalismo de plataformas". En el presente apartado se reseña la segunda parte de  una acotada investigación respecto a este Mal.



1. La Economía del Don o del Regalo 

La Economía del Don — a veces traducida literalmente del inglés “gift economy” como economía del regalo — es una economía en la que los bienes y servicios se otorgan y se intercambian sin un acuerdo explícito de quid pro quo (algo a cambio de algo)

La Economía del regalo, cultura del regalo o intercambio de regalos es un modo de organizar el intercambio de bienes y servicios sin el acuerdo explícito para recompensas inmediatas o futuras o reciprocidad directa inmediata. Como tal, una economía del regalo no se basa en el intercambio de mercancías por dinero y tampoco en el trueque o intercambio reciproco, sino más bien se basa en las normas sociales que apoyan la donación recíproca entre iguales, sin diferenciaciones jerárquicas de tipo económico, religioso, o político. 

Este sistema económico rompe los paradigmas clásicos del capitalismo sustituyendo las simples transacciones en dinero para obtener más dinero por relaciones de confianza que ayuda a crear comunidades. 

El principal cambio de paradigma que plantea la Economía del Don es valorar la gratitud que uno recibe de los demás como “riqueza”. Al contrario del sistema mercantilizado del capitalismo que valora las cosas y la riqueza de las personas por el valor monetario de sus posesiones, en la Economía del Don la persona más rica es la que mayor gratitud recibe de su comunidad. Los practicantes de esta economía se sienten felices con esa gratitud mostrada por sus vecinas y vecinos cuando dan algo y saben que se les mostrara la misma gratitud cuando sea esa persona quien necesite algo de su comunidad.




Es importante destacar en este campo al etnógrafo Marcel Mauss con su obra Ensayo sobre el Don, de 1925. El ensayo de Mauss trata la manera en que el intercambio de objetos entre los grupos articula y construye las relaciones entre ellos. Sostuvo que donar o dar un objeto (don) hace grande al donante y crea una obligación inherente en el receptor por la que tiene que devolver el regalo. La serie resultante de los intercambios que se dan entre los individuos de un grupo -y entre otros grupos distintos- establece una de las primeras formas de economía social y solidaridad social utilizada por los seres humanos. El Don crea lazos y tejido social, y establece fuertes relaciones de correspondencia, hospitalidad, protección y asistencia mutuas.

El mencionado ensayo está construido con una amplia gama de estudios sobre grupos etnográficos. Mauss aprovechó la experiencia y los datos de estudio de Bronisław Malinowski sobre el Intercambio kula de los pobladores de las Islas Trobriand, la institución del Potlatch en los indios de la costa del Pacífico noroeste de Norteamérica y otros estudios etnográficos sobre pobladores de la Polinesia que demuestran la generalización de la práctica de los regalos o dones en sociedades no europeas. En las secciones posteriores del libro se examina la historia de la India, y se sugiere que los rastros de intercambio de regalos se pueden encontrar también en sociedades más desarrollados. En las conclusiones del libro Marcel Mauss sugiere que las sociedades seculares industrializadas, podrían beneficiarse si reconociesen la práctica del don, es decir el intercambio de regalos. 

Una reflexión sobre la Economía del Don establece una comparación entre las lógicas de la economía capitalista y la del Don. Mientras que la lógica del mercado hace pensar principalmente en sí mismo, genera sólo consciencia individual y mide monetariamente lo que se da y recibe, la lógica de la Economía del Don se caracteriza por pensar en el otro, generar una consciencia de lo común y no priorizar la cuantificación. No pensar principalmente en sí mismo significaría superar el sentido utilitarista de las relaciones cuando constantemente se busca ventaja de algún intercambio. Generar consciencia de lo común implicaría reconocer lo común basado en la empatía permitiendo que exista un profundo sentido de la reciprocidad. No priorizar cuantificación sería entender que la reciprocidad es abundante en la vida y la naturaleza, y sin medición de la misma. No se puede cuantificar la mayor parte de la vida, en la  diversidad no siempre se necesitan escalas. Hay que seguir valorar cualificando, apreciando la singularidad. 

