0. Introducción
Una clase de "Males de la humanidad" detectados por observación de una persona común - que no ha querido estar ya más distraída - se corresponde con los efectos que se dan como consecuencia de acciones y omisiones naturalizadas y legalizadas por la teoría económica capitalista que se dan por sectores económicos o determinadas geografías. Una especie de esa clase resulta ser la "Alta proporción de economía informal y/o de trabajo precarizado y/o de desocupación". En el presente apartado se reseña la primera parte de una acotada investigación respecto a este Mal.
1. Origen de los protagonistas de la Economía Popular
1.1. Precarización, Precariedad y Precariado.
1) Precarización
En el mercado de trabajo, y referido a las condiciones de
empleo, subempleo y desempleo del trabajador, la precarización indica un proceso hacia un estado de precariedad
laboral. En general se refiere a los procesos de flexibilización
laboral o desregulación del mercado de trabajo: bajada de salarios, abaratamiento del despido, ausencia de indemnizaciones, falta de coberturas sociales, contratación temporal.
Del proceso de precarización se deriva un aumento de
la economía sumergida (economía informal más economía
ilegal) y un empeoramiento de las condiciones de trabajo y
de vida.
2) Precariedad laboral
Se denomina precariedad laboral al estado de situación que viven las personas trabajadoras que, por razones
diversas, sufren procesos que conllevan inseguridad, incertidumbre y falta de garantía en las condiciones de trabajo,
más allá del límite considerado como normal.
La precariedad laboral tiene especial incidencia cuando los ingresos económicos que se perciben por el trabajo
no cubren las necesidades básicas de una persona. En las
sociedades desarrolladas las necesidades a satisfacer con
los ingresos salariales no implican sólo aquellas que están
relacionadas con las necesidades biológicas sino que incluyen un numeroso grupo de demandas relacionadas con el
hecho de nuestra naturaleza social: afectos, ocio, cuidados,
cultura, educación, comunicación, etc.
El capitalismo, en su actual proceso de globalización, ha
acrecentado y generalizado las condiciones de precariedad
en el modo de vivir de las personas, tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo, con
el objeto de acelerar la mercantilización global de todas las
relaciones humanas (sociales, interindividuales, familiares,
grupales, internacionales, etc.). La precarización laboral se
puede entender como un subconjunto de la precarización
global de la vida y de la dignidad humanas.
Los que trabajan en relación de dependencia, en calidad de empleados o subempleados, son objeto de ataques
permanentes a sus salarios por parte de sus empleadores.
En otras palabras aprovechando una disparidad de Poder negociador, los empleadores, aparte de fijar salarios insuficientes, encuentran formas de robar parte de los salarios
de sus empleados.
El robo de salarios es negar, de hecho y parcialmente, salarios o beneficios que se le deben legítimamente a un empleado. Puede ser realizado por los empleadores de varias
maneras, entre ellas no pagar las horas extras, violar las leyes
de salario mínimo, la clasificación errónea de los empleados
como contratistas independientes, deducciones ilegales en
el pago, obligar a los empleados a trabajar “fuera del reloj”, o
simplemente no pagarle a un empleado en un determinado
momento.
En países desarrollados como Estados Unidos un informe identifica varias prácticas de robo de salarios, como el
trabajo fuera del horario de trabajo, clasificaciones erróneas
de categorías de trabajo que eximen injustamente a los empleadores del pago de horas extras y gastos que no son compensados, así como horas extras, salario mínimo, descanso
para comidas e infracciones de propinas. Los hallazgos del
estudio dejan en claro que el robo de salarios va mucho más
allá de los talleres de explotación, tiendas de comida rápida
y minoristas. El robo está integrado en el modelo de negocio de una
parte sustancial de las corporaciones de Estados Unidos, según dicho informe.
En toda Latinoamérica por supuesto que se repiten estos
robos al salario, y en países inflacionarios como Argentina
el robo tiene principalmente la cara de la pérdida del poderadquisitivo del salario real a lo largo del tiempo.
Precariado, en sociología y economía, es una capa social formada por personas que sufren de precariedad laboral. El término precariado es una voz compuesta por precario y proletariado.
