31/12/22

IV.2.4 Desde el PODER: RESISTIR los 5 pilares del Poder Asimétrico

Rechazar o Resistir todo lo que baje desde un poder vertical vinculado a cualquiera de los cinco pilares o fuentes de Poder Asimétrico 

“Ni dios, ni patrón, ni marido”, fue el lema del primer periódico feminista de Argentina “La Voz de la mujer” a fines del siglo XIX. Solamente faltaba agregar “ni general, ni presidente”. 

Como quedara explicado al abordar las cinco fuentes del poder asimétrico antes de pronunciar la sentencia de la parte III, el capitalismo es hoy en día Poder Económico a la vez que es Poder Patriarcal, a la vez que es Poder Militar, a la vez que es Poder Religioso y a la vez que es Poder del Estado. La economía capitalista, omnipresente y hegemónica, se ha edificado sobre estos pilares a partir de la Revolución Industrial. 

Por lo tanto, estos cinco pilares no son historia pasada. Estas cinco fuentes de Poder Asimétrico o de dominación son realidades plenamente vigentes

La causa de la causa es causa del mal causado. En la parte III se ha hallado culpable a la economía capitalista, que en su praxis, causa todo tipo de Males de la Humanidad y atenta contra la vida. Pero la causa más profunda de los Males causados es la adopción sin interrupción, por costumbre o por coacción y coerción, de esquemas de Poder Asimétricos, como si vivir bajo dichos esquemas fuera lo único posible. 

La economía capitalista se basa, funciona, enteramente bajo esquemas de Poder asimétrico o de dominación. Esto quedó comprobado cuando se explicó que las cinco grandes características de la economía capitalista solo se entienden vía el Poder asimétrico o de dominación (III.2.3. de la tercera parte). 

Es fundamental eliminar conceptualmente desde el inicio toda solución que baje desde la jerarquía, desde la clase dominante, desde el género masculino predominantemente, desde el poder militar, desde altos representantes de cualquier religión o de autoridades de los Estados. Nada de lo que provenga de allí funcionará. Ningún grado de real libertad se puede conseguir apelando al sentido moral del que ejerce Poder Asimétrico. Nadie jamás en el mundo ha logrado autonomía y libertad “guiado” por lo que el propio opresor propone

Por lo tanto, antes de pasar a un análisis de las posibilidades de otras economías en un contexto post capitalista, es fundamental tener en cuenta que, si se considera a la praxis de la economía capitalista como asentada sobre los cinco pilares históricos de Poder asimétrico tales como la “Gran Propiedad”, el “Patriarcado”, lo “Militar”, la “Religión” y el “Estado”, lo que se busca es que cualquier persona o comunidad tenga como regla, a la hora de analizar cualquiera de esas posibles alternativas económicas, ignorar, evitar, descartar o resistir cualquier alternativa que provenga o dependa de representantes de estos pilares

Esta advertencia debería funcionar como una condición sine qua non para identificar y comenzar a demarcar lo que puede ser propuesta alternativa de real cambio de lo que no lo es, en todo ámbito de la vida, y muy especialmente en un ámbito como el económico, que tiene una incidencia total en tantos otros.


4.1. Posicionamiento de las personas comunes ante los “Poderosos económicos”, “Patriarcado”, “Religión” y “Militares” 

Rechazar y resistir las pretensiones en base a violencia de parte de los poderosos poseedores de Gran Propiedad y de los representantes del Patriarcado es en gran medida de lo que se trata el presente trabajo, dado que estas fuentes de Poder social tienen un origen mayoritariamente económico, como se ha podido apreciar en las Partes II y III. 

Con respecto a rechazar y resistir lo que baja de los distintos altos concesionarios de dios en la Tierra y de los representantes del Poder Militar, especialmente cuando todos estos juegan a gobernantes o a empresarios, no es mucho lo que se pueda señalar en ocasión de este trabajo. La tarea pasa fundamentalmente por poner énfasis en desmantelar creencias en ellos, trabajar sobre la comprensión de cómo funcionan los diversos mecanismos de violencia y opresión social, y fundamentalmente desalentar ejemplos de violencia horizontal, como los fundamentalismos religiosos, los nacionalismos, el racismo, el eurocentrismo, el  etnocentrismo, el antropocentrismo, y todo “ismo” diseñado a dividir y hacer pelear entre sí a los miembros del 99% y así fortalecer a dichos representantes de esas fuentes de poder social. 