Un interesante artículo de Miki Decrece (2016) explica la Economía del Don aplicada a un caso de regalar libros. Advierte primero que el capitalismo vacía todo de significado y lo convierte en un bien de consumo, otro producto más, una abstracción que es necesaria para su acumulación. Así que con esta idea se buscaría el proceso inverso. Se les ocurrió a los impulsores de la idea que cada persona que donase un libro pudiera escribir una carta a mano contando lo que le había aportado ese libro. Quien reciba el libro recibe también la carta, y ahí se crearía el vínculo emocional, justamente entre dos personas que no se conocen físicamente pero que tienen algo en común. Cada libro sería una puerta a un mundo único donde habitan todas las personas que lo han leído. Resulta fundamental advertir el cambio de foco: lo importante no es el intercambio de libros, sino generar comunidad, interconectar a las personas. Los libros son solo una excusa, un medio. Conectar a las personas a través del gozo de dar y recibir, eso es Economía del Don. Si se pudiera hacer esto con cada una de las iniciativas económicas, producir alimentos, ropa, arte o dar masajes o clases de yoga, todo crearía más comunidad. Eso sería más Economía del Don: poner en el centro de la economía a las relaciones entre las personas. También se verificaría la transición de una identidad individual a una identidad relacional, es decir, ya no siendo individuos que se relacionan sino que todos formando parte de esa comunidad. Otra transición que se vive es la de consumir a contribuir. Esto satisfaría más necesidades humanas que el consumo individual. Además se pasaría de la escasez artificial generada por el egoísmo a una abundancia real consecuencia natural de la generosidad. Y, por último, se pasa de tener relaciones comerciales o de amistad a tener una verdadera familia.


1.1 Diferencias entre economía del don y economía capitalista



1.2. Negocios en el regalo 

Dice Charles Eisenstein en “Sacred Economy” (Economía Sagrada): 

                “Ahora apliquemos este modelo de economía del regalo a otros tipos de negocios. Ya hay una serie de empresas que están implementando economía de regalos de forma creativa. No defiendo mi propio modelo como la mejor o la única manera de vivir en el regalo. Somos pioneros en un nuevo tipo de economía, y va a tomar un poco de prueba y error para hacerlo bien. Ofreceré algunos ejemplos de personas que hacen negocios de acuerdo con uno o ambos principios clave del regalo que he discutido: 1) El destinatario, y no el dador, determina el “precio” (el regalo de devolución). 2) El regalo de devolución se elige después de que se haya recibido el regalo inicial, no antes. Debido a que la mentalidad de regalo parece tan extraña hoy, hacer negocios en el regalo a veces va a requerir formación. Si se publicita un evento como “por donación”, la gente a veces lo trata pensando: “No debe ser muy valioso o muy importante si no lo cobra”. Tendrán pocas expectativas respecto al mismo. Pagar una tarifa es un tipo de ritual que envía un mensaje al inconsciente de que “esto es algo valioso” o “lo estoy haciendo de verdad”. Podría ser el comienzo de una nueva era, y va a llevar tiempo de práctica y experimentación.” Eisenstein (2011, p.274).

1.3. Ejemplos de la economía del Don

1) Históricos 

• Compartir comida en una sociedad de cazadores-recolectores-horticultores, como mecanismo de protección ante una mala cosecha de uno de los individuos. 

• El intercambio kula de los pobladores de las Islas Trobriand para generar relaciones duraderas 

• El ritual potlatch de los amerindios (noroeste del actual EEUU), en el que los líderes dan gran cantidad de bienes a sus seguidores, fortaleciendo la cohesión del grupo. Al sacrificar parte de los bienes acumulados, el líder se garantiza una consideración prestigiosa ocasional. 

