31/12/22

II.1 Decrecimiento

0. Introducción

Una clase de "Males de la humanidad" detectados por observación de una persona común - que no ha querido estar ya más distraída -  se corresponde con los que se dan como consecuencia de determinadas acciones que resultan impuestas de manera global por la praxis de la economía capitalista. Una especie de esa clase  resulta ser el "Crecimiento económico sin límites en un planeta finito"En el presente apartado se reseña una acotada investigación respecto a este Mal. 

1. El dogma del Crecimiento económico

Crecimiento es la acción y efecto de crecer. Este verbo crecer, a su vez, hace referencia a producir aumento por añadir una nueva materia o a adquirir aumento en sentido simbólico.

El sistema económico capitalista se basa en la creencia en un crecimiento económico ilimitado. Se corresponde con su lógica: obtención continuada de beneficios económicos ilimitados y acumulación monetaria ilimitada del capital obtenido, en manos de unos pocos.

El Crecimiento económico ha sido y es el objetivo de política económica más importante en cualquier corriente de pensamiento económico. 

            En el actual clima despolitizador (de no reconocimiento de voces y posiciones disidentes desde “lo político”) la gestión pública de las cosas y de las personas está hegemónicamente articulada desde “la política” en torno a la aceptación del Capitalismo como única forma razonable y posible de organización del metabolismo socio-natural, y de Crecimiento económico como el único modo posible de acceder, transformar y distribuir la naturaleza. Swyngedow (D´Alisa, Demaría y Kallis, p.158).

Hoy en día, todas las fuerzas partidarias dentro del típico sistema político de una Democracia formal representativa, ya sea que se trate de doctrinas políticas partidarias de la Economía ortodoxa, o de la heterodoxa o del marxismo económico, todas están por la creencia compartida del Productivismo. 

1.1. Productivismo 

Productivismo es la creencia en que la mayor producción de bienes materiales o inmateriales posible es necesariamente buena para la economía y la sociedad. 

Otros procesos coadyuvan a esa especie de obsesión por el crecimiento continuo e ilimitado basado en el productivismo: el consumismo y la financiarización.

 a- Se define como consumismo a la compra o acumulación de bienes y servicios considerados no esenciales en base a una inducción a tener que satisfacer necesidades humanas siempre crecientes y sin límites (como se analizará en II.7).

El consumismo tiene como pilares, además de la influencia de la financiarización, a la publicidad comercial y a la obsolescencia programada

Publicidad, como dice Taibo (2014), que asume hoy la forma de un conjunto de técnicas muy eficientes que nos invitan/convencen/obligan a comprar lo que a menudo no necesitamos, y a veces hasta lo que nos disgusta. Se establece una suerte de coacción que lleva a generar satisfactores artificiales de necesidades. 

La obsolescencia programada, como también dice Taibo (2014), tiene como efecto principal que la mayoría de los bienes que se nos ofertan dejan de funcionar de forma muy rápida, y planificada, con lo cual nos sentimos muy pronto en la obligación de adquirir otros nuevos. b- La financiarización de la vida pública y privada (como se verá en II.2), o sea el ascenso desmesurado de la importancia de lo financiero por sobre lo económico y lo personal, dada por la necesidad de más y más dinero bancario y sucedáneos del mismo.

1.2. Crecimiento económico

Cuando algo crece lo hace en términos físicos, es decir, lo hace aumentando materia y energía.

Esto significa que para que el crecimiento económico suceda tiene que existir un aporte continuado y potencialmente ilimitado de materia y energía de la Naturaleza. El nuestro es un planeta finito, es decir, que tiene límites. Por lo tanto, un crecimiento económico que dependa de un aporte infinito de materia y energía es, no sólo físicamente imposible, sino también ecológica y socialmente inviable.

El crecimiento ha constituido el objetivo de todas las políticas económicas al menos desde la Segunda Guerra Mundial. Usualmente se concibe como un proceso que genera por sí solo beneficios sociales generalizados. Así las dificultades de los países empobrecidos se consideran debidas a un crecimiento insuficiente y en los países enriquecidos el crecimiento se ve como una necesidad tanto para seguir mejorando como para evitar caer en la situación de pobreza. No obstante cada vez es más evidente que el modelo productivo actual es la principal razón de los problemas ambientales. Aun aquellos economistas que empiezan a reconocer los problemas medioambientales siguen proponiendo el crecimiento como solución, en gran medida por una confianza irracional en la llamada «curva de Kuznets medioambiental», según la cual los problemas medioambientales serían característicos de las fases iniciales del desarrollo pero se paliarían a medida que fuéramos más ricos, con más conocimientos tecnológicos y con las necesidades perentorias cubiertas (al igual que la curva de Kuznets original, según la cual las desigualdades crecen en las primeras fases del desarrollo económico para atenuarse luego). Recio Albert, RevistaEcología Politica N°35, 2008, (p.25).