Aníbal D´auria en “El anarquismo frente al Derecho” (2007) interpreta: 

                “Para Bakunin la religión es el despertar de la razón bajo la forma de la sin-razón, o sea, bajo la forma del error…la ficción divinidad (producto del miedo, la imaginación y la abstracción) no solo expropia la vida real en favor de la pura y suprema nada; también falsea las más elevadas nociones humanas de justicia, razón y amor. Cuando estos conceptos son atribuidos a dios, cambian radicalmente su sentido y se presentan como insondables para el hombre: la justicia, la razón y el amor divinos son siempre misteriosos, oscuros e incomprensibles. Por eso se requiere de “la revelación” y con ella, de los sacerdotes y el Estado. Así, la religión, que es el inicio de la salida del hombre de su esclavitud bajo la naturaleza, es también el inicio de su esclavitud bajo los hombres. La religión es el origen histórico y real de los Estados(D´auria et al, 2007, p.52) 

En relación al militarismo y a la absurdidad de la guerra, Ursula K. Le Guin, en “La mano izquierda de la oscuridad”, señala que la vida primitiva y la civilización son distintos grados de lo mismo, y que no son esos los opuestos. Dice Le Guin que si la civilización tiene un opuesto, este es la guerra. La guerra y la civilización no son coincidentes. Se tiene una o la otra, no las dos

Resulta fundamental contribuir a que las personas comunes dejen de creer que hay o puede haber “algún ejército bueno”. Generalmente se le llama buenas, gracias al nacionalismo, a las fuerzas armadas del propio país. Pero esto es un grave error. En tanto persista la creencia de que algún ejército de algún bando pueda ser “bueno” entonces habrá guerras, porque siempre habrá personas decididas a defender la guerra en que participe su país o las fuerzas armadas que apoyan como “buenas”

Esta, la creencia de que puede haber un bando bueno, ha sido la trampa histórica en que millones han sido masacrados sin sentido, mandados por sus gobiernos bajo la aprobación de masas, mientras que en cada guerra la civilización humana involuciona. 


4.2. Posicionamiento de las personas comunes ante el “Estado” 

Aquí, con respecto a la fuente de poder “Estado”, sí que vale la pena detenerse un poco más para, como mínimo, dejar sentados dos posicionamientos:


        1) No existe debate económico real entre las concepciones políticas reconocidas en una democracia representativa formal 

Hoy en día pareciera que no hay tanta cabida ya para que en países occidentales se produzcan nuevamente regímenes totalitarismos típicos de antaño, de anclaje militar, generalmente de derecha nacionalista (fascismos y derivados) o de derecha liberal (como la última dictadura militar argentina), ni tampoco para que se den totalitarismos en versiones de izquierda, mejor descriptas como experiencias pasadas de socialismo autoritario. Pero en muchas partes del mundo aún se dan.

En su faz económica estos regímenes autoritarios han defendido siempre expresiones de economía capitalista, ya sea de naturaleza privada o estatal o mixta. No es que dichos regímenes hayan desaparecido del todo, porque se verifican todavía en varios países del mundo, presentados como totalitarismos literales, teocracias o disfrazados de democracias de baja / bajísima intensidad apuntaladas por el partido militar. Pero se puede decir que hoy en día, en los principales países occidentales, ya no se presentan, o amenazan con presentarse, como una opción potencial explícita a la vía electoral formal

En los sistemas políticos de los Estados Nación de la mayoría de países del mundo occidental, por la vía electoral, en la actualidad se conciben o se manifiestan como “permitidas” tres formas básicas de concepciones políticas

Cada una de ellas se corresponde con una concepción de ideas económicas, que son a su vez las concepciones sobre las cuales está permitido el debate en los ámbitos académicos y mediáticos.