2) Actuales 

• Tiendas gratis y Gratiferias: librerías o tiendas de ropa en las que se pueden obtener gratis cosas que otra gente ha aportado también de manera gratuita. La gratiferia camina bajo una lógica que socava el sentido de la acumulación, e incluso el concepto de reciprocidad, porque no implica como condición el intercambio obligatorio, con lo cual nos sitúa en una práctica absolutamente no especulativa. Genera un nuevo modo de vinculación, otorgando mayor libertad e interpelando las prácticas del sistema capitalista internalizadas en los sujetos, que nos acostumbran a esperar una retribución. 

Café pendiente, consistente en que el cliente paga el suyo primero y deja pagado uno o varios más en carácter de “pendientes” para quienes no puedan pagarlo. Cuando las personas sin recursos económicos preguntan si hay algún café pendiente, si es el caso se le invita a un café que pagó previamente otro consumidor. 

Restaurantes Karma en EEUU tienen la modalidad de pago (paying it forward) según la cual las comidas de los clientes ya han sido pagadas por clientes anteriores, y luego se alienta a los clientes a contribuir donando para las comidas de los futuros clientes. 

• El modelo de regalo también se ha aplicado a los restaurantes, con el pago de "lo que se considere valió la comida" (pay what you want). También se aplica en la música, en los espectáculos artísticos, muy especialmente en los números callejeros en la modalidad “a la gorra”. 

• En el mundo digital, la expansión de internet es un testigo del resurgir de las Culturas del Regalo. Para entender su evolución es necesario comprender que muchos aspectos de la cultura digital no se ajustan a los principios económicos tradicionales: el copyleft, cantidad de sitios webs y de programas de software libre, sistemas para compartir archivos entre iguales que funcionan como un sistema abierto y comunal para compartir y gestionar recursos. Ejemplos de software libre: Linux, Firefox, Apache, Emule, etc). 

• Muchas bandas ofrecen su música “gratis” online y offline también. 

En una nota de un interesante blog se puntualizan variados ejemplos de la Economía del Don o Regalo.


1.4. Trabajo colaborativo

 El trabajo colaborativo es también llamado “producción entre pares” (peer production o P2P) o “colaboración de masas” (mass collaboration en inglés). 

Está basado en los principios filosóficos del bien común y del altruismo y en unos cuantos principios operativos, con enfoque por resultados, que guían al proyecto. El proceso de aprendizaje es libre, autodidacta, sin retroalimentación y provoca un desarrollo personal de autorregulación. El trabajo colaborativo no genera sentido de grupo, sino más bien uno de colaboración por el conocimiento.




El trabajo colaborativo en entornos virtuales es una forma de organización de las tareas de un proyecto que, gracias a internet y las herramientas que las tecnologías de la información y la comunicación han puesto a nuestra disposición, ha tomado una nueva dimensión. Se caracteriza porque en él un grupo de individuos, especialistas, expertos o simples conocedores, trabajan de manera conjunta, descentralizada y simultánea, para lograr un objetivo común. Cada uno de los integrantes, en este sentido, coopera y aporta en aquellas áreas del proyecto que domina más.

El objetivo principal del trabajo colaborativo es compartir conocimientos bajo una concepción altruista del saber. De hecho, en esta forma de trabajos no hay un autor exclusivo. En este sentido, algunos ejemplos de trabajo colaborativo lo suponen plataformas Linux o el Proyecto Gutenberg o Wikipedia, con la que podemos cubrir nuestra necesidad básica de conocimiento con millones de artículos en todos los idiomas y dialectos redactados por voluntarios de todo el mundo. 


1.5. Restricción: no puede haber Economía del Don o Trabajo Colaborativo si hay Poder Asimétrico

Resulta clave la ausencia del Poder asimétrico o de dominación para poder estar en presencia de una verdadera y real Economía del Don. 