Específicamente, el precariado sufre la condición de falta de seguridad laboral, incluyendo el empleo intermitente
o empleo insuficiente, escaso, mal remunerado o no remunerado, provocando una existencia precaria en las personas
laboralmente precarias que ya no reciben el apoyo social en tiempos de necesidad por la destrucción de las estructuras
básicas del Estado de bienestar.
A diferencia de la clase social denominada proletariado
que definía a los trabajadores industriales en los siglos XIX
y XX, porque carecían de medios de producción propios y
por lo tanto vendían su trabajo para vivir, los miembros del
precariado sólo están parcialmente involucrados en el trabajo y deben emprender extensas actividades no asalariadas que son esenciales para conservar el acceso al empleo
y a ingresos decentes. El surgimiento de esta capa social se
ha atribuido a las características en las últimas décadas del
capitalismo.
• Precariado en el mundo desarrollado
Según análisis de Renduelles (2013) Guy Standing analiza minuciosamente la forma en la que la flexibilización
laboral está constituyendo una nueva clase social mayoritaria marcada por la vulnerabilidad: “Lo que caracteriza al
precariado no es su nivel salarial o de ingresos monetarios
recibidos en determinado momento, sino la falta de apoyo comunitario en tiempos de necesidad”.
El precariado es, en el mundo desarrollado, un colectivo heterogéneo y en
expansión de inmigrantes, trabajadores sobre calificados o
infra calificados, madres solteras, jóvenes procedentes de
áreas deprimidas, parados de larga duración. Su principal
nexo de unión es su exposición extrema a los caprichos de
los mercados. No es un grupo articulado sino al contrario: “el
precariado está en guerra consigo mismo”. Sin embargo, sus
miembros comparten la experiencia de una vida dañada por
la intemperie laboral.
En reportaje de L´Obs (2017) Guy Standing explica que
hay tres grupos diferenciados en el Precariado. Están, en primer lugar, las personas que provienen de la clase obrera, cuyos padres tenían empleos estables y compartían un orgullo
obrero. Viven en la nostalgia de un pasado cumplido. Una
parte de ellos votó a Trump, o a favor del Brexit, y se siente atraída por movimientos neofascistas. Representan una
amenaza para la Ilustración. Luego están los migrantes, las
minorías étnicas: ya no tienen presente ni ligazón geográfica. Bajan la cabeza e intentan sobrevivir. El tercer grupo, el
que se desarrolla más rápido, lo forma la gente que ha ido a
la Universidad. Se les ha prometido un porvenir, una carrera.
Pero descubren que en realidad lo que se les ha dado es un
billete de lotería.
• Precariado en América Latina
Hernán Cuevas Valenzuela, en un artículo crítico de la
obra de Guy Standing, aporta:
“En el caso de América Latina, la heterogeneidad de la
estructura social tiene sus propias singularidades, con
lo que el precariado en tanto clase en formación parece hallarse aún menos delineada que lo señalado por
Standing para las economías del Norte desarrollado.
Además de la división de clase (y secundariamente de
edad, género y nivel de calificación), en América Latina
la división de raza o etnia, e incluso la división rural/
urbano, son en muchas sociedades factores que complejizan aún más la formación social de clase, agregando otras intersecciones conflictivas que demandan su
consideración. Por su parte, los factores subjetivos de
la formación de clase del precariado deben ser reconsiderados en vista de (otros) factores como la experiencia de desesperanza aprendida, de la amplitud de la
pobreza dura, de la profundidad de las desigualdades
sociales y la pervivencia de formas de opresión, marginación y exclusión de larga historia en la región”. Cuevas Valenzuela (2015, p.8y9)
Según Cuevas Valenzuela la tesis de Standing de la formación del precariado a partir del retroceso del Estado de bienestar y la flexibilización y desregulación del trabajo tiene que
ser revisada para tener alguna aplicabilidad en sociedades
que, como es el caso de América Latina, nunca vieron la formación de un Estado de bienestar de manera real y efectiva.
Desde este punto de vista, en América Latina lo que Standing
denomina precarización aparece como lo corriente, como el
estado normal del trabajo, y la experiencia de protección y
seguridad social como la excepción y casi como un privilegio
de clases medias y acomodadas.
