31/12/22

II.12 Economía Popular

 0. Introducción

Una clase de "Males de la humanidad" detectados por observación de una persona común - que no ha querido estar ya más distraída -  se corresponde con los efectos que se dan como consecuencia de acciones y omisiones naturalizadas y legalizadas por la teoría económica capitalista que se dan por sectores económicos o determinadas geografías. Una especie de esa clase  resulta ser la  "Alta proporción de economía informal y/o de trabajo precarizado y/o de desocupación". En el presente apartado se reseña la primera parte de  una acotada investigación respecto a este Mal.


1. Origen de los protagonistas de la Economía Popular 

1.1. Precarización, Precariedad y Precariado. 

1) Precarización 

En el mercado de trabajo, y referido a las condiciones de empleo, subempleo y desempleo del trabajador, la precarización indica un proceso hacia un estado de precariedad laboral. En general se refiere a los procesos de flexibilización laboral o desregulación del mercado de trabajo: bajada de salarios, abaratamiento del despido, ausencia de indemnizaciones, falta de coberturas sociales, contratación temporal. 






Del proceso de precarización se deriva un aumento de la economía sumergida (economía informal más economía ilegal) y un empeoramiento de las condiciones de trabajo y de vida. 

2) Precariedad laboral 

Se denomina precariedad laboral al estado de situación que viven las personas trabajadoras que, por razones diversas, sufren procesos que conllevan inseguridad, incertidumbre y falta de garantía en las condiciones de trabajo, más allá del límite considerado como normal. 

La precariedad laboral tiene especial incidencia cuando los ingresos económicos que se perciben por el trabajo no cubren las necesidades básicas de una persona. En las sociedades desarrolladas las necesidades a satisfacer con los ingresos salariales no implican sólo aquellas que están relacionadas con las necesidades biológicas sino que incluyen un numeroso grupo de demandas relacionadas con el hecho de nuestra naturaleza social: afectos, ocio, cuidados, cultura, educación, comunicación, etc. 

El capitalismo, en su actual proceso de globalización, ha acrecentado y generalizado las condiciones de precariedad en el modo de vivir de las personas, tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo, con el objeto de acelerar la mercantilización global de todas las relaciones humanas (sociales, interindividuales, familiares, grupales, internacionales, etc.). La precarización laboral se puede entender como un subconjunto de la precarización global de la vida y de la dignidad humanas.


• Ataques al salario de empleados y subempleados 

Los que trabajan en relación de dependencia, en calidad de empleados o subempleados, son objeto de ataques permanentes a sus salarios por parte de sus empleadores. En otras palabras aprovechando una disparidad de Poder negociador, los empleadores, aparte de fijar salarios insuficientes, encuentran formas de robar parte de los salarios de sus empleados. 


El robo de salarios es negar, de hecho y parcialmente, salarios o beneficios que se le deben legítimamente a un empleado. Puede ser realizado por los empleadores de varias maneras, entre ellas no pagar las horas extras, violar las leyes de salario mínimo, la clasificación errónea de los empleados como contratistas independientes, deducciones ilegales en el pago, obligar a los empleados a trabajar “fuera del reloj”, o simplemente no pagarle a un empleado en un determinado momento. 

En países desarrollados como Estados Unidos un informe identifica varias prácticas de robo de salarios, como el trabajo fuera del horario de trabajo, clasificaciones erróneas de categorías de trabajo que eximen injustamente a los empleadores del pago de horas extras y gastos que no son compensados, así como horas extras, salario mínimo, descanso para comidas e infracciones de propinas. Los hallazgos del estudio dejan en claro que el robo de salarios va mucho más allá de los talleres de explotación, tiendas de comida rápida y minoristas. El robo está integrado en el modelo de negocio de una parte sustancial de las corporaciones de Estados Unidos, según dicho informe. 

En toda Latinoamérica por supuesto que se repiten estos robos al salario, y en países inflacionarios como Argentina el robo tiene principalmente la cara de la pérdida del poderadquisitivo del salario real a lo largo del tiempo.  


3) Precariado 

Precariado, en sociología y economía, es una capa social formada por personas que sufren de precariedad laboral. El término precariado es una voz compuesta por precario y proletariado. Específicamente, el precariado sufre la condición de falta de seguridad laboral, incluyendo el empleo intermitente o empleo insuficiente, escaso, mal remunerado o no remunerado, provocando una existencia precaria en las personas laboralmente precarias que ya no reciben el apoyo social en tiempos de necesidad por la destrucción de las estructuras básicas del Estado de bienestar. 