Como se dijo, todos los políticos del espectro del actual sistema político de democracia representativa se desesperan a favor de que se verifique el crecimiento porque les conviene a su discurso, provenga del sector político que sea. 

Saben que en una sociedad que crece y aumenta la torta pueden consolidar poder político si logran argumentar positivamente el “efectoderrame” (trickle down effect) por el cual supuestamente la mayoría de la gente puede recibir algo, aunque sean migajas, a partir de lo mucho que crecen “pocos y poderosos”. Un “efecto derrame” cuya validez está siendo cuestionado hasta dentro de los partidarios del capitalismo como son algunos utópicos defensores del "capitalismo con rostro humano".

Además, en lo que más importa a esos políticos, si hay crecimiento –o al menos el mismo se puede anunciar o prometer– el conflicto distributivo entre sectores sociales tiende a tranquilizarse, a congelarse, aunque casi siempre al costo de mantener las desigualdades.

Crecimiento y efecto derrame son efectivamente la religión de todos los políticos modernos. El concepto de crecimiento económico se ha sacralizado y se ha convertido en dogma, cuyos sacerdotes son los economistas y los políticos. Los economistas, y también los políticos, parecerían jugar dentro del Capitalismo el rol que los sacerdotes jugaban en la Edad Media, básicamente proveyendo justificación para la clase social dominante. 

2. Concepto tradicional de Desarrollo económico

El desarrollo económico se puede definir como la capacidad de países o regiones para crear y aumentar riqueza a fin de lograr y/o mantener la teórica prosperidad o bienestar económico y social de sus habitantes.

Podría pensarse al desarrollo económico como el resultado de los saltos cualitativos dentro de un sistema económico facilitado con tasas de crecimiento que se mantienen altas en el tiempo.

Desarrollo y Crecimiento económico son conceptos que han estado unidos desde los inicios de sus actuales connotaciones en el imaginario general. Esta unión funciona en forma de creencia de que, para lograr un desarrollo, hay que crear riqueza mediante crecimiento económico sostenido, y que de este proceso obligatorio se derivará bienestar económico y social para todos los habitantes del país o región que se trate.

No sólo las corrientes ortodoxas y heterodoxas de la visión tradicional de “la economía” han abrazado siempre este enfoque de crecimiento y desarrollo, sino también esto ha estado sacralizado por la vigencia de la Teoría de la Dependencia de las décadas del 60 y 70 del siglo pasado, inspirada en el marxismo, que abogando por formas socialistas de desarrollo mantuvieron intacta la premisa del crecimiento económico.

2.1 PIB: medición del Crecimiento económico

En cuanto a la medición del crecimiento económico, por lo general, el crecimiento se suele calcular como porcentaje de incremento del Producto Interior Bruto (PIB) de un país.

El PIB es el valor monetario de todos los bienes y servicios de demanda final producidos durante un período de tiempo, generalmente un año, en el interior de un país o región. Tras el pertinente ajuste de los resultados obtenidos, en forma parcial, resulta incluida en su cálculo la economía sumergida, que resulta de la suma de la economía informal y la ilegal. 

2.2. Críticas al PIB 

Lo que mide el PIB es, entonces, el conjunto de los bienes y servicios producidos en su conjunto en una economía estrictamente en términos monetarios, realizando omisiones importantes y sin atender a qué contribuye realmente su producción o en qué mejora la situación futura respecto a la pasada. 

Esta perspectiva productivista tampoco tiene en cuenta, por ejemplo, la contribución final a la educación de la población, a la mejora de la salud pública, al no deterioro de la naturaleza o a la mejora de los procedimientos democráticos

Más problemas surgen cuando este sistema contable registra como crecimiento la reconstrucción o reposición ocurrida tras una catástrofe, o cuando no toma en cuenta los daños colaterales (como debería pero en negativo) por los daños ambientales debidos a ese productivismo.


