31/12/22

II.5 Economía Feminista - EcoFeminismo

 0. Introducción

Una clase de "Males de la humanidad" detectados por observación de una persona común - que no ha querido estar ya más distraída -  se corresponde con los efectos que se dan como consecuencia de acciones y omisiones naturalizadas y legalizadas por la teoría económica capitalista a nivel global. Una especie de esa clase  resulta ser la  "Mercantilización de la vida y los cuerpos de las mujeres más reproducción social feminizada y ocultada". En el presente apartado se reseña una acotada investigación respecto a este Mal. 


1. Visión Feminista Crítica de la Economía

1.1. Perspectiva histórica sobre reproducción social

Para entender mejor la posición sobre la que se asienta la Economía Feminista es importante tener una idea de la perspectiva histórica sobre la importancia de la subordinación femenina impuesta en la génesis histórica del Capitalismo

A partir de notas a una conferencia dada en 2012 por SilviaFederici, la autora de “El Calibán y la Bruja”, se puede apreciar que el debate sobre reproducción social y trabajo doméstico ha sido central en el movimiento feminista desde, al menos, los años 70. El trabajo doméstico es el fundamento sobre el cual, de forma oculta, el capitalismo se cimienta. No se trata de una actividad de servicios sino de la misma reproducción de la fuerza de trabajo que se sitúa en la base de la producción capitalista. Para Silvia Federici, el trabajo doméstico abarca la reproducción biológica y social pero también el trabajo sexual o los afectos, que sirven para reproducir psicológicamente la fuerza de trabajo. Esta perspectiva es clave para entender la compleja subordinación de las mujeres, y de por ejemplo el control que ejerce el Estado sobre sus cuerpos y sexualidades.

Como ya se dijo, dado que no se recibe un salario por realizar el trabajo doméstico, el mismo está totalmente invisibilizado en las sociedades capitalistas donde el trabajo se equipara a salario y a valor monetario. Pero, además, el salario es una dimensión política fundamental para la organización y jerarquización de la sociedad. Esta ausencia de salario en los cuidados contribuye a la naturalización del trabajo doméstico como una tarea propia de las mujeres. De esta forma el capitalismo se aprovecha de trabajo no asalariado que se sitúa en su base oculta, como se puede apreciar como “love economy” en la siguiente la ilustración.


Federici señala que en los siglos XVI y XVII esta reproducción de la fuerza de trabajo (es decir, de individuos) se feminiza, invisibiliza y desaparece de la actividad económica. Y en Europa se produce la caza de brujas. La caza de brujas no se puede entender como producto de superstición medieval. Aunque pudieron darse previamente algunos casos aislados, la persecución masiva de mujeres acusadas de brujería empieza en el siglo XVI, de forma simultánea a la expropiación de las tierras campesinas, el desarrollo del colonialismo y el esclavismo. Mendigar y “usar medios mágicos” para obtener bienes, o sea vivir de la comunidad y no del propio esfuerzo individual, se veía como parte de una ética a erradicar. 

Dice Federici que otra acusación típica en la persecución a las brujas era la de los crímenes contra la reproducción. La obsesión por la mano de obra llega al punto de que cuantos más pobres para mano de obra tenía en un país, más rico se consideraba, en tanto que acumulaba fuerza de trabajo. En este sentido, la sexualidad femenina cuando no es reproductiva, se ve como un peligro. Este control es parte del proceso de disciplinar a la clase trabajadora. La caza de brujas es entonces un ataque a las mujeres, pero también a la comunidad. A la vez que se cercan los campos comunales, se cercan los cuerpos de las mujeres. 

1.2 Críticas feministas a Marx 

Federici hace una crítica del marxismo en torno a la no consideración de la reproducción social

En uno de los capítulos finales del tomo primero de El Capital, Marx describe el proceso de “acumulación originaria”, proceso en el que incluye la expropiación de las tierras comunes en Inglaterra y la extracción y comercialización de la plata americana. Pero en la perspectiva desarrollada desde la teoría feminista omite que una de las mayores rupturas que provocó el capitalismo se dio en el interior de los hogares. En esta transformación, toda una serie de actividades productivas desaparecieron de la esfera visible de la fábrica y fueron asumidas por el ámbito doméstico como reproducción social de la fuerza de trabajo. 