A diferencia de la clase social denominada proletariado que definía a los trabajadores industriales en los siglos XIX y XX, porque carecían de medios de producción propios y por lo tanto vendían su trabajo para vivir, los miembros del precariado sólo están parcialmente involucrados en el trabajo y deben emprender extensas actividades no asalariadas que son esenciales para conservar el acceso al empleo y a ingresos decentes. El surgimiento de esta capa social se ha atribuido a las características en las últimas décadas del capitalismo.

• Precariado en el mundo desarrollado 

Según análisis de Renduelles (2013) Guy Standing analiza minuciosamente la forma en la que la flexibilización laboral está constituyendo una nueva clase social mayoritaria marcada por la vulnerabilidad: “Lo que caracteriza al precariado no es su nivel salarial o de ingresos monetarios recibidos en determinado momento, sino la falta de apoyo comunitario en tiempos de necesidad”. 

El precariado es, en el mundo desarrollado, un colectivo heterogéneo y en expansión de inmigrantes, trabajadores sobre calificados o infra calificados, madres solteras, jóvenes procedentes de áreas deprimidas, parados de larga duración. Su principal nexo de unión es su exposición extrema a los caprichos de los mercados. No es un grupo articulado sino al contrario: “el precariado está en guerra consigo mismo”. Sin embargo, sus miembros comparten la experiencia de una vida dañada por la intemperie laboral. 

En reportaje de L´Obs (2017) Guy Standing explica que hay tres grupos diferenciados en el Precariado. Están, en primer lugar, las personas que provienen de la clase obrera, cuyos padres tenían empleos estables y compartían un orgullo obrero. Viven en la nostalgia de un pasado cumplido. Una parte de ellos votó a Trump, o a favor del Brexit, y se siente atraída por movimientos neofascistas. Representan una amenaza para la Ilustración. Luego están los migrantes, las minorías étnicas: ya no tienen presente ni ligazón geográfica. Bajan la cabeza e intentan sobrevivir. El tercer grupo, el que se desarrolla más rápido, lo forma la gente que ha ido a la Universidad. Se les ha prometido un porvenir, una carrera. Pero descubren que en realidad lo que se les ha dado es un billete de lotería.

• Precariado en América Latina

Hernán Cuevas Valenzuela, en un artículo crítico de la obra de Guy Standing, aporta: 

                “En el caso de América Latina, la heterogeneidad de la estructura social tiene sus propias singularidades, con lo que el precariado en tanto clase en formación parece hallarse aún menos delineada que lo señalado por Standing para las economías del Norte desarrollado. Además de la división de clase (y secundariamente de edad, género y nivel de calificación), en América Latina la división de raza o etnia, e incluso la división rural/ urbano, son en muchas sociedades factores que complejizan aún más la formación social de clase, agregando otras intersecciones conflictivas que demandan su consideración. Por su parte, los factores subjetivos de la formación de clase del precariado deben ser reconsiderados en vista de (otros) factores como la experiencia de desesperanza aprendida, de la amplitud de la pobreza dura, de la profundidad de las desigualdades sociales y la pervivencia de formas de opresión, marginación y exclusión de larga historia en la región”. Cuevas Valenzuela (2015, p.8y9)

Según Cuevas Valenzuela la tesis de Standing de la formación del precariado a partir del retroceso del Estado de bienestar y la flexibilización y desregulación del trabajo tiene que ser revisada para tener alguna aplicabilidad en sociedades que, como es el caso de América Latina, nunca vieron la formación de un Estado de bienestar de manera real y efectiva. Desde este punto de vista, en América Latina lo que Standing denomina precarización aparece como lo corriente, como el estado normal del trabajo, y la experiencia de protección y seguridad social como la excepción y casi como un privilegio de clases medias y acomodadas. 

Es posible sostener entonces que en las sociedades del llamado Sur Global –que incluye a África, Asia, y América Latina- la precariedad laboral más que una excepción o una realidad emergente en tiempos recientes, parece haber sido una característica constante del desarrollo desigual del capitalismo. Estas categorías de trabajadores precarios no son de reciente aparición y su presencia no coincide con el retroceso del Estado de bienestar, sino que son categorías sociales de larga data, tan sólo que se hallaban invisibilizadas por las formas de comprensión dominantes en que hemos heredado de las sociedades avanzadas. 