Estas concepciones "permitidas" para competir en el sistema político de una democracia formal son: 

• Democracia formal representativa liberal

Variantes ortodoxas de la economía capitalista. Consiste en una concepción política de teórico respeto a instituciones republicanas, en la cual se verifica la hegemonía de la clase dominante de manera tradicional, ensalzando los valores de un teórico capitalismo democrático. 

Las personas comunes resultan socializadas de tal manera que este mundo, el mundo en el cual hay una clase dominante / dirigente, les resulte lógico, racional, natural, de “sentido común”

Esta concepción política, predominante en la mayoría de los países desarrollados y con fuertes presencias en países en desarrollo, llevan como correlativas las ideas de las corrientes de la Economía clásica, de la ortodoxia económica (o mainstream), lo que hoy llaman simplificadamente neoliberalismo


• Democracia formal de índole popular o populismo

Variantes heterodoxas de la economía capitalista. Concepción política que se basa en la crítica parcial de la economía capitalista como mercado-céntrica y de la democracia burguesa como elitista

El sujeto a emancipar sería el “pueblo” y el enemigo sería la “oligarquía”. Es el programa del “capitalismo para todos y todas”, en el cual el Estado en teoría quiere domar los mercados para que haya ricos pero que no haya pobres, ya que son feroces creyentes del "efecto derrame" (trickle down). También funciona echando manos a nacionalismos y en la identificación de “enemigos del país”, generalmente buscando culpables (países extranjeros, migrantes, etc.) de las penurias el país. 

Estas concepciones políticas llevan atadas ideas de las corrientes de economía keynesiana, de la heterodoxia económica, lo que hoy llaman simplificadamente neokeynesianismo.


• Marxismo democrático o Leninismo

Variantes estatistas de la economía capitalista. Esta variante del sistema político incorpora, a medias, la crítica marxista del mundo burgués, podría considerarse en los hechos como un populismo más rojo

Ve a la burguesía como el enemigo y al proletariado como el sujeto a emancipar. Su programa es el socialismo de Estado, al que se llegará mediante una revolución electoral dirigida por un “partido de vanguardia”. 

Esta concepción, en el debate permitido y habilitado, se corresponde con ideas de marxismo y neomarxismo económico, en el cual, como rasgos salientes, las empresas deben ser de propiedad estatal, y la explotación del Ser Humano se administra hasta ser en teoría neutralizada, con poco apego a la consideración de la materialidad ecológica, compartiendo de esta manera características esenciales con la economía capitalista a la cual dice venir a combatir. 


        2) Diferenciar “la política” y “lo político” 

Lo que habitualmente se llama “la política” y “la economía” no es en realidad ni representa “lo político” ni “lo económico”

Cuando se habla de “la política” y “la economía” se habla de conocimientos habilitados oficialmente para que sean discutidos en un rango y con unas reglas que garanticen la continuidad del Capitalismo

La democracia representativa liberal y el populismo son las dos formas que tienen total predominancia en los sistemas políticos del mundo actual

Y si alguna vez un sistema político consagrara como forma de gobierno transitorio a partidarios del marxismo democrático, al triunfar en elecciones -muy probablemente con sólo un porcentaje minoritario de votos o una primera minoría como en el caso de Syriza en Grecia en 2015, de tristísimo recorrido- de ninguna manera podría incorporar la más mínima reforma seria de ningún tipo. Syriza ha sido un ejemplo de lo que puede resultar en la práctica un gobierno de este tipo de origen electoral que ni siquiera pudo poner en práctica ni uno de sus postulados, debiendo aceptar todo lo que bajaba de la troika europea (grupo de decisión formado por la Comisión Europea CE, el Banco Central Europeo BCE y el Fondo Monetario Internacional FMI), hasta dejarle lugar al cabode 4 años de nuevo el gobierno a la derecha política, con un funcionalismo casi perfecto al sistema capitalista luego de la rara excepción de haber ganado una elección. 