En su libro “El Patriarcado del salario” Federici acentúa su crítica a Marx:

            “Un teórico tan potente y con semejante visión histórica como Marx debería haberse dado cuenta de que, aunque el trabajo doméstico pareciera ser una actividad antigua que responde exclusivamente a la satisfacción de las «necesidades naturales», en realidad es una forma de trabajo muy específica históricamente, producto de la separación de producción y reproducción, trabajo retribuido y no retribuido, que no había existido en las sociedades pre capitalistas o, en general, en las sociedades que no están gobernadas por la ley del valor de cambio. Quien nos advirtió de la mistificación que produce la relación salarial, debería haber visto que, desde su concepción, el capitalismo ha subordinado las actividades reproductivas, en la forma de trabajo femenino no remunerado, a la producción de fuerza de trabajo y, por lo tanto, el trabajo no remunerado que los capitalistas extraen de los obreros es mucho mayor que el que extraen durante la jornada remunerada, puesto que incluye el trabajo doméstico no retribuido realizado por las mujeres...” Federici (2018, p.60) 

Otra vez, en opinión de Federici: 

            “Fue el desarrollo del movimiento feminista el que permitió articular una crítica del marxismo más sistemática. Las feministas pusieron sobre la mesa no solo a los no asalariados del mundo, sino a toda la vasta población de sujetos sociales (mujeres, niños, en ocasiones hombres) cuyo trabajo en los campos, cocinas, dormitorios o calles produce y reproduce la fuerza de trabajo diariamente, y con ello plantearon una serie de temas y luchas relacionadas con la organización de la reproducción social que Marx y la tradición política marxista apenas habían tocado.” Federici (2018, p.85)

Esta aludida omisión de Marx respecto de la reproducción social se suma a la que desde hace tiempo le habían dedicado los ecologistas. El Ecologismo ya desde principios de la segunda mitad del siglo XX había sido crítico del marxismo productivista que situó a la economía, al igual que la economía capitalista, fuera del mundo material, tal como lo señala Joan Martinez Allier en su "Curso de Economìa Ecológica" (PNUMA, 1998, pag 14). El tema ecológico es pertinente también aquí,  como se verá más adelante al reseñar el Ecofeminismo. 

1.3. Críticas al feminismo liberal

La visión feminista de la Economía introduce el género como una categoría fundamental de análisis y atendiendo a las dimensiones económicas de la desigualdad entre mujeres y hombres. 

Desde España, Amaia Pérez Orozco en su libro Subversión Feminista de la Economía (2014) establece diferencias entre lo que ella llama Economía Feminista y la Economía de Género. La Economía de Género restringe su dimensión a las relaciones que implican un intercambio monetario, “entendiendo como trabajo aquellas actividades que conllevan una remuneración y considerando que el bienestar se mide por los ingresos”. La Economía de género es aquella que surge de la posición liberal clásica, y basa sus reivindicaciones en las discriminaciones de género en el mercado laboral, como por ejemplo el llamado “techo de cristal” (limitaciones veladas al ascenso laboral de las mujeres) o las estadísticas que demuestran las diferencias en la remuneración de hombres y mujeres. 

Nancy Fraser (2013) denuncia que en los últimos treinta a cuarenta años el movimiento para la liberación de las mujeres se ha terminado enredando con los esfuerzos neoliberales para construir sociedades de libre mercado, y así muchas de las ideas feministas que una vez formaron parte de una visión radical del mundo se hayan ido expresando en términos de individualismo. Se ha ido mutando de la imaginación de un mundo en que la emancipación de género iría de la mano de la democracia participativa y la solidaridad social a otro en que se promete una nueva forma de liberalismo que téoricamente garantice a hombres y mujeres beneficios de autonomía individual, libertad de elección y promoción personal a través de meritocracia. 

Fraser atribuye al mismo movimiento feminista que las cosas así ocurrieran, a través básicamente de tres maneras: 

1- la predisposición por salir al mercado de trabajo asalariado contribuyó a un capitalismo flexibilizador y precarizador del trabajo; 

2- se priorizò la identidad de género por sobre la igualdad social y sus causas, ignorando el enfoque de crítica de la economía política;

3- se abrazò la idea de la mujer mini emprendedora privada, haciendo el juego a los Estados mientras estos abandonaban esfuerzos estructurales para combatir la pobreza. 