• Precariado en Argentina 

En junio de 2019, Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina presentó el informe “Heterogeneidad y fragmentación del mercado de trabajo (2010-2018)”. 

El informe da cuenta de la fragmentación y la precariedad laboral en los trabajadores urbanos, así como del efecto que esto tiene en las condiciones de vida de los hogares. Según los resultados, referidos al tercer trimestre de 2018, sólo el 44,3% de la población económica activa de 18 años y más logró acceder a un empleo pleno de derechos. ¿Qué pasaba con el 55,7% restante? Mientras que el 9,9% de esta población se encontraba abiertamente desempleado y el 18,6% sometida a un subempleo inestable (realizando changas, trabajos temporarios o no remunerados, o siendo beneficiarios de programas de empleo con contraprestación). Al mismo tiempo, el 27,2% contaba con un empleo regular pero precario (con niveles de ingresos superiores a los de subsistencia, pero sin afiliación alguna al Sistema de Seguridad Social), es decir trabajo en negro. 

Es importante considerar que los trabajadores precarizados (sin derechos o con menos derechos laborales) no están sólo en el mundo Pyme en el que el empleo sin registrar es el problema más grande, sino que también están en los sectores más importantes y significativos de la economía. Entre las grandes empresas y multinacionales el problema más grande es la tercerización o externalización: están los trabajadores efectivos que ganan muy buenos sueldos, pero también los trabajadores tercerizados que ganan muchísimo menos y con menos beneficios sociales. 

Como si fuera poco, en el Estado argentino, supuesto garante de los derechos laborales, el trabajo precario abunda. Un 33% de los estatales a nivel nación están “contratados”, es decir, no gozan de estabilidad laboral, o bien son empleados municipales que no llegan al Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) en virtud de una ley de la dictadura llamada Estatuto del Empleado Municipal. Ni qué hablar de los programas sociales donde supuestamente los beneficiarios son trabajadores, pero en realidad se paga muy por debajo del SMVM.


1.2. Economía sumergida

La economía sumergida es la suma de la economía informal y la economía ilegal. Ambas actividades, economía informal y economía ilegal, forman parte igualmente de la economía capitalista

En la elaboración del Producto Interior Bruto (PIB) se tienen en cuenta la totalidad de las actividades económicas desarrolladas, lo que incluye a la economía sumergida. En algunos países de Latinoamérica la proporción de la economía sumergida en el total del PIB suele ser significativa. Por ejemplo en Brasil representaría el 16% a 2017, en México el 22,7% a 2017, Argentina cerca del 30%, mientras países del sur de Europa como España, Italia y Grecia están alrededor el 20%.

1) Economía informal

La economía informal, también llamada irregular, es actividad económica legal aunque oculta a efectos registrales por razones de evasión o elusión fiscal o de control administrativo. Por ejemplo, el trabajo doméstico no declarado, la venta ambulante espontánea o la infravaloración del precio escriturado en una compraventa inmobiliaria. 

La Decimoquinta Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo de la OIT (OIT, 1993), describe al sector informal como:

            “Unidades de producción de bienes o servicios que tienen por finalidad primordial la de crear empleos y generar ingresos para las personas que participan en esa actividad. Estas unidades funcionan típicamente en pequeña escala, con una organización rudimentaria, en la que hay muy poca o ninguna distinción entre el trabajo y el capital como factores de producción. Las relaciones de empleo -en los casos en que existan- se basan más bien en el empleo ocasional, el parentesco, o las relaciones personales y sociales, y no en acuerdos contractuales que supongan garantías formales.” 

La 90ª Conferencia Internacional del Trabajo de 2002 promovió un cambio de la concepción y de la definición (OIT, 2002), al encuadrar el problema dentro de la noción de “Trabajo Decente”: en la economía informal, habría un déficit de “trabajo decente”

El empleo informal, para esta concepción de la OIT de Trabajo Decente, incluye a los siguientes tipos de ocupaciones
1- trabajadores por cuenta propia en el sector informal 
2- empleadores dueños de sus propias empresas del sector informal 
3- trabajadores familiares auxiliares 
4- miembros de cooperativas de productores informales 
5- trabajadores por cuenta propia que producen bienes exclusivamente para el propio uso final de su hogar, si dicha producción constituye una aportación importante al consumo total del hogar 
6- asalariados que tienen empleos informales en empresas del sector formal, informal o en hogares. 

