1. Visión Feminista Crítica de la Economía
Para entender mejor la posición sobre la que se asienta la
Economía Feminista es importante tener una idea de la perspectiva histórica sobre la importancia de la subordinación
femenina impuesta en la génesis histórica del Capitalismo.
Como ya se dijo, dado que no se recibe un salario por realizar el trabajo doméstico, el mismo está totalmente invisibilizado en las sociedades capitalistas donde el trabajo se equipara a salario y a valor monetario. Pero, además, el salario
es una dimensión política fundamental para la organización
y jerarquización de la sociedad. Esta ausencia de salario en
los cuidados contribuye a la naturalización del trabajo doméstico como una tarea propia de las mujeres. De esta forma
el capitalismo se aprovecha de trabajo no asalariado que se
sitúa en su base oculta, como se puede apreciar como “love
economy” en la siguiente la ilustración.
. Y
en Europa se produce la caza de brujas.
. Aunque pudieron darse previamente algunos casos
aislados, la persecución masiva de mujeres acusadas de
brujería
. Mendigar y “usar medios mágicos” para obtener bienes, o sea vivir de la comunidad y no
del propio esfuerzo individual, se veía como parte de una
ética a erradicar.
Dice Federici que otra acusación típica en la persecución
a las brujas era la de los crímenes contra la reproducción. La
obsesión por la mano de obra llega al punto de que cuantos
más pobres para mano de obra tenía en un país, más rico se
consideraba, en tanto que acumulaba fuerza de trabajo. En
este sentido, la sexualidad femenina cuando no es reproductiva, se ve como un peligro. Este control es parte del proceso
de disciplinar a la clase trabajadora. La caza de brujas es entonces un ataque a las mujeres, pero también a la comunidad. A la vez que se cercan los campos comunales, se cercan
los cuerpos de las mujeres.
En uno de los capítulos finales del tomo primero de El Capital, Marx describe el proceso de “acumulación originaria”, proceso en el
que incluye la expropiación de las tierras comunes en Inglaterra y la extracción y comercialización de la plata americana. Pero en la perspectiva desarrollada desde la teoría
feminista omite que una de las mayores rupturas que provocó el capitalismo se dio en el interior de los hogares. En esta transformación, toda una serie de actividades productivas desaparecieron de la esfera visible de la fábrica y fueron asumidas por el ámbito doméstico como reproducción
social de la fuerza de trabajo.
Esta aludida omisión de Marx respecto de la reproducción social se suma a la que desde hace tiempo le habían dedicado los ecologistas.
El Ecologismo ya desde principios de la segunda mitad del siglo XX
había sido crítico del marxismo productivista que situó a la economía, al igual que la economía capitalista, fuera del mundo material, tal como lo señala Joan Martinez Allier en su "
Curso de Economìa Ecológica" (PNUMA, 1998, pag 14).
El tema ecológico es pertinente también aquí, como se verá más adelante al reseñar el Ecofeminismo.
1.3. Críticas al feminismo liberal
La visión feminista de la Economía introduce el género
como una categoría fundamental de análisis y atendiendo a
las dimensiones económicas de la desigualdad entre mujeres y hombres.
Desde España, Amaia Pérez Orozco en su libro Subversión
Feminista de la Economía (2014) establece diferencias entre
lo que ella llama Economía Feminista y la Economía de Género. La Economía de Género restringe su dimensión a las
relaciones que implican un intercambio monetario, “entendiendo como trabajo aquellas actividades que conllevan una
remuneración y considerando que el bienestar se mide por
los ingresos”. La Economía de género es aquella que surge
de la posición liberal clásica, y basa sus reivindicaciones en
las discriminaciones de género en el mercado laboral, como
por ejemplo el llamado “techo de cristal” (limitaciones veladas al ascenso laboral de las mujeres) o las estadísticas que
demuestran las diferencias en la remuneración de hombres
y mujeres.
Nancy Fraser (2013) denuncia que en los últimos treinta a
cuarenta años el movimiento para la liberación de las mujeres se ha terminado enredando con los esfuerzos neoliberales para construir sociedades de libre mercado, y así muchas
de las ideas feministas que una vez formaron parte de una
visión radical del mundo se hayan ido expresando en términos de individualismo. Se ha ido mutando de la imaginación
de un mundo en que la emancipación de género iría de la
mano de la democracia participativa y la solidaridad social
a otro en que se promete una nueva forma de liberalismo
que téoricamente garantice a hombres y mujeres beneficios
de autonomía individual, libertad de elección y promoción
personal a través de meritocracia.