Es posible sostener entonces que en las sociedades del
llamado Sur Global –que incluye a África, Asia, y América
Latina- la precariedad laboral más que una excepción o una
realidad emergente en tiempos recientes, parece haber sido
una característica constante del desarrollo desigual del capitalismo. Estas categorías de trabajadores precarios no son de
reciente aparición y su presencia no coincide con el retroceso del Estado de bienestar, sino que son categorías sociales
de larga data, tan sólo que se hallaban invisibilizadas por las
formas de comprensión dominantes en que hemos heredado de las sociedades avanzadas.
• Precariado en Argentina
En junio de 2019, Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina presentó el informe “Heterogeneidad y fragmentación del mercado de trabajo (2010-2018)”.
El informe da cuenta de la fragmentación y la precariedad
laboral en los trabajadores urbanos, así como del efecto que
esto tiene en las condiciones de vida de los hogares. Según los resultados, referidos al tercer trimestre de 2018, sólo el
44,3% de la población económica activa de 18 años y más
logró acceder a un empleo pleno de derechos. ¿Qué pasaba
con el 55,7% restante? Mientras que el 9,9% de esta población se encontraba abiertamente desempleado y el 18,6%
sometida a un subempleo inestable (realizando changas, trabajos temporarios o no remunerados, o siendo beneficiarios
de programas de empleo con contraprestación). Al mismo
tiempo, el 27,2% contaba con un empleo regular pero precario (con niveles de ingresos superiores a los de subsistencia,
pero sin afiliación alguna al Sistema de Seguridad Social), es
decir trabajo en negro.
Es importante considerar que los trabajadores precarizados (sin derechos o con menos derechos laborales) no están sólo en el mundo Pyme en el que el empleo sin registrar
es el problema más grande, sino que también están en los
sectores más importantes y significativos de la economía.
Entre las grandes empresas y multinacionales el problema
más grande es la tercerización o externalización: están los
trabajadores efectivos que ganan muy buenos sueldos, pero
también los trabajadores tercerizados que ganan muchísimo
menos y con menos beneficios sociales.
Como si fuera poco, en el Estado argentino, supuesto garante de los derechos laborales, el trabajo precario abunda.
Un 33% de los estatales a nivel nación están “contratados”,
es decir, no gozan de estabilidad laboral, o bien son empleados municipales que no llegan al Salario Mínimo Vital y Móvil
(SMVM) en virtud de una ley de la dictadura llamada Estatuto
del Empleado Municipal. Ni qué hablar de los programas sociales donde supuestamente los beneficiarios son trabajadores, pero en realidad se paga muy por debajo del SMVM.
1.2. Economía sumergida
La economía sumergida es la suma de la economía informal y la economía ilegal. Ambas actividades, economía
informal y economía ilegal, forman parte igualmente de la
economía capitalista.
En la elaboración del Producto Interior Bruto (PIB) se tienen en cuenta la totalidad de las actividades económicas
desarrolladas, lo que incluye a la economía sumergida. En
algunos países de Latinoamérica la proporción de la economía sumergida en el total del PIB suele ser significativa.
Por ejemplo en Brasil representaría el 16% a 2017, en México el 22,7% a 2017, Argentina cerca del 30%, mientras
países del sur de Europa como España, Italia y Grecia están
alrededor el 20%.
1) Economía informal
La economía informal, también llamada irregular, es actividad económica legal aunque oculta a efectos registrales
por razones de evasión o elusión fiscal o de control administrativo. Por
ejemplo, el trabajo doméstico no declarado, la venta ambulante espontánea o la infravaloración del precio escriturado
en una compraventa inmobiliaria.
La Decimoquinta Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo de la OIT (OIT, 1993), describe al sector informal como:
“Unidades de producción de bienes o servicios que tienen por finalidad primordial la de crear empleos y generar
ingresos para las personas que participan en esa actividad.
Estas unidades funcionan típicamente en pequeña escala,
con una organización rudimentaria, en la que hay muy poca
o ninguna distinción entre el trabajo y el capital como factores de producción. Las relaciones de empleo -en los casos
en que existan- se basan más bien en el empleo ocasional,
el parentesco, o las relaciones personales y sociales, y no en
acuerdos contractuales que supongan garantías formales.”