Se considera que los asalariados tienen un empleo informal si su relación de trabajo, de derecho o de hecho, no está sujeta a la legislación impositiva, laboral y de seguridad social.

Para tener una dimensión de lo que esto significa, más allá de la participación en el PIB, la economía informal emplea al 60% de la población económicamente activa según laOIT, aproximadamente unos 2.000 millones de personas. 

2) Economía ilegal

La economía ilegal lo es por su propia naturaleza, por ejemplo, el tráfico de drogas y la prostitución y tráfico de personas, tráfico de especies en peligro de extinción, de órganos humanos, de antigüedades y bienes robados. 

La economía ilegal se refiere a un tipo de economía donde el ingreso es producido por aquellas actividades económicas que se realizan en violación de los estatutos legales que definen el alcance de las formas legítimas de comercio. En la economía ilegal, los participantes participan en la producción y distribución de bienes y servicios prohibidos. 

La economía ilegal o clandestina se refiere a transacciones económicas que se consideran ilegales, ya sea porque los bienes o servicios comercializados son de naturaleza ilegal, o porque las transacciones no cumplen con los requisitos gubernamentales de información. 

El empleo en actividades delictivas se da cuando delincuentes usan dependientes para cometer delitos (llevar droga, robar, estafar, etc.). Si bien desde el punto de vista se convierten en partícipes o cómplices, está muy claro que la alternativa de “emplearse” para trabajar para delincuentes es una opción real para inmensa cantidad de personas, la mayoría jóvenes. 

1.3. El trabajo femenino invisibilizado 

Amaia Pérez Orozco, en Subversión Feminista de la Economía (2014), sostiene que la economía convencional niega el significado económico de las relaciones de género, porque se considera que la economía es un terreno libre de relaciones de poder (tal y como plantea la economía ortodoxa: perspectiva neoclásica/neoliberal), o porque se piensa que las relaciones sociales relevantes son sólo las de clase (economía heterodoxa: perspectiva marxista). 

La visión convencional de la economía tradicional solo presta atención a los trabajos remunerados en los procesos de producción, y fundamentalmente en los trabajos remunerados de los hombres. Y deja de lado absolutamente la visión de los procesos de reproducción por tratarse de ámbitos de trabajos no remunerados, fundamentalmente sostenidos por las mujeres. Se verifica así una división sexual del trabajo. 

La reproducción social de la fuerza de trabajo se refiere a como la fuerza de trabajo a disposición del capital es reproducida y mantenida, mediante los trabajos de Cuidados, incluyendo en los mismos todas aquellas actividades que involucran la atención de los miembros del hogar, la crianza de los/as niños/as, las tareas de cocina y limpieza, el mantenimiento general del hogar y el cuidado de los enfermos o discapacitados. 

Los trabajos de cuidado indispensables para la reproducción social se encuentran, entonces, privatizados, feminizados, no remunerados e invisibilizados. Muchas mujeres, en consecuencia, se ven forzadas por las circunstancias a procurar ingresos dinerarios en la economía informal y hasta a veces en la economía ilegal.


2. La Economía Popular 

La Economía Popular surge cuando los sectores excluidos y/o precarizados del mercado laboral y los marginados, no sólo por la economía formal sino también por la informal y aún la ilegal a partir de una situación originada en los puntos vistos anteriores, procuran crear su propio ingreso personal

No se trata de casos aislados, sino de un fenómeno que está presente en todos los países del mundo y abarca a una gran parte de la población. Si bien es producto de la exclusión que genera el desarrollo actual del capitalismo a nivel mundial, la economía popular no está completamente separada de la economía global de mercado. Los puntos de conexión son múltiples, tanto al nivel de la producción como del consumo. 

La economía popular, a diferencia de la economía social o solidaria, se define a partir de la situación socioeconómica que atraviesan sus trabajadores de base. 