El regalo por parte de un poderoso hacia un no poderoso configurará una coerción en algún momento al momento de la devolución de dicho regalo que incidirá en la magnitud, naturaleza y ocasión de dicha devolución

A manera de ejemplo para visualizar el asunto, se comprueba que las mafias organizadas usan todo el tiempo la figura del regalo para reclutar: “La mafia necesita de hombres, de personal, muchas veces recurre a los barrios más pobres, entonces tenemos que trabajar ahí. Siendo capellán en una cárcel de máxima seguridad, conocí a un jefe mafioso al que le pregunté cómo había entrado en la organización. Me contó que fue a los 8 años, estaba jugando a la pelota en la calle cuando le pidieron que avisara si venía alguien mientras descargaban cigarrillos de contrabando. Le dieron un regalo y entonces, al otro día, no esperó que lo vinieran a buscar, él fue a buscarlos a ellos. La criminalidad organizada tiene elementos para reclutar a estos niños”.


2. Economía Colaborativa 

La Economía Colaborativa (collaborative economy) propiamente dicha se refiere a una «economía inter pares», es decir, a iniciativas económicas que fomentan un enfoque inter pares (P to P), que implica a los usuarios en el diseño del proceso de producción o convierten a los clientes en una comunidad

Los motores de esta movilización hacia la economía colaborativa están siendo, desde finales de la primera década del siglo 21, la expansión de Internet y la cultura digital, la irrupción omnipresente de la tecnología y, por supuesto, las recurrentes crisis económicas con los estancamientos o empobrecimientos de las capas medias.

2.1. Bloques de la Economía Colaborativa

Para Albert Cañigueral (2014) la Economía Colaborativa se divide en cuatro grandes bloques, en un orden de importancia inverso al que tiene en cuanto a peso económico: 

1) El conocimiento abierto o libre 

El conocimiento abierto o libre crea la base para la construcción de sociedades colaborativas y sostenibles mediante la apertura y la democratización de los gobiernos, la ciencia, la educación, la cultura y la economía. El conocimiento abierto representa los cimientos de la economía colaborativa y afecta al resto de bloques

La velocidad y el impacto de la economía colaborativa solo han sido posibles gracias a que muchas de las personas que lideran proyectos emplean prácticas y herramientas abiertas, que permiten a los modelos de la economía colaborativa crecer y distribuirse mucho más rápido de lo que lo harían en una economía capitalista tradicional. Al tratarse de bienes inmateriales (ideas, conocimiento, datos, etc.), cuando se comparten, se genera abundancia absoluta de los mismos. Algunos ejemplos de practicantes del conocimiento abierto son: Licencias Creative Commons, Software libre, Open Source Hardware Association, Open Knowledge Foundation, Coursera, Open Data, Open Government, Open Science y los movimientos Open Access en general. 

2) Producción digital colaborativa

El Movimiento Maker y la Peer Production están marcando el comienzo de una nueva revolución industrial (a menudo llamada tercera revolución industrial), en base a la cultura Do-It-Yourself (DIY) y la aplicación de los principios del software libre a la fabricación. Esto ha sido posible gracias a la democratización de las herramientas de fabricación digital, al desarrollo de espacios creativos compartidos (por ejemplo los FabLabs) y al intercambio de conocimientos e información entre los fabricantes. Así se consigue democratizar la producción física, al igual que los blogs y las redes sociales han democratizado la publicación de contenidos. Este conjunto de actividades está permitiendo la relocalización de la producción en las ciudades que vuelven a ser centros productivos. 

3) Las finanzas participativas y el capital distribuido

Tras experimentar los devastadores efectos de la crisis financiera, las personas están optando por reinventar «el dinero», parte de sus funciones y la manera en que este se crea y se hace circular. En el fondo, el dinero es, entre otras cosas, un medio de intercambio basado en la confianza entre aquellos que lo usan. En el momento que podemos generar esta confianza entre los miembros de una comunidad por otros mecanismos, podemos empezar a depender menos del dinero y de los bancos. Aquí se incluyen diversas modalidades de microfinanciación como el crowdfunding, los préstamos entre personas, el ahorro colaborativo, etc. También se incluyen las monedas sociales y las criptomonedas digitales que crean nuevas formas de intercambio de valor.