Como se señaló, este parámetro (PIB) a menudo relaciona la riqueza de un país con la de sus ciudadanos si lo referimos al PIB al total de individuos que lo integran (PIB per cápita). Y luego se trata de ligar la cuantificación del “PIB per cápita” o “Renta per cápita” de un país dado con su nivel de desarrollo y/o bienestar.


Esta medición del desarrollo ha generado numerosas críticas y propuestas de mediciones alternativas. Entre las críticas que se hacen:
• Este indicador ignora las desigualdades de la renta (PIB per cápita es un promedio). 
• No registra externalidades negativas ni la disminución de los recursos naturales de un país. 
• Registra producción que no incrementa o decrece bienestar humano. 
• No registra actividades que mejoran el bienestar humano.

Para morigerar en parte estos problemas de medición se han propuesto en el tiempo diversos índices alternativos: 
• Coeficiente de GINI
• Indice de desarrollo humano (IDH). 
• Indice de bienestar económico sostenible (IBES). 
• Indice de progreso real (IPR)

3. Problemas del Crecimiento económico

El Crecimiento Económico provoca múltiples impactos negativos sobre la Naturaleza y los Recursos Naturales, y sobre los Seres Humanos. 

3.1. Enfoque físico

 Este enfoque pone de relieve que existe una crisis ecológica dada por la imposibilidad de un crecimiento económico pretendidamente infinito sobre un planeta finito.

El impacto dañoso se produce a través de cuatro mecanismos básicos: 

• Empleo de recursos naturales no renovables y dados en cantidades fijas en los ecosistemas del planeta, con su respectivo agotamiento e impacto ambiental generado por la demanda humana, relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos. 

• Alteración de los ciclos biológicos de otras especies (sobreexplotación de especies, destrucción de la biodiversidad).

• Creación de productos inexistentes en el mundo natural, o que, si existen, alteran el ambiente de modo tal que el mundo tal como es no puede absorber una mayor producción de los mismos (como por ejemplo ocurre con la emisión de CO2, que produce contaminación, destrucción de biotopos, efecto invernadero y cambio climático. 

• Ocupación y alteración de los espacios (destrucción de suelo fértil, desertización, compactación, etc).


3.2. Enfoque socio cultural

Este enfoque sostiene que el crecimiento económico es socialmente injusto, insensato, una meta injustificada y además aumenta la opresión de pocos sobre muchos. Es decir, además de límites ecológicos, el Crecimiento tiene límites sociales y culturales que impiden un verdadero desarrollo humano

Se producen así los siguientes efectos indeseables:

• Pérdida de autonomía personal y colectiva causada por las grandes tecno infraestructuras e instituciones burocráticas que llevan a estructuras jerárquicas no igualitarias y no democráticas. 

• Enfoque excesivamente mercantilista de las actividades y las relaciones humanas que erosiona la sociabilidad y la escala de valores humanos.

• Enfermedades físicas y psíquicas derivadas del creciente riesgo psicosocial y estrés. 

• Discurso tecnocrático y apolítico que aleja a las personas de la decisión en la creación de un futuro común. 

• Sistema educativo orientado a aceptar y adaptarse al sistema. 

• Ciencia y tecnología al servicio del capital. 

• Cercamiento sin límites de Bienes Comunes sociales (conocimiento). 

• Explotación vía trabajo asalariado (alquiler de Seres Humanos o esclavitud por horas). 

• Explotación (autoexplotación) en el trabajo autónomo por inducción cultural y/o necesidad. 

• Exclusión social creciente, más precarización y/o desempleo. 

• Impactos negativos por globalización del sistema productivo sobre los salarios, el nivel de vida y el bienestar general (por ejemplo sobre la alimentación). 

• Ocultamiento de la importancia de los Cuidados y del rol de la mujer en la reproducción social y humana. 

• Generación y amplificación de desigualdades entre grupos sociales y entre territorios. 

• Efectos de la persistencia del colonialismo político, económico, cultural y militar. 

• Efectos psiquiátricos de la guerra sobre la población. 

• Migraciones masivas por guerras o desastres económicos en los lugares de origen


3.3. Enfoque asimetrías Norte - Sur

Este enfoque analiza la forma en que se potencian las injusticias y problemas debido al intercambio desigual de los recursos entre los países centrales y los periféricos, que condensados en la intensificación del extractivismo generan consecuencias que se van acumulando como verdaderas deudas.