Según el Instituto para la Producción Popular productor/a popular es aquel trabajador/a o grupo de trabajadores que organiza/n su trabajo, sin depender en forma directa de un empleador formal.  Trabajadores a quienes la economía capitalista les bloquea el acceso a la comercialización digna o a la tierra cuando la necesitan, sea factor de producción o lugar para vivir, o a la financiación en condiciones ventajosas y a recibir transferencia de tecnología. La consecuencia habitual de tales escenarios es que se trabaja sin conseguir condiciones dignas de vida y no hay nadie con quien discutir la posibilidad de mejorar.

En la Economía Popular los medios de producción están en manos de los sectores populares, en las villas, en los barrios, en las calles, en las periferias urbanas y rurales. 

Los trabajadores de la Economía Popular tienen todos los problemas juntos: excluidos del mundo de las empresas o sin registrar debidamente, sin derechos laborales plenos, y además sin posibilidades de progresar por falta de tecnología y recursos. 

2.1. Definición de Economía Popular

        “Definimos a la economía popular como los procesos económicos periféricos inmersos en la cultura popular, basados en medios de producción accesibles y en trabajo desprotegido.” Grabois y Pérsico (2017, p.33) 

Para entenderlo mejor los autores proponen una breve descripción de cada uno de los términos de esta definición. 

1) Procesos económicos periféricos 

Procesos de producción, circulación e intercambio de bienes, servicios, cuidados y otros frutos del trabajo humano, que nacen en los intersticios y periferias urbanas y rurales como espontánea resistencia económica frente a la exclusión social. Surgen del nuevo orden económico mundial y la extinción paulatina del trabajo asalariado como paradigma. 

2) Inmersión en la cultura popular 

La inmersión en la cultura popular, por oposición a la cultura burguesa, es una característica distintiva de este sector económico. En la economía popular no hay CEOs, ni estudios de mercado, ni estrategias de marketing, ni organigramas empresariales, ni registros contables, ni procesos normalizados, ni planes de negocio. Para comprender el tema hay que mirar las identidades culturales del pueblo pobre y trabajador, su ser social, su forma de existir, percibir y construir su destino; identidades barriales, villeras, comunitarias, originarias y campesinas, que en su dinamismo van entremezclándose, pero siempre manteniendo su carácter popular en oposición a la cultura burguesa que, por ilustrada que sea, es esencialmente individualista. 

3) Medios de producción accesibles 

La Economía Popular se basa en medios de trabajo y producción que, por una u otra causa, están al alcance de los sectores populares. Son materiales, mercancías, maquinarias y espacios de trabajo que son baratos, residuales, de acceso público, transmitidos por la tradición, recuperados de la ociosidad o adquiridos a través de la lucha social. En general, no constituyen capital en sentido estricto porque no son intercambiables en el mercado formal por no contar con título de propiedad o porque su valor es insignificante. En efecto, la relación entre los trabajadores y los medios de producción no es de propiedad sino de posesión o mera tenencia, a veces personal, otras veces comunitaria. 

4) Trabajo desprotegido 

La desrregulación, desprotección, precariedad y para-institucionalidad de las relaciones laborales en la Economía Popular es una de sus caras crueles y distintivas debido a la omisión del Estado en cumplir la demanda constitucional que dice: “El trabajo en todas sus formas gozará de la protección de las leyes”. Así, se priva a este inmenso universo de trabajadores - casi ocho millones de personas en la Argentina según la cantidad de beneficiarios al IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) pagado en abril/mayo de 2020 - de los derechos más elementales: la sindicalización, un ingreso mínimo, cobertura de salud, jubilaciones dignas, aguinaldo, seguro contra accidentes personales, licencias laborales, vacaciones, y otros tantos derechos conquistados por el movimiento obrero durante siglos de lucha.



2.2. Características generales de la Economía Popular 

Por lo general la Economía Popular tiene como características: 

• Muy poco capital constante (maquinaria) 

• Poca y/o baja tecnología 

• Baja productividad (en términos capitalistas) 

• Informalidad en el intercambio 

• Condiciones precarias de trabajo 


2.3. Tipos de unidades económicas en la Economía Popular

Siguiendo a Grabois y Pérsico (2017) se puede hacer un resumen de las distintas modalidades concretas que adoptan las unidades económicas en la Economía Popular. 

a- Cooperativas voluntarias: unidades económicas de Economía Social donde los trabajadores se asocian o cooperan para producir un producto o servicio o para poder usar una determinada infraestructura, o se asocian o cooperan para comercializar. 