Fraser atribuye al mismo movimiento feminista que las
cosas así ocurrieran, a través básicamente de tres maneras:
1- la predisposición por salir al mercado de trabajo
asalariado contribuyó a un capitalismo flexibilizador y precarizador del trabajo;
2- se priorizò la identidad de
género por sobre la igualdad social y sus causas, ignorando el enfoque de crítica de la economía política;
3- se abrazò la idea de la mujer mini emprendedora privada,
haciendo el juego a los Estados mientras estos abandonaban
esfuerzos estructurales para combatir la pobreza.
Mucho más acá en el tiempo, la misma Nancy Fraser
(2019) sigue criticando con dureza a un feminismo liberal
que, considera, ha sido colaboracionista de un sistema opresor. Contra el feminismo liberal propone un feminismo para
el 99%. Feminismo para el 99% es el feminismo que toma
como referencia la situación vital, las demandas, las necesidades de la inmensa mayoría de mujeres. Un feminismo
que diagnostica dónde están las raíces del problema, de este
sistema, sobre la misma base de la reproducción social y de
la crisis entre lo productivo y lo reproductivo. Un feminismo
centrado en derechos laborales, en derechos para las personas migrantes, en acabar contra toda violencia hacia las mujeres, apoyar a minorías sexuales. Un feminismo que es en
esencia anticapitalista.
Preguntada en una
nota Silvia Federici sobre si se puede
ser feminista y no estar en contra del capitalismo, la autora
contesta rotundamente con un “no se puede”. Y explica que
el feminismo no es una escalera para que la mujer mejore su
posición, que entre en Wall Street, no es un camino para que
encuentre un lugar mejor dentro del capitalismo.
El capitalismo crea continuamente jerarquías, formas diferentes de
esclavización y desigualdades. Entonces, no se puede pensar
que sobre esta base se pueda mejorar la vida de la mayoría de
las mujeres, ni de los hombres. El feminismo no es solamente mejorar la situación de las mujeres, es
crear un mundo sin
desigualdad, sin la explotación del trabajo humano que, en
el caso de las mujeres, se convierte en una doble explotación.
2. La Economía Feminista (EF)
Pérez Orozco (2014) explica que la Economía Feminista
(EF) es la que pone la vida en el centro de todo, y por lo tanto,
de esta manera, la EF rompe necesariamente con la economía capitalista.
La EF es la que no sólo hace una crítica a la condición y
situación de la mujer en dicho sistema, sino que hace una
crítica al sistema en sí mismo. Se trata de una crítica radical
de la economía capitalista, la cual con la apariencia de estar
al servicio del homo economicus, racional, autosuficiente,
en realidad tiene como cara oculta los efectos sobre la Naturaleza, las mujeres y la clase trabajadora en general.
La EF logra hacer visible lo que en la Economía tradicional es invisible, fundamentalmente al apreciar el cambio de
concepción con respecto al “hogar”. Según el pensamiento
económico clásico el hogar es el lugar de la típica familia nuclear heterosexual clásica, un espacio armonioso y sin conflictos, que se constituye en el lugar de realización de las mujeres. Según el pensamiento de la EF el hogar es un espacio
de convergencia de diversos tipos de familia o de no familia,
es un espacio que está marcado por conflictos y las relaciones desiguales de poder, que se constituye en el lugar dónde
se reproduce la vida de todas las personas.
La siguiente figura apela a la tradicional figura del “iceberg”
para poder visualizar lo que habitualmente resulta visible en
la economía capitalista y lo que habitualmente es invisible,
pero indispensable para su mecánica de funcionamiento.
2.1. La importancia de las relaciones de género
de poder en la economía
La EF introduce el género como una categoría fundamental de análisis económico y analiza las dimensiones económicas de la desigualdad entre mujeres y hombres por la división sexual del trabajo.
Amaia Pérez Orozco, en Subversión Feminista de la Economía (2014), sostiene que la economía convencional niega
el significado económico de las relaciones de género, porque
la misma considera que la economía es un terreno libre de
relaciones de poder (tal y como plantea la economía ortodoxa: perspectiva neoclásica/neoliberal), o porque se piensa
que las relaciones sociales relevantes son sólo las de clase
(economía heterodoxa: perspectiva marxista).
1) Trabajos Remunerados (TR)
La visión convencional de la economía tradicional solo
presta atención a los trabajos remunerados en los procesos
de producción, y fundamentalmente en los trabajos remunerados de los hombres.
2) Trabajos no remunerados (TNR)
TNR son fundamentalmente sostenidos por las mujeres.
La visión convencional de la economía deja de lado los procesos de reproducción.
Se verifica así una división sexual del trabajo.
Es fundamental subrayar la ampliación de los límites de lo
que precisamente se entiende por “economía convencional”
para incluir en la misma a todos los procesos de aprovisionamiento social, pasen o no por los mercados, como los trabajos de cuidados y los trabajos no remunerados (TNR).