Deuda Ecológica: el Norte, con su modelo de alto consumo, importa materia y energía de los países del Sur a precios bajos, sin asumir las repercusiones ecológicas que suponen su extracción, transporte y consumo. 

Deuda Económica: los países del Sur se ven perjudicados por los términos de intercambio del comercio internacional con relación a los países del Norte, a lo que se agrega el endeudamiento de los Estado Nación del Sur.

Deuda Social: el mercado global exige condiciones laborales ínfimas y leyes ambientales permisivas en el Sur. 

Deuda Cultural: pérdida de las culturas tradicionales y uniformización cultural.


4. Hitos históricos de la toma de conciencia de la necesidad de límites y del daño ambiental

Cumbre de Estocolmo de 1972. En dicho año se llevó a cabo la primera Cumbre de la Tierra, oficialmente llamada Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano (CNUMAH). 

• El libro Limits to Growth (Meadows et al, 1972) es un informe encargado al MIT (Massachussets Institute of Technology) por el Club de Roma que fue publicado en 1972, poco antes de la primera crisis del petróleo. “Los límitesdel crecimiento” se refiere a la constatación de la insostenibilidad del modelo productivista y de la imposibilidad del crecimiento infinito. 

• La Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo (Comisión Brundtland) produjo en 1987 un informe para la ONU que se llamó Nuestro Futuro Común (Our Common Future, en inglés). En este informe, se utilizó por primera vez el término "desarrollo sostenible" definido como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones (también llamado desarrollo sustentable cuando además puede autorregularse). Implica un cambio muy importante en cuanto a la idea de sustentabilidad, principalmente ecológica, y a un marco que da también énfasis al contexto económico y social del desarrollo. Para esto se vuelve fundamental la preservación de la biodiversidad y de las funciones ecológicas, los ecosistemas que son proveedores de recursos para sostener a la vida humana.

 • Cumbre de la Tierra de Rio de Janeiro en 1992 termina de aclarar el concepto de desarrollo sostenible. En realidad en la cumbre de Estocolmo de 1972 se usó el término “ecodesarrollo”, que fue hábilmente cambiado por el de “desarrollo sostenible”, con intervención directa del propio Kissinger, en 1987, y acuñado oficialmente en Rio 1992. Hay una larga lista de calificativos puestos al desarrollo: “auto-centrado”, “endógeno”, “participativo”, “comunitario”, “auténtico”, “autónomo y popular”, “equitativo”, “regulado”, “humano”, y el que se lleva la palma “eco-ecuo-auto-sostenible”. Pero añadir adjetivos al concepto de desarrollo no pone en duda la acumulación capitalista, que es el problema de fondo. El “desarrollo sostenible” sería una tentativa embaucadora de salvar el crecimiento. 

Protocolo de Kioto de 1997 de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático. 

Cumbre de la Tierra Río+20, llamada oficialmente Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable, se celebró del 20 al 22 de junio de 2012 en Río de Janeiro.

5. Decrecimiento 

5.1. Concepto 


El Decrecimiento (Degrowth en inglés, Decroissance en francés) desafía la hegemonía del Crecimiento económico y sus fetiches: el PIB y el efecto derrame.

Propone una redistribución y disminución, democráticamente pactada, de la producción y del consumo en los países industrializados como un medio para lograr la sostenibilidad ecológica, la justicia social y el bienestar. 

El Decrecimiento ha aparecido en la esfera social como un nuevo concepto que trata de aglutinar algunas de las ideas ecologistas sobre cuál debe ser la futura evolución de la economía. Se plantea provocativamente en contraposición a la obsesión de la economía convencional por el crecimiento económico. 

No se trataría de hacer sólo “menos de lo mismo” sino en realidad “más de lo distinto”. 

Lo que el Decrecimiento nos plantea es un cambio de paradigma: una evolución en la forma de pensar, de los valores que la sociedad acepta como suyos, una elaboración colectiva y constante, además de un desafío para crear nuevas estructuras socio económicas partiendo de un punto tan distante como el actual. 

Según Latouche, (citado por Di Donato, 2009), el decrecimiento es un proyecto político de izquierdas que se fundamenta en una crítica radical a la sociedad de consumo y al liberalismo, retomando la inspiración original del socialismo no autoritario. 