La 90ª Conferencia Internacional del Trabajo de 2002 promovió un cambio de la concepción y de la definición (OIT,
2002), al encuadrar el problema dentro de la noción de “Trabajo Decente”: en la economía informal, habría un déficit de
“trabajo decente”.
El empleo informal, para esta concepción de la OIT de Trabajo Decente, incluye a los siguientes tipos de ocupaciones:
1- trabajadores por cuenta propia en el sector informal
2- empleadores dueños de sus propias empresas del sector informal
3- trabajadores familiares auxiliares
4- miembros de cooperativas de productores informales
5- trabajadores por cuenta propia que producen bienes
exclusivamente para el propio uso final de su hogar, si
dicha producción constituye una aportación importante al consumo total del hogar
6- asalariados que tienen empleos informales en empresas
del sector formal, informal o en hogares.
Se considera
que los asalariados tienen un empleo informal si su relación de trabajo, de derecho o de hecho, no está sujeta
a la legislación impositiva, laboral y de seguridad social.
Para tener una dimensión de lo que esto significa, más
allá de la participación en el PIB, la economía informal emplea al 60% de la población económicamente activa según laOIT, aproximadamente unos 2.000 millones de personas.
2) Economía ilegal
La economía ilegal lo es por su propia naturaleza, por
ejemplo, el tráfico de drogas y la prostitución y tráfico de
personas, tráfico de especies en peligro de extinción, de órganos humanos, de antigüedades y bienes robados.
La economía ilegal se refiere a un tipo de economía donde el ingreso es producido por aquellas actividades económicas que se realizan en violación de los estatutos legales
que definen el alcance de las formas legítimas de comercio.
En la economía ilegal, los participantes participan en la producción y distribución de bienes y servicios prohibidos.
La economía ilegal o clandestina se refiere a transacciones económicas que se consideran ilegales, ya sea porque los
bienes o servicios comercializados son de naturaleza ilegal,
o porque las transacciones no cumplen con los requisitos
gubernamentales de información.
El empleo en actividades delictivas se da cuando delincuentes
usan dependientes para cometer delitos (llevar droga, robar, estafar, etc.). Si bien desde el punto de vista se convierten en partícipes o cómplices, está muy claro que la
alternativa de “emplearse” para trabajar para delincuentes
es una opción real para inmensa cantidad de personas, la
mayoría jóvenes.
1.3. El trabajo femenino invisibilizado
Amaia Pérez Orozco, en Subversión Feminista de la Economía (2014), sostiene que la economía convencional niega
el significado económico de las relaciones de género, porque se considera que la economía es un terreno libre de relaciones de poder (tal y como plantea la economía ortodoxa:
perspectiva neoclásica/neoliberal), o porque se piensa que
las relaciones sociales relevantes son sólo las de clase (economía heterodoxa: perspectiva marxista).
La visión convencional de la economía tradicional solo
presta atención a los trabajos remunerados en los procesos
de producción, y fundamentalmente en los trabajos remunerados de los hombres. Y deja de lado absolutamente la
visión de los procesos de reproducción por tratarse de ámbitos de trabajos no remunerados, fundamentalmente sostenidos por las mujeres. Se verifica así una división sexual
del trabajo.
La reproducción social de la fuerza de trabajo se refiere
a como la fuerza de trabajo a disposición del capital es reproducida y mantenida, mediante los trabajos de Cuidados,
incluyendo en los mismos todas aquellas actividades que involucran la atención de los miembros del hogar, la crianza
de los/as niños/as, las tareas de cocina y limpieza, el mantenimiento general del hogar y el cuidado de los enfermos o
discapacitados.
Los trabajos de cuidado indispensables para la reproducción social se encuentran, entonces, privatizados, feminizados, no remunerados e invisibilizados. Muchas mujeres,
en consecuencia, se ven forzadas por las circunstancias a procurar ingresos dinerarios en
la economía informal y hasta a veces en la economía ilegal.
2. La Economía Popular
La Economía Popular surge cuando los sectores excluidos y/o precarizados del mercado laboral y los marginados,
no sólo por la economía formal sino también por la informal y aún la ilegal a partir de una situación originada en los
puntos vistos anteriores, procuran crear su propio ingreso
personal.