4) Consumo Colaborativo

Tal vez este sea el aspecto más difundido. Se trata de aprovechar el poder de internet y de las redes Peer-to-Peer (P2P) para reinventar cómo consumir:  compartir, alquilar, intercambiar o comerciar bienes y servicios. Algunos ejemplos de ellos son: carsharing, alquiler de coches entre particulares, compartir trayectos, alquiler de espacios vacacionales entre particulares y muchos más. 

2.2. Economía Colaborativa offline 

Existen movimientos de Economía Colaborativa offline: los bancos del tiempo, los grupos de consumo, los huertos urbanos, los espacios makers o fablabs son claros ejemplos de esta Economía Colaborativa offline. Son protagonizados por comunidades de personas, sin una plataforma con la cual interactúen online, aunque eso no quiere decir que no se apoyen en otras herramientas digitales para sus objetivos

2.3. Economía Colaborativa Online 

1) Economía Digital 

La Economía Digital, también conocida como “Economía en Internet”, “Nueva Economía” o “Economía Web”, se refiere a una economía basada en la tecnología digital. Los tres componentes principales de la Economía Digital: infraestructura de Negocios (referido a los recursos de soporte al negocio: tecnología, hardware, software, telecomunicaciones, personal especializado); negocio electrónico (e-Business, referido a los procesos empresariales desarrollados mediante aplicaciones informáticas o plataformas online); comercio electrónico (e-Commerce, referido a la generación de negocios y compra/venta de bienes utilizando Internet como medio de comunicación). 

2) Plataforma Digital 

Siguiendo a Rodríguez Marín en su trabajo “Los modelos colaborativos y bajo demanda en plataformas digitales” (2017) la actividad de la plataforma digital es la de intermediación propia de un prestador de servicios de la sociedad de la información. La actividad que lleva a cabo la plataforma es una actividad mercantil de intermediación que favorece la puesta en contacto entre usuarios para que sean ellos los que puedan llevar a cabo las actividades de que se trate. La actividad que llevan a cabo los usuarios de la plataforma es denominada la actividad subyacente. Son estos usuarios los que intercambian su tiempo, conocimiento o bienes infra utilizados a cambio de una contribución a los gastos, principalmente en los ejemplos de economía colaborativa, o se prestan el servicio de que se trate y se pagan el precio convenido, más propio de la economía bajo demanda. 

Sigue describiendo Rodríguez Marín (2017) que las plataformas son mercados de dos o varios lados, donde los usuarios interactúan y llevan a cabo transacciones entre ellos. En el contexto digital y dependiendo del modelo de plataforma, los usuarios pueden adoptar el papel de proveedor, de consumidor, o de ambas figuras, lo que se ha venido conociendo como “prosumidor”. Sin embargo, no hay que obviar que estas plataformas también pueden servir como vías adicionales o alternativas de negocio para prestadores tradicionales (comerciantes o profesionales).

3) Economía bajo demanda o de los trabajos ocasionales (changas) 

                “Dentro de la Economía Bajo Demanda, encontramos aquellos modelos de consumo y provisión de servicios que se basan en la intermediación entre la oferta y la demanda generada habitualmente de profesional a consumidor (B2C) a través de plataformas digitales que no prestan el servicio subyacente y cuya prestación se origina en base a las necesidades del usuario que demanda y se adapta a sus preferencias, prestándose normalmente a cambio de una contraprestación y habitualmente con ánimo de lucro… también conocida como “Gig Economy” o “la economía de los trabajos ocasionales”, para hacer referencia a iniciativas basadas en trabajos esporádicos cuya transacción se hace a través del mercado digital…La diferencia fundamental de este tipo de modelos bajo demanda y los modelos colaborativos es que en los modelos bajo demanda entre los usuarios existe una relación comercial, es decir, son plataformas en las que tiene lugar la prestación de un servicio ya sea por parte de profesionales o por parte de particulares, dependiendo del modelo.” Rodríguez Marín (2017, p.9)