1) Como crítica radical de la sociedad de consumo, del desarrollo o del desarrollismo, se convierte en una crítica inmediata del capitalismo. Puesto que el crecimiento y el desarrollo son respectivamente crecimiento de la acumulación del capital y desarrollo del capitalismo, por lo tanto, explotación de la fuerza de trabajo y destrucción ilimitada de la naturaleza, el decrecimiento no puede ser sino un decrecimiento de la acumulación, del capitalismo, de la explotación y de la depredación. No se trata tanto de ralentizar la acumulación como de cuestionar el concepto mismo para invertir el proceso destructor. 

2) El decrecimiento también es, evidentemente, una crítica radical del liberalismo, entendido como el conjunto de valores que subyacen a la sociedad de consumo. El Decrecimiento está forzosamente enfrentado al capitalismo. No tan solo por la denuncia de sus contradicciones y límites ecológicos y sociales, como sobre todo por su cuestionamiento del “espíritu del capitalismo” en el sentido propuesto por Max Weber, que lo considera condición para su realización. 

3) El decrecimiento, en fin, es un proyecto arraigado en la izquierda porque retoma la inspiración original del socialismo, al que se ha calificado, no sin ambigüedades, de utópico. El decrecimiento recupera de la mano de sus inspiradores, Jacques Ellul e Ivan Illich, la fuerte crítica de los precursores del socialismo contra la industrialización. Una relectura de pensadores como William Morris, incluso una reevaluación de los ludditas, aportan sentido a una visión ecológica del socialismo como ha sido desarrollada por André Gorz. 

5.2. Antecedentes y fuentes del Decrecimiento

 Como se señaló, ya por los años 70 se venía desarrollando la idea de crecimiento cero (frenar el crecimiento económico) y/o la propuesta de detención del crecimiento (detener el crecimiento “biocida” económico). Esta idea se recogía de forma significativa en la versión francesa del primero de los informes del Club de Roma. 

El término decroissance (decrecimiento en francés) fue utilizado por primera vez por el intelectual francés André Gorz en 1972. En 1979, Jacques Grinevald tradujo al francés los principales trabajos de Nicholas Georgescu-Roegen.

 El Decrecimiento es un movimiento que, en sus orígenes, fue influenciado por diversas disciplinas con vasto recorrido, como la ecología política, el ecologismo social y la economía ecológica. 

En 2002 se reúnen en París –con el apoyo de UNESCO, en el seminario “Deshacer el desarrollo, rehacer el mundo”–corrientes de pensamiento que habían venido luchando por más de 30 años contra el crecimiento desde diferentes perspectivas. 

Últimamente, uno de los principales impulsores ha sido Serge Latouche, con su artículo "Por una sociedad de decrecimiento" de 2003 en Le Monde Diplomatique (en castellano, pág 151). Tal publicación permitió la expansión del movimiento decrecentista por varios países europeos. 

a- Aportes desde el enfoque físico 

- El matemático y economista Georgescu Roegen con su concepción de Economía Ecológica (ver parte II.4 específicamente). Este notable economista había cuestionado el «paradigma de crecimiento» de la economía neoclásica (“el crecimiento económico ilimitado es posible y deseable”) e insistió en que la economía humana en el mundo industrializado era ya excesiva y, por lo tanto, debía contraerse.

- Otras aportaciones e influencias proceden de Herman Daly y su Economía del estado estacionario

- Algunos autores e institutos de investigación que se han enfocado integralmente sobre los límites planetarios: 

El Instituto de Estocolmo para la Resiliencia ha categorizado los límites planetarios en nueve. Iniciaron la investigación en 2009, con la participación de 28 científicos renombrados a nivel internacional, que cuantificaron la primera clasificación de los nueve límites planetarios en los cuales la humanidad pueda seguir existiendo. El cruzar estos límites podría generar o crear cambios ambientales irreversibles. En la Figura 3, el círculo verde es la zona en la que la humanidad puede seguir sobreviviendo, es decir, es el umbral máximo para la humanidad. 

Los indicadores en rojo indican en qué punto nos encontramos respecto a un límite medioambiental dado. Como se puede observar, tanto las categorías “pérdida de biodiversidad” como el “ciclo del nitrógeno” han sobre pasado los límites humanos y planetarios. La categoría “cambio climático”, ha sobrepasado el umbral humano, pero no el planetario. 