2.2. La Economía debe incluir a los Cuidados
1) La Reproducción social de la fuerza de trabajo
La reproducción social de la fuerza de trabajo se refiere a
como la fuerza de trabajo es reproducida y mantenida, mediante los trabajos de cuidados, incluyendo en los mismos
todas aquellas actividades que involucran la atención de los
miembros del hogar, la crianza de los/as niños/as, las tareas
de cocina y limpieza, el mantenimiento general del hogar y
el cuidado de los enfermos o discapacitados.
2) Economía de los Cuidados
En la economía capitalista, este tipo de trabajos no son
remunerados ni contabilizados como un elemento de valor.
La Economía Feminista incorpora a la economía de los cuidados como un área esencial a visibilizar e incorporar en el
marco del sistema productivo.
Los trabajos para sostener la vida son considerados como
residuales dentro del capitalismo hetero patriarcal. Aunque no reconocidos, son fundamentales para cerrar el ciclo
económico capitalista, pues aseguran la reproducción de la
fuerza de trabajo y de consumo.
3) Características de los Trabajos de Cuidado
• Se encuentran privatizados, ya que quedan fuera de la órbita de lo público
• Se encuentran feminizados, naturalizadamente asignados
a las mujeres
• Se encuentra invisibilizados, ya que se ocultan las tensiones derivadas de cuidar la vida
Las mujeres por lo tanto son explotadas de doble manera:
a través de la producción (si trabaja en relación de dependencia) y a través de la reproducción.
Por ello, la EF aboga
por poner la vida en el centro y visibilizar las tareas de reproducción y cuidado, no consideradas como trabajo por el
sistema capitalista, sino como tareas de mujeres.
4) Crisis de los Cuidados
Según Alicia de Blas (2014) hay que distinguir según el tipo
de sociedad:
• Sociedades industrializadas: la incorporación de la mujer
a la relación de dependencia desplaza tiempos y energías
antes puestos para la sostenibilidad de la vida, como jornadas laborales más extensas, más horas de transporte en ciudades y la dificultad de tejer redes de cuidados compartidos.
• Sociedades no industrializadas: además de las dificultades anteriores
se suman la emigración de muchas cuidadoras principales
de hogares, los Estados que abandonan responsabilidades, las carencias materiales (agua, servicios, electrodomésticos, etc).
Ante tales situaciones la vida se está sosteniendo recurriendo al mercado a comprar, a consumir: comprar servicios de
empleadas domésticas, escuelas infantiles de horarios ampliados, residencias para ancianos, comidas para llevar, etc.
2.3. El Conflicto Capital - Vida
La EF lo que hace es poner la vida en el centro, y el sistema
económico como sistema de bienestar que debe garantizar
dicha vida.
Según
Amaia Pérez Orozco,
bajo la lógica de acumulación de capital, es decir cuando el dinero es un fin en sí mismo, la vida toda está amenazada.
Se trata el capitalismo de un sistema económico que se
basa en la depredación de los recursos naturales, es decir,
en la depredación de la vida no humana, por un lado. Por el
otro, pone a la vida humana en permanente riesgo, al pasar
la misma a ser un simple medio para la obtención de capital,
es decir un fin totalmente opuesto a la reproducción saludable y sostenible de la vida humana misma.
El conflicto capital versus vida está presente desde el mismo
inicio del capitalismo pero en las últimas décadas se ha ido
agudizando, mediante la desposesión de los comunes y destrucción de formas no capitalistas de subsistencia, la financiarización de la economía, la mercantilización de la vida misma.
La EF pone la sostenibilidad de la vida en el centro fundamental de todo, reflexionando principalmente sobre dos
puntos de partida.
1) Indagar ¿Qué vida es la que merece ser vivida?
Una buena vida, un “buen vivir”.
“¿Qué convierte una vida en significativa? ¿Qué hace
que una vida sea vivible? Como puede verse, ni siquiera
disponemos de una palabra única para expresarlo; precisamente la idea a transmitir es que aún no la tenemos
y que quizá no nos haga falta... lo más relevante es entender que la vida no es algo que exista al margen de criterios éticos y normativos, sino que se define a partir de
ellos. Tampoco es algo que preexista al funcionamiento
de las estructuras socioeconómicas, sino que se construye a través de ellas.” Pérez Orozco (2014, p.77 y 78)
2) Considerar dos condiciones inescapables de la vida
a. interdependencia
De maneras muy diversas los Seres Humanos necesitan de
los cuidados de otras personas para llevar adelante una vida
vivible. Durante todo el ciclo vital dependemos materialmente del tiempo que otras personas nos dedican. Nuestros
cuerpos son vulnerables y envejecen, enferman y finalmente
mueren. La supervivencia en soledad es sencillamente imposible. Por eso los trabajos que sostienen la vida deberían
situarse en el centro de la organización social.
Que lleva y conecta con:
===> Economía del Cuidado
b. ecodependencia
A su vez la vida humana presenta una dependencia material
insoslayables de la naturaleza: la Biosfera y sus ecosistemas.