Perdiendo elecciones, que es lo más habitual, la izquierda marxista democrática ayuda a legitimar a uno u otro gobierno que resulta elegido, pues estos salen ganadores de elecciones en las cuales las teóricas ideas revolucionarias también han participado. Si la izquierda marxista democrática no existiera, las otras dos facciones la inventarían. Nada más funcional.

Como dice Noam Chomsky, la inteligencia del sistema político está en que se habilitan y auspician fuertes discusiones dentro del sistema - “la política” - con la garantía que nada importante le ocurrirá a "la economía", es decir,  al status quo. 


¿Qué es entonces lo político? 

Según Erik Swyngedow (en D´Alisa, Demaría y Kallis, Decrecimiento, vocabulario para una nueva era, 2017) por “lo político” debe entenderse el terreno de la lucha por futuros políticos-ecológicos- económicos, y cómo alcanzarlos

Erik Swyngedow, en la obra citada, considera que “la política”, contrariamente a “lo político”, hace referencia a los juegos de poder entre actores políticos prestablecidos. “La política”, mediante las instituciones y tecnologías de gobierno, “instituye” a la sociedad, dándole forma a la misma. “La política” como gestión pública contrasta con “lo político” como esfera de disputas y luchas por los medio ambientes en los que deseamos habitar y cómo generarlos. 

Y considera este autor que hoy en día (y desde hace mucho) existe una tendencia por parte de “la política” de suturar y rechazar o excluir “lo político”. En otra diferencia a marcar, “la política” actúa sobre y desde el Estado, mientras que “lo ´político” opera fuera, distanciada, del Estado


        3) No hay debate económico real entre los actores de “la política” ¿participar en ella? 

Swyngedow, en la obra citada,  concluye que: 

En el actual clima despolitizador (de no reconocimiento de voces y posiciones disidentes desde “lo político”) la gestión pública de las cosas y de las personas está hegemónicamente articulada desde “la política” en torno a la aceptación del Capitalismo como única forma razonable y posible de organización del metabolismo socio – natural, y del Crecimiento económico como el único modo posible de acceder, transformar y distribuir la naturaleza.” Erik Swyngedow (D´Alisa, Demaría y Kallis, 2017, p.158) 


Como se aprecia, en consecuencia, en cada acto de “voting” de cualquier rincón del planeta gana siempre un partido que no existe como tal: el partido de la economía capitalista y del crecimiento económico (del productivismo). 


Participar en el “voting”, es decir siendo convocado cada dos años por “la política” a participar solo por medio de un voto por alguna opción de las habilitadas dentro del sistema político de una democracia formal, es siempre votar economía capitalista, la cual siempre, matiz más o matiz menos, resulta triunfante en cada elección.





Si bien la discusión que se pretende dar dentro de un sistema político de una democracia formal es presentada como racional, lo que ocurre en realidad es que se trata de discusiones sólo aparentemente racionales, pero dentro de un marco irracional (como se ha concluido en la parte III), que es el sistema económico capitalista, del cual el sistema político es un subsistema.
 

La discusión entre esas tres variantes principales típicas del sistema político es tan racional como pueden resultar racionales las discusiones sobre técnicas, tácticas y estrategias de la guerra, todas realizadas dentro de un marco absolutamente irracional como es la guerra. 


Además, por si lo explicado hasta aquí fuera insuficiente, resulta totalmente absurdo en función del punto de vista de las personas comunes (clase trabajadora) caer una y otra vez en la típica y habitual trampa de votar siempre por el “mal menor”.
 

Que se esté frente a una elección obligatoria por opciones que una persona jamás elegiría si pudiera obrar autónomamente es un claro indicador de presencia de Poder asimétrico o de dominación. Es estar además ante la presencia de una falacia: la de la falsa dicotomía, que se produce cuando por un mecanismo o ardid se quedan reducidas a dos las posibilidades de un argumento. 


Un “mal menor” es también, y siempre, un mal. Justamente, bien se podría entender a “la política” como el arte de hacer olvidar tal cosa, es decir el hacer olvidar que un mal menor es también un mal. 