Kate Raworth, del Instituto Ambiental de Oxford, ha ido más allá y ha definido once categorías sociales para el bienestar de las personas: acceso al agua, acceso a los alimentos, salud, igualdad de género, igualdad social, acceso a la energía, trabajo, voz (democracia), resiliencia, educación e ingresos económicos y las ha conjugado con los nueve límites planetarios. En este caso, ha desarrollado lo que llama la “economía deldonut” (Figura 4), donde se define un espacio justo para la humanidad, definido por el umbral mínimo de las once categorías sociales y un espacio geográfico definido por las nueve categorías ambientales. Las condiciones para una vida digna tan solo se pueden dar en estos dos marcos. Es decir, las personas y todo lo que se relaciona con ellas, incluida la economía, tienen límites, los cuales se deben respetar para garantizar el bienestar de todos.


b-Aportes desde el enfoque socio cultural

Según Vincent Liegey (Liegey et al, 2015, p.28), el Decrecimiento también desarrolla una crítica cultural o antropológica de la sociedad del crecimiento y de la sociedad occidental en general. Esta crítica se basa principalmente en los trabajos de Jacques Ellul y Bernard Charbonneau con sus críticas de la modernidad, la religión de las ciencias y tecnologías; de Francois Partant y Serge Latouche con sus críticas al desarrollo; de Majid Rahnema en cuanto a la distinción entre pobreza y miseria; de André Gorz, uno de los padres de la Ecología Política, y su crítica al Capitalismo y en particular del trabajo (asalariado); de Guy Debord con su “La sociedad del espectáculo”; de Gandhi y la simplicidad voluntaria, la no violencia y la desobediencia civil.

A estos hay que agregar las críticas de los feminismos y sus trabajos sobre la producción, reproducción, el ecofeminismo y la economía feminista. Obviamente esta lista no es exhaustiva, ya que el Decrecimiento se arraiga en un corpus heterogéneo con una dimensión tan multifacética y compleja como el sistema que critica. A esta lista se podrían agregar:

• Ernst Schumacher y su economía budista en Lo pequeñoes hermoso

• Pensamiento de Cornelius Castoriadis, orientado hacia la autonomía. 

• Iván Illich, pensador y autor de críticas deconstructivas, sus reflexiones sobre la convivencialidad, la escuela, la salud, la sociedad tecnocientífica. 

• Corrientes de pensamiento anti-industriales de los siglosXIX y XX

c-Aportes desde el enfoque Norte – Sur 

El pensamiento crítico frente al Extractivismo principalmente proviene desde los países del Sur, al ser estos los más afectados por el despojo y sus efectos sociales y ambientales.

Autores como el uruguayo Eduardo Gudynas, el ecuatoriano Alberto Acosta, el chileno Max Neef y el colombiano Arturo Escobar, los argentinos Maristella Svampa y Eduardo Viale, entre otros, son los principales exponentes del pensamiento crítico latinoamericano en esta materia. 


6. Hacia una sociedad de Decrecimiento 

Serge Latouche (2009) apunta que el Decrecimiento sólo puede ser predecible en una “sociedad de decrecimiento” en la que se ejerza un cambio sistemático y radical de dirección política. El principal obstáculo con el que se enfrenta para suponer una alternativa real a las propuestas económicas actuales es el necesario cambio de paradigma civilizatorio. Según Latouche el Decrecimiento como tal no es verdaderamente una alternativa concreta, sería más bien la matriz que daría lugar a la eclosión de múltiples alternativas. La construcción de una sociedad del decrecimiento será necesariamente plural. 

Recio Albert, (Revista Ecología Politica N°35, 2008, p.27), describe que, desde el punto de vista físico, el impacto de la actividad humana sobre el medio natural es la combinación de diversas variables que, básicamente, podemos expresar en la fórmula:

I = P * C* T 

Donde P es el volumen de población, C el nivel de consumo per cápita y T la tecnología para alcanzar este consumo (la cantidad directa o indirecta de bienes necesaria para alcanzar una unidad de consumo). 

Ello nos indica que cualquier sociedad que se plantee reducir este impacto físico tiene tres líneas de intervención:

 • Reducir su volumen de población. La vía sería un control demográfico voluntario, decidido desde abajo. Figuras del Neomaltusianismo como Emma Goldman han promovido el auto control de la población como la solución para reducir la miseria de las familias numerosas pobres y un mecanismo para permitir la emancipación de la mujer. 