Mucho más acá en el tiempo, la misma Nancy Fraser (2019) sigue criticando con dureza a un feminismo liberal que, considera, ha sido colaboracionista de un sistema opresor. Contra el feminismo liberal propone un feminismo para el 99%. Feminismo para el 99% es el feminismo que toma como referencia la situación vital, las demandas, las necesidades de la inmensa mayoría de mujeres. Un feminismo que diagnostica dónde están las raíces del problema, de este sistema, sobre la misma base de la reproducción social y de la crisis entre lo productivo y lo reproductivo. Un feminismo centrado en derechos laborales, en derechos para las personas migrantes, en acabar contra toda violencia hacia las mujeres, apoyar a minorías sexuales. Un feminismo que es en esencia anticapitalista.

Preguntada en una nota Silvia Federici sobre si se puede ser feminista y no estar en contra del capitalismo, la autora contesta rotundamente con un “no se puede”. Y explica que el feminismo no es una escalera para que la mujer mejore su posición, que entre en Wall Street, no es un camino para que encuentre un lugar mejor dentro del capitalismo. El capitalismo crea continuamente jerarquías, formas diferentes de esclavización y desigualdades. Entonces, no se puede pensar que sobre esta base se pueda mejorar la vida de la mayoría de las mujeres, ni de los hombres. El feminismo no es solamente mejorar la situación de las mujeres, es crear un mundo sin desigualdad, sin la explotación del trabajo humano que, en el caso de las mujeres, se convierte en una doble explotación


2. La Economía Feminista (EF)

Pérez Orozco (2014) explica que la Economía Feminista (EF) es la que pone la vida en el centro de todo, y por lo tanto, de esta manera, la EF rompe necesariamente con la economía capitalista. 

La EF es la que no sólo hace una crítica a la condición y situación de la mujer en dicho sistema, sino que hace una crítica al sistema en sí mismo. Se trata de una crítica radical de la economía capitalista, la cual con la apariencia de estar al servicio del homo economicus, racional, autosuficiente, en realidad tiene como cara oculta los efectos sobre la Naturaleza, las mujeres y la clase trabajadora en general. 

La EF logra hacer visible lo que en la Economía tradicional es invisible, fundamentalmente al apreciar el cambio de concepción con respecto al “hogar”. Según el pensamiento económico clásico el hogar es el lugar de la típica familia nuclear heterosexual clásica, un espacio armonioso y sin conflictos, que se constituye en el lugar de realización de las mujeres. Según el pensamiento de la EF el hogar es un espacio de convergencia de diversos tipos de familia o de no familia, es un espacio que está marcado por conflictos y las relaciones desiguales de poder, que se constituye en el lugar dónde se reproduce la vida de todas las personas. 

La siguiente figura apela a la tradicional figura del “iceberg” para poder visualizar lo que habitualmente resulta visible en la economía capitalista y lo que habitualmente es invisible, pero indispensable para su mecánica de funcionamiento.



2.1. La importancia de las relaciones de género de poder en la economía

La EF introduce el género como una categoría fundamental de análisis económico y analiza las dimensiones económicas de la desigualdad entre mujeres y hombres por la división sexual del trabajo. 

Amaia Pérez Orozco, en Subversión Feminista de la Economía (2014), sostiene que la economía convencional niega el significado económico de las relaciones de género, porque la misma considera que la economía es un terreno libre de relaciones de poder (tal y como plantea la economía ortodoxa: perspectiva neoclásica/neoliberal), o porque se piensa que las relaciones sociales relevantes son sólo las de clase (economía heterodoxa: perspectiva marxista).

1) Trabajos Remunerados (TR)

 La visión convencional de la economía tradicional solo presta atención a los trabajos remunerados en los procesos de producción, y fundamentalmente en los trabajos remunerados de los hombres. 

2) Trabajos no remunerados (TNR)

 TNR son fundamentalmente sostenidos por las mujeres. La visión convencional de la economía deja de lado los procesos de reproducción. 

Se verifica así una división sexual del trabajo.

Si se toman en total los dos ámbitos, tanto el de TR como el de TNR, diversos estudios demuestran que hay tanto o más TNR que TR, y que entones la mujer globalmente tieneuna carga de trabajo mayor que el hombre

Es fundamental subrayar la ampliación de los límites de lo que precisamente se entiende por “economía convencional” para incluir en la misma a todos los procesos de aprovisionamiento social, pasen o no por los mercados, como los trabajos de cuidados y los trabajos no remunerados (TNR).