No se trata de casos aislados, sino de un fenómeno que está
presente en todos los países del mundo y abarca a una gran
parte de la población. Si bien es producto de la exclusión que
genera el desarrollo actual del capitalismo a nivel mundial,
la economía popular no está completamente separada de la
economía global de mercado. Los puntos de conexión son
múltiples, tanto al nivel de la producción como del consumo.
La economía popular, a diferencia de la economía social o solidaria, se define a partir de la situación socioeconómica que atraviesan sus trabajadores de base.
Según el Instituto para la Producción Popular productor/a popular es aquel trabajador/a o grupo de trabajadores
que organiza/n su trabajo, sin depender en forma directa de
un empleador formal. Trabajadores a quienes la economía capitalista les bloquea el acceso a la comercialización digna o a la tierra
cuando la necesitan, sea factor de producción o lugar para
vivir, o a la financiación en condiciones ventajosas y a recibir transferencia de tecnología. La consecuencia habitual de
tales escenarios es que se trabaja sin conseguir condiciones
dignas de vida y no hay nadie con quien discutir la posibilidad de mejorar.
En la Economía Popular los medios de producción están
en manos de los sectores populares, en las villas, en los barrios, en las calles, en las periferias urbanas y rurales.
Los trabajadores de la Economía Popular tienen todos los
problemas juntos: excluidos del mundo de las empresas o
sin registrar debidamente, sin derechos laborales plenos, y
además sin posibilidades de progresar por falta de tecnología y recursos.
2.1. Definición de Economía Popular
“Definimos a la economía popular como los procesos
económicos periféricos inmersos en la cultura popular, basados en medios de producción accesibles y en
trabajo desprotegido.” Grabois y Pérsico (2017, p.33)
Para entenderlo mejor los autores proponen una breve
descripción de cada uno de los términos de esta definición.
1) Procesos económicos periféricos
Procesos de producción, circulación e intercambio de bienes, servicios, cuidados y otros frutos del trabajo humano,
que nacen en los intersticios y periferias urbanas y rurales
como espontánea resistencia económica frente a la exclusión social. Surgen del nuevo orden económico mundial y la
extinción paulatina del trabajo asalariado como paradigma.
2) Inmersión en la cultura popular
La inmersión en la cultura popular, por oposición a la cultura burguesa, es una característica distintiva de este sector
económico. En la economía popular no hay CEOs, ni estudios de mercado, ni estrategias de marketing, ni organigramas empresariales, ni registros contables, ni procesos normalizados, ni planes de negocio. Para comprender el tema
hay que mirar las identidades culturales del pueblo pobre y
trabajador, su ser social, su forma de existir, percibir y construir su destino; identidades barriales, villeras, comunitarias,
originarias y campesinas, que en su dinamismo van entremezclándose, pero siempre manteniendo su carácter popular en oposición a la cultura burguesa que, por ilustrada que
sea, es esencialmente individualista.
3) Medios de producción accesibles
La Economía Popular se basa en medios de trabajo y producción que, por una u otra causa, están al alcance de los
sectores populares. Son materiales, mercancías, maquinarias y espacios de trabajo que son baratos, residuales, de
acceso público, transmitidos por la tradición, recuperados
de la ociosidad o adquiridos a través de la lucha social. En
general, no constituyen capital en sentido estricto porque
no son intercambiables en el mercado formal por no contar
con título de propiedad o porque su valor es insignificante.
En efecto, la relación entre los trabajadores y los medios de
producción no es de propiedad sino de posesión o mera tenencia, a veces personal, otras veces comunitaria.
4) Trabajo desprotegido
La desrregulación, desprotección, precariedad y para-institucionalidad de las relaciones laborales en la Economía
Popular es una de sus caras crueles y distintivas debido a la
omisión del Estado en cumplir la demanda constitucional
que dice: “El trabajo en todas sus formas gozará de la protección de las leyes”. Así, se priva a este inmenso universo
de trabajadores - casi ocho millones de personas en la Argentina según la cantidad de beneficiarios al IFE (Ingreso
Familiar de Emergencia) pagado en abril/mayo de 2020 - de
los derechos más elementales: la sindicalización, un ingreso
mínimo, cobertura de salud, jubilaciones dignas, aguinaldo,
seguro contra accidentes personales, licencias laborales, vacaciones, y otros tantos derechos conquistados por el movimiento obrero durante siglos de lucha.