Reducir su consumo. Distintas formas de satisfacer necesidades, austeridad voluntaria y/o cambios en las formas de consumo que generen cambios en su impacto, auto-producción e intercambio comunitario. 

Reducir su utilización de recursos. La ecoeficiencia no resuelve el problema. El “efecto rebote” o la “paradoja deJevons” indica que cuando se mejora la eficiencia se incrementa el consumo. Indica Jevons que cada vez que las máquinas de vapor mejoraban su rendimiento con menos combustible, se hacían más máquinas, y en conjunto se consumía mucho más carbón que antes. Tener una fe ciega en la ciencia y el futuro para resolver problemas del presente no solo va contra el principio de precaución, también va contra la sensatez. 

Serge Latouche en su libro La apuesta por el Decrecimiento (2009) propone como lineamiento principal para llevar a cabo el Decrecimiento organizar una sociedad de Decrecimiento, serena y convivencial en el Norte y en el Sur. 

El proyecto de Decrecimiento es un proyecto político que consiste en la construcción, tanto en el Norte como en el Sur, de sociedades convivenciales autónomas y ahorrativas. A nivel teórico, tal vez, la palabra “a-crecimiento” sería la más apropiada.

Para el Norte el decrecimiento de la huella ecológica ya no es ni un objetivo, ni una meta, ni un ideal, es simplemente una necesidad. Éste se aplica ya con el principio de quien contamina paga, pero aunque esto fuera verdad no sería suficiente. El cambio radical debe venir de la aplicación de las 8 R que se verán más adelante. 

En las sociedades del Sur hay que considerar que, aunque estén imbuidas de la ideología del crecimiento, la mayoría no son realmente sociedades de crecimiento. Se trataría entonces de un “desdesarrollo”, es decir quitar los obstáculos para la verdadera expansión de las sociedades y comunidades verdaderamente autónomas.


El proyecto político de la utopía concreta del Decrecimiento, según Latouche, consiste en “las ocho R” siguientes: 

Revaluar: Se trata de sustituir los valores globales, individualistas y consumistas por valores locales, de cooperación y humanistas. 

Reconceptualizar: Encaminado sobre todo a la nueva visión que se propone del estilo de vida, calidad de vida, suficiencia y simplicidad voluntaria. 

Reestructurar: Adaptar el aparato de producción y las relaciones sociales de producción y consumo en función de una nueva escala de valores. 

Relocalizar: Es un llamamiento a la autosuficiencia local con fines de satisfacer las necesidades prioritarias disminuyendo el consumo en transporte. 

Redistribuir: Con respecto al reparto de la riqueza, sobre todo en las relaciones entre el norte y el sur, redistribuir la tierra y redistribuir el trabajo. 

Reducir: Con respecto al cambio del estilo de vida consumista al estilo de vida sencilla y todas las implicaciones que esto conlleva: reducir uso de energía, de transportes, de residuos y desperdicios. Reducción de la jornada laboral. 

Reutilizar y reciclar: Se trata de alargar el tiempo de vida de los productos para evitar el consumo y el despilfarro. 

Otras R también válidas serían: rehabilitar, reinventar, ralentizar, restituir, reponer, recomprar, reembolsar. 

Para el Sur también vale el círculo de las 8 “R”, incluyendo alguna variante como romper, renovar, reencontrar, reapropiar, reintroducir, reivindicar. 

Y también: 

Romper la dependencia económica y cultural del Sur con el Norte. Hay que potenciar los programas de “delinking” (desconexión) preconizados por Samir Amin, pero además hay que descolonizar la ideología consumista, también en el Sur. El desarrollo impuesto por el Norte al Sur ha generado la mayor tasa de miseria de la historia. Como dice Vandana Shiva: “Bajo la máscara del crecimiento se disimula, de hecho, la creación de la penuria”. 

Renovar el hilo de la historia interrumpida por la colonización, el desarrollo y la globalización es importante para reencontrarse y reapropiarse de una identidad cultural propia. Para convertirse en actor de su propio destino, hace falta primero ser uno mismo, y no el reflejo cautivo del otro. 