2.2. La Economía debe incluir a los Cuidados

1) La Reproducción social de la fuerza de trabajo

La reproducción social de la fuerza de trabajo se refiere a como la fuerza de trabajo es reproducida y mantenida, mediante los trabajos de cuidados, incluyendo en los mismos todas aquellas actividades que involucran la atención de los miembros del hogar, la crianza de los/as niños/as, las tareas de cocina y limpieza, el mantenimiento general del hogar y el cuidado de los enfermos o discapacitados.

2) Economía de los Cuidados

En la economía capitalista, este tipo de trabajos no son remunerados ni contabilizados como un elemento de valor. La Economía Feminista incorpora a la economía de los cuidados como un área esencial a visibilizar e incorporar en el marco del sistema productivo. 

Los trabajos para sostener la vida son considerados como residuales dentro del capitalismo hetero patriarcal. Aunque no reconocidos, son fundamentales para cerrar el ciclo económico capitalista, pues aseguran la reproducción de la fuerza de trabajo y de consumo

3) Características de los Trabajos de Cuidado

• Se encuentran privatizados, ya que quedan fuera de la órbita de lo público 

• Se encuentran feminizados, naturalizadamente asignados a las mujeres 

• Se encuentra invisibilizados, ya que se ocultan las tensiones derivadas de cuidar la vida 

Las mujeres por lo tanto son explotadas de doble manera: a través de la producción (si trabaja en relación de dependencia) y a través de la reproducción

Por ello, la EF aboga por poner la vida en el centro y visibilizar las tareas de reproducción y cuidado, no consideradas como trabajo por el sistema capitalista, sino como tareas de mujeres.

4) Crisis de los Cuidados 

Según Alicia de Blas (2014) hay que distinguir según el tipo de sociedad: 

Sociedades industrializadas: la incorporación de la mujer a la relación de dependencia desplaza tiempos y energías antes puestos para la sostenibilidad de la vida, como jornadas laborales más extensas, más horas de transporte en ciudades y la dificultad de tejer redes de cuidados compartidos.

Sociedades no industrializadas: además de las dificultades anteriores se suman la emigración de muchas cuidadoras principales de hogares, los Estados que abandonan responsabilidades, las carencias materiales (agua, servicios, electrodomésticos, etc). 

Ante tales situaciones la vida se está sosteniendo recurriendo al mercado a comprar, a consumir: comprar servicios de empleadas domésticas, escuelas infantiles de horarios ampliados, residencias para ancianos, comidas para llevar, etc. 

2.3. El Conflicto Capital - Vida 

La EF lo que hace es poner la vida en el centro, y el sistema económico como sistema de bienestar que debe garantizar dicha vida. 

Según Amaia Pérez Orozco, bajo la lógica de acumulación de capital, es decir cuando el dinero es un fin en sí mismo, la vida toda está amenazada

Se trata el capitalismo de un sistema económico que se basa en la depredación de los recursos naturales, es decir, en la depredación de la vida no humana, por un lado. Por el otro, pone a la vida humana en permanente riesgo, al pasar la misma a ser un simple medio para la obtención de capital, es decir un fin totalmente opuesto a la reproducción saludable y sostenible de la vida humana misma. 

El conflicto capital versus vida está presente desde el mismo inicio del capitalismo pero en las últimas décadas se ha ido agudizando, mediante la desposesión de los comunes y destrucción de formas no capitalistas de subsistencia, la financiarización de la economía, la mercantilización de la vida misma. 

La EF pone la sostenibilidad de la vida en el centro fundamental de todo, reflexionando principalmente sobre dos puntos de partida.

1) Indagar ¿Qué vida es la que merece ser vivida?

 Una buena vida, un “buen vivir”. 

            “¿Qué convierte una vida en significativa? ¿Qué hace que una vida sea vivible? Como puede verse, ni siquiera disponemos de una palabra única para expresarlo; precisamente la idea a transmitir es que aún no la tenemos y que quizá no nos haga falta... lo más relevante es entender que la vida no es algo que exista al margen de criterios éticos y normativos, sino que se define a partir de ellos. Tampoco es algo que preexista al funcionamiento de las estructuras socioeconómicas, sino que se construye a través de ellas.” Pérez Orozco (2014, p.77 y 78) 