2.2. Características generales de la Economía Popular
Por lo general la Economía Popular tiene como características:
• Muy poco capital constante (maquinaria)
• Poca y/o baja tecnología
• Baja productividad (en términos capitalistas)
• Informalidad en el intercambio
• Condiciones precarias de trabajo
2.3. Tipos de unidades económicas
en la Economía Popular
Siguiendo a Grabois y Pérsico (2017) se puede hacer un resumen de las distintas modalidades concretas que adoptan
las unidades económicas en la Economía Popular.
a- Cooperativas voluntarias: unidades económicas de Economía Social donde los trabajadores se asocian o cooperan para producir un producto o servicio o para poder
usar una determinada infraestructura, o se asocian o
cooperan para comercializar.
b- Cooperativas de origen estatal: son unidades económicas creadas por el Estado para cumplir con algún servicio
comunitario, con una paga parcial por parte del gobierno.
c- Empresas recuperadas: son unidades económicas que
alguna vez fueron empresas capitalistas pero que, después de su quiebra o vaciamiento, los trabajadores lograron recuperar y poner a producir bajo forma cooperativa.
d- Emprendimiento familiar y trabajo por cuenta propia:
son unidades económicas donde uno o varios miembros
de una familia trabajadora fabrican un producto o realizan un servicio por su propia cuenta para vender en el
barrio o en el mercado. Lo hacen en su domicilio, en el espacio público o en un local externo. Ejemplos: recicladores, vendedores ambulantes, micro emprendimientos
comerciales, feriantes, cuida coches, fleteros, etc.
e- Talleres familiares: son unidades económicas donde uno
o varios miembros de la familia trabajan a destajo en su
domicilio, o en el domicilio de otro trabajador, para una
empresa o intermediario. Por ejemplo talleres de costura,
productos de alimentación, etc.
f- Trabajo doméstico y de cuidados: son unidades económicas generalmente individuales donde se realiza algún
trabajo de limpieza o cuidado de personas, ya sea en el
domicilio propio o en el domicilio de un vecino.
g- Núcleos de agricultura familiar: son unidades económicas rurales donde uno o más miembros de la familia cultivan la tierra o crían animales para subsistencia y venta.
Los actores pueden ser propietarios, posesores de hecho
o arrendatarios. En algunas regiones pueden formar comunidades para abastecerse comunitariamente.
h- Unidades de servicios comunitarios: son todas aquellas
unidades gestionadas por los sectores populares que están destinadas al mejoramiento de la calidad de vida de
las personas. Por ejemplo guarderías, centros culturales,
bachilleratos populares, etc.
2.4. Problemas intrínsecos de la Economía Popular
La misma Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) de Argentina (2017) describe al sector
popular de la economía como competitivo y egoísta, en el
cual a menudo unos explotan a otros en una suerte de un
capitalismo residual o “peri-capitalismo”.
El contexto de precariedad y/o pobreza en que se desenvuelve la Economía Popular no necesariamente incluye buenos valores. Son ejemplo de ellos los talleres clandestinos o ferias informales (como La Salada en Argentina), donde se
verifican situaciones de explotación, corrupción, aprietes.
Son pobres contra pobres que reproducen la lógica de explotación y en las peores condiciones. En general la Economía
Popular sigue siendo Capitalismo pues sigue sus mismas lógicas que generan los mismos males genéricos: explotación
del Ser Humano y daños al Medioambiente y lesiones a los
servicios ecosistémicos.
Con frecuencia las unidades económicas de la Economía
Popular lejos están de ser unidades de Economía Social y Solidaria, verificándose en la misma presencia de “patrones”
provenientes de la misma capa social que se aprovechan de
las situaciones de necesidad. Si bien no se trataría del típico
caso de explotación capitalista, en absoluto habría que fomentar este tipo de unidad económica ni disfrazarlas como
cooperativas porque eso es aceptar la explotación entre
pares. En las unidades económicas patronales o “empresas
informales” que cumplan con las características de la Economía Popular –baja productividad, poco capital, medios
precarios de producción– igual hay que luchar por garantizar
que los trabajadores tengan vigentes sus mínimos derechos laborales.