De alguna manera, el gobierno que se tendrá a cada momento será el resultado del voto hecho por “el mal menor” a través de generaciones pasadas. En definitiva, esta es la forma que va tomando en el tiempo el “todo cada vez peor”. 


Dicho todo esto, la persona que quiera votar que lo haga. Pero debería tener en cuenta que lo único importante para cambiar algo será lo que efectivamente haga las 23 hs del resto de ese día de votación, y en los 364 días restantes del año


4) Resistir, protestar y peticionar frente a las imposiciones, decisiones u omisiones del Estado
 

Discutir acerca de “la política” asumiendo puntos de vista como de “presidente” o “ministro” o “megaempresario” (el típico ¿qué haría si Ud fuera tal o cual?) es una discusión falaz (por no decir estúpida) desde el principio. Sin embargo es la discusión típica y habitual entre personas comunes. 

Discutir de este modo lleva, para el 99% de la población, a una especie de alienación de clase, dado que es en extremo improbable que un día una persona común se halle en la posición de dicho presidente o ministro o empresario cuyo punto de vista se busca interpretar. Es un ejercicio inútil, que además logra fuertes enfrentamientos horizontales,cuando, en cambio, hay un 99% de certeza de que se podrá estar solamente en el lugar de la clase trabajadora, siempre receptora pasiva de decisiones y de punición que baja desde el Estado, en función de medidas decididas por esos presidentes/ministros (los cuales trabajan para el 1% y son parte adscripta al mismo) sin que se pueda tener chance alguna de incidir en esas medidas salvo resistencia, protesta y petición a las autoridades. 

Por otra parte, hay que considerar que los gobiernos electos son en realidad partes minoritarias en la estructura en un Estado. Un Estado tiene funciones ejecutivas, legislativas y de justicia, y si bien muchos cargos son electivos, el mayor volumen de estructuras y personal está dedicado a funciones administrativas, de policía y de punición. Estos componentes del Estado son en su 99% fijos y en nada democráticos, absolutamente permeables desde siempre por el poder real, o sea el económico, y por el resto de las fuentes de poder social. 

Esos componentes fijos de un Estado se refieren a todo tipo de policías (para vigilar y hacer cumplir medidas de imperio estatal), a las fuerzas de seguridad y agencias de punición, a las fuerzas armadas, a jueces y personal del poder judicial, y a los distintos aparatos ideológicos que dan formas las instituciones reguladoras de tales o cuales ámbitos de la vida (escuela, religión cultura, propaganda, etc.). 

De esta manera la clase dominante, a la cual responden todos esos sectores fijos del Estado mencionados, se garantiza la vía libre para la praxis de la economía capitalista, y con ello la impunidad en la perpetuación de nefastos efectos y consecuencias que dicha economía capitalista causa sobre la Naturaleza y sobre la mayoría de los Seres Humanos, individualizados y descriptos en este trabajo.

En consecuencia, quienes son, y de qué signo político dicen ser, los gobiernos que resultan electos y que se suceden al frente del Estado Nación resulta ser irrelevante y casi anecdótico, ya que este resulta totalmente accesorio y tributario al poder fáctico proveniente de cualquiera de las otras cuatro fuentes de poder. 

A esta cuestión se le suma la que ya se ha señalado, en el apartado anterior, acerca de que dentro de las opciones del sistema político del cual surgen esos gobiernos no se discute absolutamente nada de fondo acerca de los Males de la Humanidad que se han descripto y probado en las tres primeras Partes de este trabajo. 

Pero una democracia formal típica, liberal o popular, ofrece a sus “ciudadanos” algunas cosas más que el ya comentado derecho al “voting”, como bien pueden ser promesas constitucionales de acceso a la justicia, libertad de expresión, derecho a la protesta, a la libre circulación y a peticionar a las autoridades. 