2) Considerar dos condiciones inescapables de la vida

 a. interdependencia

De maneras muy diversas los Seres Humanos necesitan de los cuidados de otras personas para llevar adelante una vida vivible. Durante todo el ciclo vital dependemos materialmente del tiempo que otras personas nos dedican. Nuestros cuerpos son vulnerables y envejecen, enferman y finalmente mueren. La supervivencia en soledad es sencillamente imposible. Por eso los trabajos que sostienen la vida deberían situarse en el centro de la organización social. Que lleva y conecta con:

===> Economía del Cuidado

b. ecodependencia 

A su vez la vida humana presenta una dependencia material insoslayables de la naturaleza: la Biosfera y sus ecosistemas. Que lleva y conecta con:

==> Ecofeminismo


2.4. EF como propuesta de transformación económica y social

En este último punto destacado como saliente de la EF por Pérez Orozco (2014) se construye sobre un principio básico feminista: “Lo personal es político”. Se impone analizar lo económico para incidir en lo político, en la convicción de que el conocimiento es siempre un proceso social que sirve a objetivos políticos, de donde se deriva la explicitación de un compromiso feminista. 

El desafío está en poder elaborar estrategias de desobediencia, resistencia y lucha feministas que permitan transitar hacia “esa otra economía” y que permita superar el conflicto “Capital – Vida”. Esa otra economía en la que nuestra vida, la de todos, merezca ser vivida. 

La apuesta por la sostenibilidad apunta a la transformación del modelo económico, orientada hacia la producción de condiciones para la reproducción de la vida de los seres humanos y de la naturaleza.

1) Dimensiones para la Transformación económica y social

Siguiendo a Alicia de Blas se pueden trazar tres dimensiones de lucha por la sostenibilidad de la vida: 


• Dimensión reproductiva 

Hacia la corresponsabilidad en la sostenibilidad de la vida

De manera muy diversa las personas necesitan de los cuidados de otras personas para llevar adelante una vida vivible. Por eso los trabajos que sostienen la vida deben situarse en el centro de la organización social y deben poder ofrecerse en el marco de relaciones libres y elegidas de compromiso y responsabilidad. 

La estrategia para avanzar hacia la corresponsabilidad en la sostenibilidad de la vida será la democratización de los hogares, que pasa por reconocer, en primer lugar, que lo que ocurre dentro de los hogares concierne al conjunto social, que en ellos se está resolviendo el conflicto capital-vida y que, hasta ahora, se está haciendo de manera profundamente injusta y desigual, siendo el origen de la exclusión y desigualdad social a gran escala. 

A partir de ahí, cinco direcciones: 

- Frente a la feminización de los cuidados, construir relaciones de horizontalidad dentro de los hogares, distribuyendo de manera más equitativa los trabajos y respetando la autonomía de las personas. 

- Frente a la privatización de los cuidados, socializar la responsabilidad de sostener la vida, apoyando a los hogares, para hacer corresponsables a la comunidad, al Estado, a las empresas y a otras instituciones sociales. 

- Frente a la precarización del empleo de cuidados, reconocer que es un verdadero trabajo y equiparar sus condiciones laborales y de protección social a las de cualquier otro tipo de empleo. 

- Frente a la concepción rígida del hogar, flexibilizar la misma, que no se limite a la familia tradicional, sino que pueda establecerse de manera libre y elegida. Hogares diversos que reflejen la diversidad. 

- Frente a la globalización de los cuidados, reconocer la deuda contraída con otras sociedades por el impacto sufrido por la conformación de las cadenas globales de cuidado y asumir el peso de nuestro propio modelo civilizatorio como vía para empezar a transformar dichos modelos.


• Dimensión ambiental

Hacia modos de vida sostenibles

Adaptar el modo de vida para no incurrir en deuda ambiental, es decir, para no consumir más materiales y energías de los que el planeta es capaz de regenerar. Apostar por una vida sostenible es apostar por una vida sencilla y austera

Algunas posibles acciones: 

- Limitación en el uso de energías, materiales y tiempos puestos a disposición de la producción y el mercado, para poder destinarlos, especialmente en lo que se refiere al tiempo, a la sostenibilidad de la vida. 

- Revaloración de los saberes tradicionales, de aquellos que permitían vivir en mayor equilibrio con el planeta, fluyendo en sus propios ciclos. 

- Relocalización económica para volver a la producción local. Es decir, volver a acercar el lugar donde se producen o donde se extraen y transforman los productos al lugar en que se consumen. 

- Promover una nueva cultura de consumo basada en las pequeñas producciones locales, además de la reutilización y el intercambio

- Redistribuir el uso del tiempo de manera más justa y equilibrada para llevar una vida necesariamente más lenta.