b- Cooperativas de origen estatal: son unidades económicas creadas por el Estado para cumplir con algún servicio comunitario, con una paga parcial por parte del gobierno. 

c- Empresas recuperadas: son unidades económicas que alguna vez fueron empresas capitalistas pero que, después de su quiebra o vaciamiento, los trabajadores lograron recuperar y poner a producir bajo forma cooperativa. 

d- Emprendimiento familiar y trabajo por cuenta propia: son unidades económicas donde uno o varios miembros de una familia trabajadora fabrican un producto o realizan un servicio por su propia cuenta para vender en el barrio o en el mercado. Lo hacen en su domicilio, en el espacio público o en un local externo. Ejemplos: recicladores, vendedores ambulantes, micro emprendimientos comerciales, feriantes, cuida coches, fleteros, etc. 

e- Talleres familiares: son unidades económicas donde uno o varios miembros de la familia trabajan a destajo en su domicilio, o en el domicilio de otro trabajador, para una empresa o intermediario. Por ejemplo talleres de costura, productos de alimentación, etc. 

f- Trabajo doméstico y de cuidados: son unidades económicas generalmente individuales donde se realiza algún trabajo de limpieza o cuidado de personas, ya sea en el domicilio propio o en el domicilio de un vecino. 

g- Núcleos de agricultura familiar: son unidades económicas rurales donde uno o más miembros de la familia cultivan la tierra o crían animales para subsistencia y venta. Los actores pueden ser propietarios, posesores de hecho o arrendatarios. En algunas regiones pueden formar comunidades para abastecerse comunitariamente. 

h- Unidades de servicios comunitarios: son todas aquellas unidades gestionadas por los sectores populares que están destinadas al mejoramiento de la calidad de vida de las personas. Por ejemplo guarderías, centros culturales, bachilleratos populares, etc. 





2.4. Problemas intrínsecos de la Economía Popular

La misma Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) de Argentina (2017) describe  al sector popular de la economía como competitivo y egoísta, en el cual a menudo unos explotan a otros en una suerte de un capitalismo residual o “peri-capitalismo”. 

El contexto de precariedad y/o pobreza en que se desenvuelve la Economía Popular no necesariamente incluye buenos valores. Son ejemplo de ellos los talleres clandestinos o ferias informales (como La Salada en Argentina), donde se verifican situaciones de explotación, corrupción, aprietes. Son pobres contra pobres que reproducen la lógica de explotación y en las peores condiciones. En general la Economía Popular sigue siendo Capitalismo pues sigue sus mismas lógicas que generan los mismos males genéricos: explotación del Ser Humano y daños al Medioambiente y lesiones a los servicios ecosistémicos. 

Con frecuencia las unidades económicas de la Economía Popular lejos están de ser unidades de Economía Social y Solidaria, verificándose en la misma presencia de “patrones” provenientes de la misma capa social que se aprovechan de las situaciones de necesidad. Si bien no se trataría del típico caso de explotación capitalista, en absoluto habría que fomentar este tipo de unidad económica ni disfrazarlas como cooperativas porque eso es aceptar la explotación entre pares. En las unidades económicas patronales o “empresas informales” que cumplan con las características de la Economía Popular –baja productividad, poco capital, medios precarios de producción– igual hay que luchar por garantizar que los trabajadores tengan vigentes sus mínimos derechos laborales.


3. Movimientos Sociales Populares 

                Defino al movimiento social como redes informales de interacciones orientadas al conflicto compuestas por individuos, grupos y/u organizaciones que, basadas en la solidaridad compartida, cuentan con una identidad política colectiva y utilizan la protesta como un medio –entre otros– para presentarse en la arena pública”. Rossi (2017, p.212)

En la Argentina, entre la última década del siglo 20 y  la primera década del siglo 21, emergieron nuevas formas de organización política y acción colectiva, cuyas marcas mayores son la acción directa, la auto-organización y una importante dinámica asamblearia. Tres tipos de experiencias ilustran de manera diferente estas nuevas prácticas: las agrupaciones piqueteras (desocupados), las asambleas barriales y las fábricas recuperadas por sus trabajadores. 

En otros muchos países de Latinoamérica se ha verificado el surgimiento de movimientos sociales y políticos. Uno de los principales ejemplos es que se dio en Brasil con el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra, en portugués: Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra, abreviado MST, es un movimiento político-social que busca la reforma agraria. 