En muchos Estado Nación del mundo estos derechos liberales están consagrados pero funcionan extremadamente debilitados de hecho en la práctica. Pero al menos ofrecen un paraguas y unas herramientas para la resistencia, la protesta, la movilización y la petición ante la imposición de decisiones y de vías de hecho o ante las acciones por omisión que bajan permanentemente desde esos Estado Nación

Otra cuestión a entender frente al Estado es que cuando se cuestiona radicalmente a la economía capitalista antes que nada se están cuestionando cuatro institutos jurídicos creados y protegidos desde el Estado que fundamentalmente hacen legal lo ilegítimo: 

    i. Derecho a la Gran Propiedad y a su uso abusivo ,ilegitimidad analizada parcialmente en la part II de este trabajo, cuando se trató la Financiarización (II.2), al ver el despojo de rentas personales, y también cuando se analizó la Teoría de la Propiedad del Trabajo (II.3) con respecto a la apropiación del producto del trabajo, luego al analizar la Economía Ecológica (II.4), al ver como se han permitido y se permite que empresas y corporaciones se enriquezcan sin afrontar pasivos ambientales, o cuando se describió la perspectiva de la Economía Feminista  (II.5) y la Economía de los Bienes Comunes (II.6) al analizar los cercamientos de los cuerpos de las mujeres, y de los bienes comunes naturales y sociales y por último al presentar el Postextractivismo (II.8) , al constatar los despojos naturales y daños a las comunidades locales. 

    ii. Sujeción coercitiva de la población al dinero legal de origen bancario de curso forzoso, analizado en la segunda parte del libro cuando se presentó la Definanciarización (II.2) 

    iii. Contratos que configuran a la empresa capitalista, analizado en la tercera parte del libro, en el punto III.2.2.2 titulado Violencia legal conservadora en los contratos que configuran la empresa capitalista. 

    iv. Contrato de empleo, analizado en el II.3 de la segunda parte del libro, cuando se profundizó sobre la Teoría de la Propiedad del Trabajo crítica. 


Estos cuatro institutos jurídicos, que bajan amparados y protegidos desde el Estado, analizados sólo brevemente en este trabajo, son los que básicamente permiten la acumulación monetaria, la sujeción coercitiva al sistema, y la apropiación de lo ajeno por parte de los capitalistas. 


Lo que estos cuatro institutos permiten observar es que los problemas de “redistribución de la riqueza”, que tanto enfatizan las versiones ortodoxas o heterodoxas de la economía capitalista, en realidad son ficciones legales. La cuestión real y genuina no está en la redistribución sino que radica en desafiar el “origen de la riqueza”.
 

En todo caso, cualquier alternativa económica radical y comunitaria a la economía capitalista se las tendrá que ver con esos cuatro institutos jurídicos, ignorándolos o resistiéndolos.


Se dice que a muchos les resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. Sin embargo, el fin del capitalismo vendrá dado (por supuesto que junto a otros factores) cuando estos cuatro institutos jurídicos hayan sido ampliamente ignorados y resistidos, primero, y abolidos en la práctica, después. Tan simple y tan difícil como esto. No resulta tan difícil imaginar ese fin después de tener en claro esto. 


Una vez entendido todo lo que antecede, no se ve ninguna razón para seguir mirando hacia arriba, y si muchas para empezar a mirar a los costados, para ignorar o resistir lo que venga del Estado y del Poder económico, y para empezar a construir con iguales y comunitariamente otros caminos para discutir “lo político”, buscar otras soluciones desde abajo para retomar decisiones sobre los futuros ecológicos y económicos comunes que hoy se deciden en otros lados. 


Si algo bueno o positivo se consigue desde el Estado, en términos de una mejora, o una “no desmejora”, en el status concreto de goce real de Derechos Civiles, Políticos, Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, será siempre como consecuencia de un accionar en conjunto de personas comunes, resistiendo o protestando o peticionando. Al fin y al cabo cualquier tipo de mejora en las relaciones de trabajo y en las condiciones materiales de vida humana de los últimos 250 años se ha conseguido de esta manera, vía resistencia, huelgas y manifestaciones, y no por graciosas concesiones de los poderosos de turno. 