3. Movimientos Sociales Populares
“Defino al movimiento social como redes informales
de interacciones orientadas al conflicto compuestas
por individuos, grupos y/u organizaciones que, basadas en la solidaridad compartida, cuentan con una
identidad política colectiva y utilizan la protesta como
un medio –entre otros– para presentarse en la arena
pública”. Rossi (2017, p.212)
En la Argentina, entre la última década del siglo 20 y la primera década del siglo 21, emergieron nuevas formas de organización política y acción colectiva, cuyas marcas mayores son la acción directa, la auto-organización y una importante dinámica asamblearia.
Tres tipos de experiencias ilustran de manera diferente estas
nuevas prácticas: las agrupaciones piqueteras (desocupados), las asambleas barriales y las fábricas recuperadas por
sus trabajadores.
En otros muchos países de Latinoamérica se ha verificado
el surgimiento de movimientos sociales y políticos. Uno de
los principales ejemplos es que se dio en Brasil con el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra, en portugués: Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra, abreviado MST, es un movimiento político-social que busca la
reforma agraria.
3.1. El movimiento “piquetero”
El movimiento “piquetero” o de trabajadores desempleados es posiblemente uno de los movimientos sociales que
más ha llamado más la atención entre todas aquellas acciones colectivas que se llevaron a cabo en los años noventa
como contestación al sistema neoliberal imperante.
Según artículo de Hernández Yunta, el nombre “piquetero” fue ideado por la prensa argentina para
hacer referencia a los habitantes que boicotearon rutas a
mediados de la década de los noventa en zonas como Cutral
Co y Plaza Huincul (1996-1997) y Salta (1997-1998). En dichos actos de protesta revivió el término “piquete” como un
escenario de reivindicación que tuvo la capacidad de erigirse
como la voz cantante y de canalizar la lucha social en defensa de unos intereses demandados por amplios sectores de la
sociedad argentina.
“Los piqueteros, movimiento de trabajadores desocupados de Argentina, surgieron en 1996. Desde entonces se han desempeñado, en la arena sociopolítica argentina, como uno de los principales actores contestatarios en la resistencia a las consecuencias sociales de las reformas neoliberales y en la lucha por la reincorporación de los sectores populares, durante casi dos décadas. El nombre piqueteros se basa en el tipo de acción de protesta que hizo que el movimiento fuera públicamente famoso: los piquetes / cortes de las principales rutas del país, en sus demandas por trabajo, subsidios de desempleo, alimentos, etcétera. Los piqueteros, como un conjunto de actores, cumplen con los requisitos básicos para ser considerados como un movimiento social. Desde la aparición de las primeras protestas de trabajadores desocupados en la Argentina, el movimiento se ha organizado cada vez más como una red de actores con tendencia contestataria, que más de una década después siguen activos. Como todo movimiento, el movimiento piquetero se compone de varias organizaciones del movimiento social. Con respecto a su identidad, a pesar de la disparidad de las ideologías de las diferentes organizaciones sociales que conforman el movimiento, todas las organizaciones de trabajadores desocupados se reconocen (y son reconocidas por sus oponentes y aliados), como parte de un movimiento llamado piquetero (cf. Svampa y Pereyra, 2003: cap. 4). Se puede definir a los piqueteros como desocupados que luchan por su plena reincorporación sociopolítica como ciudadanos y trabajadores. Finalmente, el uso de la protesta es una dimensión constante y crucial de este movimiento.” Rossi (2017, p.211-212)
El panorama histórico general de las distintas corrientes del Movimiento Piquetero en Argentina es el siguiente:
Andrés Ruggeri en “Las empresas recuperadas: autogestión obrera en Argentina y América Latina”, 2009, explica que
en los meses siguientes a la gran crisis argentina de diciembre de 2001, se hizo masivamente visible para la sociedad
argentina el fenómeno de la ocupación y puesta en producción, por parte de sus trabajadores, de empresas quebradas
o abandonadas, llamadas por sus protagonistas empresas
recuperadas.
Las empresas recuperadas por sus trabajadores (ERT) fueron uno más de los novedosos movimientos sociales que emergieron al calor de la debacle argentina. Uno
más, pero especialmente significativo por sus características
de desarrollo en el centro mismo de lo más sagrado de las
relaciones sociales capitalistas, es decir, de la propiedad privada de los medios de producción. Mostraba este proceso la
posibilidad de una sociedad y una economía sin patrones,
autogestionada por los trabajadores. Esa característica llamó
la atención de intelectuales y militantes sociales y políticos
de todo el mundo.