4) Economía de acceso 

                “Forman parte de la Economía de Acceso aquellos modelos de consumo en los cuales una empresa, con fines comerciales, pone a disposición de un conjunto de usuarios unos bienes para su uso temporal, adaptándose al tiempo de uso efectivo que requieren dichos usuarios y flexibilizando la localización espacial de los mismos…comprende aquellas iniciativas cuyo modelo de negocio implica la comercialización del acceso a bienes y servicios, no su tenencia. Se trata más bien de un alquiler temporal en vez de una venta definitiva… la economía de acceso hace referencia únicamente a los modelos en los que la plataforma digital sí presta el servicio subyacente y los usuarios normalmente no tienen contacto directo entre sí para efectuar las transacciones.” Rodríguez Marín (2017, p.9)

5) Economía Colaborativa Online propiamente dicha 

Siguiendo a Rodríguez Marín (2017) a la Economía Colaborativa la conforman aquellos modelos de producción, consumo o financiación que se basan en la intermediación entre la oferta y la demanda generada en relaciones entre iguales, o esa entre pares (P2P) ya sean particulares o profesionales que están interactuando ocasionalmente como si fueran Pares, o bien de Par a Profesional (P2B), a través de plataformas digitales que no prestan el servicio subyacente generando un aprovechamiento eficiente y sostenible de los bienes y recursos ya existentes e infrautilizados, permitiendo utilizar, compartir, intercambiar o invertir los recursos o bienes, pudiendo existir o no una contraprestación entre los usuarios. Es decir, en la Economía Colaborativa pueden darse tanto casos de actividades altruistas o de donación, como actividades sin ánimo de lucro en las que se comparten únicamente los gastos ocasionados por un bien puesto en valor y también actividades con ánimo de lucro, como la compraventa de segunda mano entre particulares

            Agentes de la economía colaborativa: Prestadores de servicios que comparten activos, recursos, tiempo y/o competencias: pueden ser particulares que ofrecen servicios de manera ocasional (Peer o Pares) o prestadores de servicios que actúen a título profesional (Business) o a título personal (Peer). Intermediarios: a través de una plataforma en línea, conectan a los prestadores con los usuarios y facilitan las transacciones entre ellos (Plataformas colaborativas).” Rodríguez Marín (2017, p.6).


6) Criterios para diferenciar lo que es y lo que no es Economía Colaborativa 


• Criterios básicos para definir lo que es Economía Colaborativa 

1. Las relaciones e intercambios en las plataformas deben ser prestadas por pares, entre iguales. 

2. La plataforma no presta el servicio ni tiene poder concentrador. 

3. La actividad subyacente no genera impactos negativos a las comunidades de personas en las geografías en la que se aplica (ejemplo gentrificación por causa de Airbnb y similares).


• Aclaraciones para separar lo que es de lo que no es 

Pako Rodríguez (2018) establece importantes aclaraciones: 

1. No toda la economía digital es Economía Colaborativa: resulta bastante obvia la afirmación, y se deriva de la definición misma de Economía Digital. 

2. No toda la Economía Colaborativa es digital ni de plataforma: esto ya se mencionó al presentar la posibilidad de que exista Economía Colaborativa Offline. 

3. No todas las plataformas son de economía colaborativa: esta es la distinción más importante. Las transacciones de las plataformas más importantes no se puedan englobar en la Economía Colaborativa. Se suelen incluir como parte de este sector, pero hay que ubicar esas transacciones como Economía bajo demanda o Economía de acceso. 


- Con un criterio de tipo de servicio subyacente, si éste está prestado B2C (de negocios o profesionales a clientes) por empresas o comercios o por profesionales (habitualmente falsos autónomos en relaciones en que se disfraza la relación de dependencia) se convierte en la prestación de servicios regulares, que nada tienen que ver con la Economía Colaborativa. (ejemplo Glovo o Rapi) 

- Si el servicio subyacente si es prestado por la plataforma esto es directamente B2C, como es el caso de alquileres temporarios de autos prestados por el propio fabricante (ejemplo ToyotaMobility). 