Reintroducir los productos específicos olvidados o abandonados y los valores “antieconómicos” ligados a la historia propia forma parte esencial de este programa, así como la recuperación de técnicas y habilidades tradicionales. 

Reivindicar a los pueblos indígenas y restituir o devolver parte de lo robado. 


Carlos Taibo en su libro El Colapso (2017) da una descripción de lo que proponen, como alternativa, los movimientos por la transición ecosocial. En sustancia lo que proponen no es otra cosa que una recuperación del viejo proyecto libertario de la sociedad auto organizada desde abajo, desde la auto gestión, desde la democracia y la acción directa, y desde el apoyo mutuo. Si se trata de identificar, de cualquier modo, algunos de los rasgos de esa transición eco social, y del escenario final acompañante, bien pueden ser los que siguen: 

a) la reaparición, en el terreno energético, de viejas tecnologías y hábitos, en un escenario de menor movilidad y de retroceso visible del automóvil en provecho del transporte público. 

b) el despliegue de un sinfín de economías locales descentralizadas. 

c) el asentamiento de formas de trabajo más duro, pero en un entorno mejor, sin desplazamientos, con ritmos más pausados, con el deseo de garantizar la autosuficiencia, y sin empresarios ni explotación. 

d) la progresiva remisión de la sociedad patriarcal, en un escenario de reparto de los trabajos y de retroceso de la pobreza femenina. 

e) una reducción de la oferta de bienes, y en particular de la de los productos importados, en un marco de sobriedad y sencillez voluntarias. 

f) la recuperación de la vida social y de las prácticas de apoyo mutuo. 

g) una sanidad descentralizada basada en la prevención, en la atención primaria y en la salud pública, con un menor uso de medicamentos. 

h) el despliegue de fórmulas de educación/deseducación descentralizadas

i) una vida política marcada por la autogestión y la democracia directa

j) una general desurbanización, con reducción de la población de las ciudades, expansión de la vida de los barrios y progresiva desaparición de la separación entre el medio urbano y el rural. 

k) una activa rerruralización, con crecimiento de la población del campo en un escenario definido por las pequeñas explotaciones y las cooperativas, la recuperación de las tierras comunales y la desaparición de las grandes empresas. 

Concluye Taibo (2017) que cinco verbos resumen, acaso, el sentido de fondo de muchas de estas transformaciones: decrecer, desurbanizar, destecnologizar, despatriarcalizar y descomplejizar

Desde el punto de vista político, en la Unión Europea se registran lo que se podría llamar avances en la toma de conciencia. El 17 y 18 de septiembre de 2018, en Bruselas, se llevó a cabo la Conferencia de post crecimiento 2018, parte de una serie de conferencias sobre Decrecimiento, en la cual políticos europeos representante de cinco partidos continentales produjo una Carta Abierta firmada por 238 académicos para reclamar ante la Unión Europea y sus Estados miembros una planificación para un futuro post crecimiento económico en el cual los Seres Humanos y el bienestar ecológico se hallen priorizados frente al Producto Bruto Interno. 



Bibliografía 

Libros 

D´Alisa, Demaría y Kallis. Decrecimiento, vocabulario parauna nueva era. Biblioteca Permacultura. Buenos Aires, 2017.  (o aquí)

Liegey, Vincent et al. Proyecto Decrecimiento. Manifiesto por una Dotación Incondicional de Autonomía. Editorial Icaria. Barcelona. 2014. 

Meadows, Donella et al, Limits to Growth, Universe Books,New York, 1972.

Taibo, Carlos. ¿Por qué el Decrecimiento? Los libros del lince. Barcelona, 2014. 

Taibo, Carlos. El Colapso. Libros de Anarres. Buenos Aires. 2017.

Artículos

Decrecimiento Sostenible (compilación autores varios) Revista Ecología Politica N° 35, 2008

Martínez Alier, Joan. Decrecimiento Sostenible. 2010  

Di Donato, Mónica. Decrecimiento o barbarie. Entrevista aSerge Latouche. 2009 

Autores Varios. ¿Qué es el Decrecimiento? De un lema activistaa un movimiento social. Revista Economía Crítica. 2018

Latouche, Serge. La apuesta por el Decrecimiento. 2009. (Resumen anónimo del libro)

Kallis, Giorgos y March, Hug. El futuro dialéctico del Decrecimiento ¿Ficción distópica o proceso emancipador? Revista Economía Crítica N°19. 2015