Los trabajadores de empresas recuperadas han sido percibidos como un movimiento, del cual existen diversas corrientes, actores y organizaciones que se consolidaron y renovaron a partir del colapso institucional de diciembre de
2001, aunque las primeras empresas recuperadas por trabajadores (ERT) ya venían desde los noventa, y que han recobrado un nuevo vigor ahora casi 20 años después, en el seno
de la “eterna” crisis económica.
Dice Héctor Palomino en su artículo “La Argentina hoy
– Los Movimientos Sociales”, de 2004, que las distintas organizaciones del movimiento proporcionan asesoría legal,
técnica y política a los trabajadores y, al recoger las diversas experiencias, reproducen y difunden la exploración y el aprendizaje de una nueva economía. Asegura dicho autor
que no cabe medir la fuerza del movimiento de empresas recuperadas exclusivamente en términos de su dimensión -reducida- sino en términos de sus efectos culturales, políticos
y sociales más amplios.
“La recuperación de las empresas supone la transición hacia un nuevo régimen jurídico en el que los
trabajadores toman a su cargo la producción, estableciendo acuerdos con proveedores y/o clientes que les
aseguran un cierto capital de trabajo, y fijan una retribución mínima para su trabajo consistente en retiros
periódicos equivalentes a un sueldo mínimo, a veces
combinados con pagos en especie o mercaderías…
Los trabajadores que recuperan empresas replantean
la jerarquía relativa del derecho al trabajo y de la propiedad privada. Frente a los valores de la sociedad
mercantil que privilegian el derecho de propiedad,
los trabajadores autogestionados erigen como central
el derecho al trabajo y ponen en discusión la función
social de la propiedad. No se trata de una discusión
puramente retórica, sino que se traduce en la instalación de procedimientos jurídicos inéditos, que anteponen la necesidad de preservar las fuentes de trabajo
frente a las rutinas de quiebra y liquidación de bienes
productivos que prevalecen en el derecho mercantil.”
Palomino Héctor (2004)
3.3. La representación gremial de los trabajadores de la Economía Popular
Juan Grabois en un artículo titulado “¿Qué es la CTEP?”,
de 2015 explica que las organizaciones sociales proceden
de diversas corrientes ideológicas y partidarias y confluyen
en la reivindicación de los derechos de los trabajadores excluidos y que el factor de aglutinamiento de los excluidos no debiera ser ideológico ni político ni siquiera territorial,
sino gremial.
Así, la Confederación de Trabajadores de la
Economía Popular (CTEP) intenta ser una herramienta gremial del pueblo pobre, de los trabajadores sin derechos, sin
reconocimientos, sin capital y sin patrón. Es, podría decirse,
la CGT de los Excluidos. La CTEP agrupa todo tipo de trabajador no regular. La CTEP no es una coordinadora de organizaciones: los agrupamientos funcionan como tendencias
internas dentro del Gremio, a veces consensuando, a veces
disputando por los espacios internos y la orientación sindical.
Dice Grabois: "en la economía popular, la militancia es doblemente
importante por las características del sector: nuestros compañeros están dispersos en el territorio, en pequeñas unidades económicas, sin una patronal identificable (no reunidos en fábricas o establecimientos donde la dinámica de la
relación obrero-patronal contribuye a la agremiación). Sin
una intervención militante que construye unidad y activa
las luchas sería impensable una estructura gremial como la
CTEP. La CTEP lucha por un “salario social” estable y digno
para todo aquel que trabaja y por el resto de los derechos
laborales".
A fines de 2019 quedó conformada la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), el primer sindicato conformado por movimientos sociales. Lo integran trabajadores
de la economía popular nucleados en la Confederación de
Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Movimiento
Evita, MTE y la Dignidad, la Corriente Clasista y Combativa
(CCC), Barrios de Pie y el Frente Popular Darío Santillán. Tras
avanzar en el objetivo de unificarse en un sindicato único,
la siguiente meta es ingresar a la Confederación General delTrabajo y ser parte de uno de los gremios confederados.
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