3.1. El movimiento “piquetero” 

El movimiento “piquetero” o de trabajadores desempleados es posiblemente uno de los movimientos sociales que más ha llamado más la atención entre todas aquellas acciones colectivas que se llevaron a cabo en los años noventa como contestación al sistema neoliberal imperante. 

Según artículo de Hernández Yunta, el nombre “piquetero” fue ideado por la prensa argentina para hacer referencia a los habitantes que boicotearon rutas a mediados de la década de los noventa en zonas como Cutral Co y Plaza Huincul (1996-1997) y Salta (1997-1998). En dichos actos de protesta revivió el término “piquete” como un escenario de reivindicación que tuvo la capacidad de erigirse como la voz cantante y de canalizar la lucha social en defensa de unos intereses demandados por amplios sectores de la sociedad argentina.



“Los piqueteros, movimiento de trabajadores desocupados de Argentina, surgieron en 1996. Desde entonces se han desempeñado, en la arena sociopolítica argentina, como uno de los principales actores contestatarios en la resistencia a las consecuencias sociales de las reformas neoliberales y en la lucha por la reincorporación de los sectores populares, durante casi dos décadas. El nombre piqueteros se basa en el tipo de acción de protesta que hizo que el movimiento fuera públicamente famoso: los piquetes / cortes de las principales rutas del país, en sus demandas por trabajo, subsidios de desempleo, alimentos, etcétera. Los piqueteros, como un conjunto de actores, cumplen con los requisitos básicos para ser considerados como un movimiento social. Desde la aparición de las primeras protestas de trabajadores desocupados en la Argentina, el movimiento se ha organizado cada vez más como una red de actores con tendencia contestataria, que más de una década después siguen activos. Como todo movimiento, el movimiento piquetero se compone de varias organizaciones del movimiento social. Con respecto a su identidad, a pesar de la disparidad de las ideologías de las diferentes organizaciones sociales que conforman el movimiento, todas las organizaciones de trabajadores desocupados se reconocen (y son reconocidas por sus oponentes y aliados), como parte de un movimiento llamado piquetero (cf. Svampa y Pereyra, 2003: cap. 4). Se puede definir a los piqueteros como desocupados que luchan por su plena reincorporación sociopolítica como ciudadanos y trabajadores. Finalmente, el uso de la protesta es una dimensión constante y crucial de este movimiento.” Rossi (2017, p.211-212) 


El panorama histórico general de las distintas corrientes del Movimiento Piquetero en Argentina es el siguiente:



3.2. Movimientos de trabajadores de empresas recuperadas 

Andrés Ruggeri en “Las empresas recuperadas: autogestión obrera en Argentina y América Latina”, 2009, explica que en los meses siguientes a la gran crisis argentina de diciembre de 2001, se hizo masivamente visible para la sociedad argentina el fenómeno de la ocupación y puesta en producción, por parte de sus trabajadores, de empresas quebradas o abandonadas, llamadas por sus protagonistas empresas recuperadas

Las empresas recuperadas por sus trabajadores (ERT) fueron uno más de los novedosos movimientos sociales que emergieron al calor de la debacle argentina. Uno más, pero especialmente significativo por sus características de desarrollo en el centro mismo de lo más sagrado de las relaciones sociales capitalistas, es decir, de la propiedad privada de los medios de producción. Mostraba este proceso la posibilidad de una sociedad y una economía sin patrones, autogestionada por los trabajadores. Esa característica llamó la atención de intelectuales y militantes sociales y políticos de todo el mundo. 

Los trabajadores de empresas recuperadas han sido percibidos como un movimiento, del cual existen diversas corrientes, actores y organizaciones que se consolidaron y renovaron a partir del colapso institucional de diciembre de 2001, aunque las primeras empresas recuperadas por trabajadores (ERT) ya venían desde los noventa, y que han recobrado un nuevo vigor ahora casi 20 años después, en el seno de la “eterna” crisis económica. 

Dice Héctor Palomino en su artículo “La Argentina hoy – Los Movimientos Sociales”, de 2004, que las distintas organizaciones del movimiento proporcionan asesoría legal, técnica y política a los trabajadores y, al recoger las diversas experiencias, reproducen y difunden la exploración y el aprendizaje de una nueva economía. Asegura dicho autor que no cabe medir la fuerza del movimiento de empresas recuperadas exclusivamente en términos de su dimensión -reducida- sino en términos de sus efectos culturales, políticos y sociales más amplios. 