- Con un criterio de cómo opera la empresa a cargo de la plataforma: si la misma se ejerce de forma centralizada y administrando íntegramente el flujo de fondos está claro que se está en presencia de una novedosa forma de construcción de nuevos gigantes empresariales internacionales, una renovación de nombres en el concierto del Capitalismo global. (ejemplo Uber o Airbnb)


7) Ventajas de la verdadera Economía de Colaborativa Online 

- Permite eludir viejas trampas de la vida capitalista: acceder a otros vendedores o “compartidores”, acceder a mejores precios, acceder al uso de un bien sin la obligación de comprar (sin adquirir propiedad) 

- Acceder a otros ingresos complementarios (muy importante en épocas de crisis, o sea siempre) al poder valorizar otras habilidades personales o poder intercambiar, vender o alquilar bienes ociosos 

- Acceder a comunidades para poder donar o regalar (es un vehículo para la Economía del Don) 

- Se trata, en principio, de un sistema que permite generar confianza entre los participantes por medio de la construcción de reputación en la participación 


8) Contras de la Economía de Plataforma no Colaborativa 

El consumo colaborativo es probablemente el bloque más conocido hoy en día dentro de la Economía Colaborativa, y en el cual es posible advertir de qué manera muy fácilmente se separa de la Cultura del Regalo y avanza y se consolida irremediablemente dentro del Capitalismo más acérrimo y rancio, al aparecer los siguientes problemas

- Se favorece a empresas globales gigantes, administradoras de plataformas, por encima de empresas locales, las que se saltean la observancia de las normas locales. 

- Se favorece la precarización laboral de prestadores de algunos servicios. 

- Se generan impactos sociales y ambientales negativos en el medio local dónde se llevan a cabo las prestaciones. 

- Los consumidores pueden quedar afuera de las normas de protección que existen en el modelo tradicional de consumo.


Resumiendo, a manera de crítica, la Economía Colaborativa puede resultar muy buena opción mientras no exista una relación de Poder asimétrico que la distorsione o en la que exista una parte que saque demasiada ventaja frente a los “Pares”, o que se lleve a cabo la participación de los “Pares” (particulares) más por necesidad y falta de recursos que por decisión autónoma de la persona. 

En cuanto a la aparición de nuevos “gigantes capitalistas”, se puede decir que la evolución reciente de estas plataformas en el mercado sugieren que el adjetivo “compartido” de esta modalidad digital de intercambios es engañoso, pues es claro que los servicios que permiten el intercambio P2P, más allá de su finalidad altruista o no, tienen una clara vocación orientada a la acumulación de capital por parte de la empresa dueña de la plataforma. Por ejemplo: Uber, fundada apenas en 2009, ya en 2019 contaba con una valoración de mercado superior a los 70 mil millones de dólares mientras que Airbnb estaba valorada en 30 mil millones de dólares en 2018

Esto es una reafirmación de que ante todo, el sistema capitalista de producción siempre supuso un “fenómeno de cooperación” que agrega valor, bajo control disciplinario (por la fuerza) durante el capitalismo industrial, según Fumagalli (2010) y por autocontrol (control social) ahora durante el auge del capitalismo cognitivo, en el cual la disrupción tecnológica no ha hecho más que masificarlo a gran escala.


Bibliografía

Libros 

Marcel Mauss. 1925. Ensayo sobre el Don. Forma y función del intercambioen las sociedades arcaicas

Eisenstein, Charles. Sacred Economics. (Economía Sagrada). 

Cañigueral, Albert. Vivir mejor con menos. Penguin Random House. Barcelona. 2014

Rodríguez Marín, Sara. Los modelos colaborativos y bajo demanda en plataformas digitales. Adigital (Asociación española de economía digital). 2017

Fumagalli, Andrea, Bioeconomía y capitalismo cognitivo. Haciaun nuevo paradigma de acumulación. Editorial Traficantes de sueños, Madrid, 2010

Artículos

Decrece, Miki. Gift economy: cuando la generosidad pone a laspersonas en el centro de la economía. 2016

Rodríguez, Pako. Economía digital, de plataformas y colaborativa ¿Qué es qué? 2018

Videos 

Rodríguez Martín, Sara. Adigital presenta el 1er estudio sobre quées y no es economía colaborativa. 2018