• Dimensión social 

Para luchar por una nueva manera de entender y organizar la convivencia, habría que empezar por transformar las relaciones de poder y las estructuras de dominación que permiten que se mantengan estas vidas insostenibles y endeudadas. Como se decía anteriormente, esta transformación sólo se puede llevar a cabo a través de procesos de empoderamiento. Y una vez capaces de concebir nuevas formas de relación, más horizontales, más inclusivas, se necesitarán construir formas de organización y lucha cuidadosas, tan firmes como creativas, a través de las que se pueda participar de la toma de decisiones que nos afectan para los diferentes niveles de organización comunitaria.

Un primer paso sería la organización y definición de metas colectivas, para lo que se necesitan crear espacios de encuentro, de discusión, de análisis, de empoderamiento. Después, tocaría concretar las metas colectivas en una agenda común. Finalmente, la propuesta sería exigir mediante acciones de movilización y empezar a construir desde todos los espacios concebibles, porque todos los espacios son igualmente políticos. 


3. Ecofeminismo

La referente ecofeminista española Yayo Herrero (2013) en su trabajo “Pautas Feministas para repensar el mundo” sostiene que la economía capitalista y la ideología neoliberal operan como si no existiesen dependencias materiales e ignoran los límites o constricciones que éstas imponen a las sociedades

El hecho llamativo de que los seres humanos en las sociedades occidentales vivan de espaldas a su propia supervivencia tiene que ver con dos elementos articuladores de nuestra cultura: 

- la desvalorización del trabajo de reproducción social que promueve el orden social patriarcal 

- el tratamiento que la cultura occidental y el capitalismo dan a la naturaleza como recurso susceptible de apropiación 

La vida humana, y la actividad económica como parte de ella, no son posibles sin la Naturaleza y sin los trabajos que garantizan la reproducción social. Sin embargo, la sociedad occidental ha terminado estructurándose en torno a los mercados capitalistas como epicentro, mientras la cotidiana e intensiva responsabilidad de mantener la vida con bienestar reside en la esfera de lo gratuito, de lo invisible, es decir en la naturaleza y en el espacio doméstico. 

Sigue Herrero señalando que, crítico con esta visión hegemónica, el ecologismo llama la atención sobre el conflicto que existe entre un planeta Tierra, con recursos limitados y finitos, y un sistema socioeconómico que se basa en la expansión continua y que crece impulsado por la dinámica de la acumulación. El feminismo señala otra profunda contradicción: la que existe entre la reproducción social y el bienestar, por una parte, y el proceso de acumulación de capital. 

El ecofeminismo es una filosofía y una práctica feminista que nace de la convicción de que el sistema económico y cultural occidental «se constituyó, se ha constituido y se mantiene por medio de la colonización de las mujeres, de los pueblos “extranjeros” y de sus tierras, y de la naturaleza. 

Todos los ecofeminismos comparten la visión de que la subordinación de las mujeres a los hombres y la explotación de la naturaleza responden a una lógica común: la de la dominación y desvalorización de la vida, tanto humana como natural. 

A lo largo de la historia el patriarcado, íntimamente asociado al capitalismo en los últimos siglos, ha sometido y explotado a las mujeres y a la naturaleza aprovechándose de sus trabajos y sus saberes, a la vez que los invisibiliza. Hay que repensar un modelo de producción, distribución y consumo que permita salir de la lógica androcéntrica y situar a la economía como un subsistema de la biosfera

Bustillos Durán (2005) presenta un cuadro con una tipología de movimientos ecofeministas implicados en defensa de lo ambiental en diversas partes del mundo, en función de su identidad, adversario y objetivo.




Bibliografía

 Libros


Federici, Silvia. Calibán y la Bruja. Traficantes de sueños. Madrid. 2010.  

Federici, Silvia. El Patriarcado del Salario. Traficantes de sueños. Madrid. 2018. 



Artículos

La Revolución de los Cuidados. Alicia de Blas. Biodiversidad América Latina. 2018




Herrero, Yayo. Pautas ecofeministas para repensar el mundo. Fuhem. Boletín Ecos N°22. 2013. 

Las políticas de control del cuerpo: de las brujas a la reformadel aborto. Notas de la conferencia de Silvia Federici impartida a finales de noviembre 2012 en Traficantes de Sueños (Madrid)