                “La recuperación de las empresas supone la transición hacia un nuevo régimen jurídico en el que los trabajadores toman a su cargo la producción, estableciendo acuerdos con proveedores y/o clientes que les aseguran un cierto capital de trabajo, y fijan una retribución mínima para su trabajo consistente en retiros periódicos equivalentes a un sueldo mínimo, a veces combinados con pagos en especie o mercaderías… Los trabajadores que recuperan empresas replantean la jerarquía relativa del derecho al trabajo y de la propiedad privada. Frente a los valores de la sociedad mercantil que privilegian el derecho de propiedad, los trabajadores autogestionados erigen como central el derecho al trabajo y ponen en discusión la función social de la propiedad. No se trata de una discusión puramente retórica, sino que se traduce en la instalación de procedimientos jurídicos inéditos, que anteponen la necesidad de preservar las fuentes de trabajo frente a las rutinas de quiebra y liquidación de bienes productivos que prevalecen en el derecho mercantil.” Palomino Héctor (2004)

 
3.3. La representación gremial de los trabajadores de la Economía Popular 

Juan Grabois en un artículo titulado “¿Qué es la CTEP?”, de 2015 explica que las organizaciones sociales proceden de diversas corrientes ideológicas y partidarias y confluyen en la reivindicación de los derechos de los trabajadores excluidos y que el factor de aglutinamiento de los excluidos no debiera ser ideológico ni político ni siquiera territorial, sino gremial

Así, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) intenta ser una herramienta gremial del pueblo pobre, de los trabajadores sin derechos, sin reconocimientos, sin capital y sin patrón. Es, podría decirse, la CGT de los Excluidos. La CTEP agrupa todo tipo de trabajador no regular. La CTEP no es una coordinadora de organizaciones: los agrupamientos funcionan como tendencias internas dentro del Gremio, a veces consensuando, a veces disputando por los espacios internos y la orientación sindical. 

Dice Grabois: "en la economía popular, la militancia es doblemente importante por las características del sector: nuestros compañeros están dispersos en el territorio, en pequeñas unidades económicas, sin una patronal identificable (no reunidos en fábricas o establecimientos donde la dinámica de la relación obrero-patronal contribuye a la agremiación). Sin una intervención militante que construye unidad y activa las luchas sería impensable una estructura gremial como la CTEP. La CTEP lucha por un “salario social” estable y digno para todo aquel que trabaja y por el resto de los derechos laborales". 

A fines de 2019 quedó conformada la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), el primer sindicato conformado por movimientos sociales. Lo integran trabajadores de la economía popular nucleados en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Movimiento Evita, MTE y la Dignidad, la Corriente Clasista y Combativa (CCC), Barrios de Pie y el Frente Popular Darío Santillán. Tras avanzar en el objetivo de unificarse en un sindicato único, la siguiente meta es ingresar a la Confederación General delTrabajo y ser parte de uno de los gremios confederados.


Bibliografía

Libros 

OIT (1993) Resolución sobre las estadísticas del empleo en el sector informal, Anexo II, Informe de la Conferencia, Decimoquinta Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo, Ginebra 

OIT (2002) “El trabajo decente y la economía informal”, Conferencia Internacional del Trabajo, 90° reunión, OIT 


Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina. Informe “Heterogeneidad y fragmentación del mercado de trabajo". (2010-2018)

Perez Orozco, Amaia. Subversión Feminista de la Economía. Traficantes de sueños. Madrid. 2014.

Grabois, Juan y Pérsico, Emilio. Trabajo y Organización en la Economía Popular. CTEP. Buenos Aires. 2017.

Pérsico, Emilio. Organización y Economía Popular: nuestra realidad. CTEP. Buenos Aires. 2014.

Rossi, Federico. Más allá del clientelismo: el movimiento piquetero y el estado en Argentina (pág.211 a 234). En: Almeida y Allen Cordero. Movimientos Sociales en América Latina. Clacso. 2017

Ruggeri, Andrés (compilador). Las empresas recuperadas: autogestión obrera en Argentina y América Latina. Editorial Facultad Filosofía y Letras UBA. 2009

Artículos 


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