Esas resistencias, protestas y peticiones pueden tomar diversas formas, como las tácticas de resistencia pasiva en las que se persigue resistir, no cooperar o negarse a hacer algo indicado desde un gobierno o desde un poder convencional como por ejemplo el poder económico. Por ejemplo, una persona o un colectivo retira de forma deliberada y consciente su apoyo a ciertas estructuras o prácticas, como en los casos de huelgas sindicales o boicots económicos. 

O bien se pueden llevar adelante tácticas de resistencia activa sin violencia, en las cuales la actitud ya no es pasiva sino que busca lograr un cambio, ya sea de índole político, económico, social, cultural o ambiental, incluyendo distintos métodos de protesta y persuasión (manifestaciones, charlas públicas, distribución de panfletos, etc.) y métodos de intervención o acción directa (ocupaciones, huelgas de hambre, obstrucción o invasión no violenta, simulación de gobierno paralelo, etc.). 

Para ilustrar con un hipotético caso, supóngase por un minuto que de lo que se trata es que en las escuelas públicas se sirva a los alumnos comida de origen agroecológico. ¿Hay que esperar entonces que gane las elecciones algún partido ecologista? No, en absoluto. Tal objetivo no dependerá en nada de los resultados de unas elecciones. Tampoco del resultado “positivo” proveniente de una práctica habitual, como es cooptación de voluntades que muchas veces ocurre cuando por ejemplo se asignan cargos desde los gobiernos a personas comprometidas con la agroecología y sus luchas, y éstas aceptan para “ver si se puede reformar algo desde adentro”. Décadas de muestras de prácticas fracasadas confirman que no se consigue ningún cambio radical de esta manera. Para lograr al objetivo de que alumno/as reciban comida sana agroecológica en la escuela pública pasará por concientizar a la comunidad primero y luego por pensar un plan de movilización, protesta y reclamo para que el Estado tome nota y cambie su política al respecto. Un día un gobierno vendrá y decretará el cambio buscado, pero no por efecto de la votación en elecciones, sino como consecuencia de una acción de resistencia civil firme más o menos prolongada en el tiempo. Así es como ha funcionado históricamente. 

El Estado puede y debe ser visto, entonces, como una relación de poder entre Seres Humanos: entre los que tienen y representan al Poder asimétrico y los que no tienen poder alguno. 

Además el Estado espera determinados comportamientos por parte de las personas comunes, mediante amenaza y/o ejercicio de violencia. Entonces al Estado sólo se lo va a poder desmantelar en la medida que se fomenten y establezcan otro tipo de relación de poder entre las personas comunes y se lleven a cabo otro tipo de comportamientos

En consecuencia, no es cuestión de intentar cambiar el mundo tomando el Poder, esto es, tomando el Estado, ya sea por la vía electoral o por la vía de violencia revolucionaria. Así se cristaliza la garantía de que nada cambiará.


Es más bien cuestión de intentar cambiar el mundo tomando como guía otro tipo de poder, el Poder Colaborativo o Cooperativo, ignorando y resistiendo al Estado (y por consiguiente también a todo organismo intergubernamental o supranacional) y a todo lo que baje de las otras fuentes históricas del Poder asimétrico, y construyendo caminos alternativos comunitarios en paralelo al Estado. 


Dice Antonio Negri en una entrevista en 2010 que 

“La resistencia es la forma de la vida, la afirmación de la singularidad hacia la producción y hacia la construcción de lo que es común. Vivir supone resistir. El mundo no viviría si no hubiese resistencias. Sólo la resistencia determina el valor del trabajo, de la vida. Destruir el biopoder, que es lo que el capitalismo es hoy, implica una resistencia biopolítica que empieza en el hallazgo de la realidad común de nuestras vidas, en las relaciones y en la producción. Asumiendo que el terreno de lo común implica asumir el terreno de la singularidad, pisando un terreno para la demolición sistemática y a la vez para una construcción de poder constituyente de una nueva sociedad. Resistir es la única vía para la discontinuidad de la historia”.