Que lleva y conecta con:
==> Ecofeminismo
2.4. EF como propuesta de transformación
económica y social
En este último punto destacado como saliente de la EF
por Pérez Orozco (2014) se construye sobre un principio básico feminista: “Lo personal es político”. Se impone analizar
lo económico para incidir en lo político, en la convicción de
que el conocimiento es siempre un proceso social que sirve a
objetivos políticos, de donde se deriva la explicitación de un
compromiso feminista.
El desafío está en poder elaborar estrategias de desobediencia, resistencia y lucha feministas que permitan transitar hacia “esa otra economía” y que permita superar el conflicto “Capital – Vida”. Esa otra economía en la que nuestra
vida, la de todos, merezca ser vivida.
La apuesta por la sostenibilidad apunta a la transformación del modelo económico, orientada hacia la producción
de condiciones para la reproducción de la vida de los seres
humanos y de la naturaleza.
1) Dimensiones para la Transformación económica y social
Siguiendo a
Alicia de Blas se pueden trazar tres dimensiones de lucha por la sostenibilidad de la vida:
• Dimensión reproductiva
Hacia la corresponsabilidad en la sostenibilidad de la vida.
De manera muy diversa las personas necesitan de los cuidados de otras personas para llevar adelante una vida vivible. Por eso los trabajos que sostienen la vida deben situarse
en el centro de la organización social y deben poder ofrecerse en el marco de relaciones libres y elegidas de compromiso
y responsabilidad.
La estrategia para avanzar hacia la corresponsabilidad en
la sostenibilidad de la vida será la democratización de los hogares, que pasa por reconocer, en primer lugar, que lo
que ocurre dentro de los hogares concierne al conjunto social, que en ellos se está resolviendo el conflicto capital-vida
y que, hasta ahora, se está haciendo de manera profundamente injusta y desigual, siendo el origen de la exclusión y
desigualdad social a gran escala.
A partir de ahí, cinco direcciones:
- Frente a la feminización de los cuidados, construir
relaciones de horizontalidad dentro de los hogares,
distribuyendo de manera más equitativa los trabajos y
respetando la autonomía de las personas.
- Frente a la privatización de los cuidados, socializar la
responsabilidad de sostener la vida, apoyando a los hogares, para hacer corresponsables a la comunidad, al Estado, a las empresas y a otras instituciones sociales.
- Frente a la precarización del empleo de cuidados, reconocer que es un verdadero trabajo y equiparar sus
condiciones laborales y de protección social a las de
cualquier otro tipo de empleo.
- Frente a la concepción rígida del hogar, flexibilizar la
misma, que no se limite a la familia tradicional, sino
que pueda establecerse de manera libre y elegida. Hogares diversos que reflejen la diversidad.
- Frente a la globalización de los cuidados, reconocer la
deuda contraída con otras sociedades por el impacto sufrido por la conformación de las cadenas globales de cuidado y asumir el peso de nuestro propio modelo civilizatorio como vía para empezar a transformar dichos modelos.
• Dimensión ambiental
Hacia modos de vida sostenibles.
Adaptar el modo de vida para no incurrir en deuda ambiental, es decir, para no consumir más materiales y energías de los que el planeta es capaz de regenerar. Apostar por una
vida sostenible es apostar por una vida sencilla y austera.
Algunas posibles acciones:
- Limitación en el uso de energías, materiales y tiempos
puestos a disposición de la producción y el mercado,
para poder destinarlos, especialmente en lo que se refiere al tiempo, a la sostenibilidad de la vida.
- Revaloración de los saberes tradicionales, de aquellos
que permitían vivir en mayor equilibrio con el planeta,
fluyendo en sus propios ciclos.
- Relocalización económica para volver a la producción
local. Es decir, volver a acercar el lugar donde se producen o donde se extraen y transforman los productos al
lugar en que se consumen.
- Promover una nueva cultura de consumo basada en
las pequeñas producciones locales, además de la reutilización y el intercambio.
- Redistribuir el uso del tiempo de manera más justa y equilibrada para llevar una vida necesariamente más lenta.
• Dimensión social
Para luchar por una nueva manera de entender y organizar la convivencia, habría que empezar por transformar las
relaciones de poder y las estructuras de dominación que
permiten que se mantengan estas vidas insostenibles y endeudadas. Como se decía anteriormente, esta transformación sólo se puede llevar a cabo a través de procesos de empoderamiento. Y una vez capaces de concebir nuevas formas
de relación, más horizontales, más inclusivas, se necesitarán
construir formas de organización y lucha cuidadosas, tan firmes como creativas, a través de las que se pueda participar
de la toma de decisiones que nos afectan para los diferentes
niveles de organización comunitaria.
Un primer paso sería la organización y definición de metas colectivas, para lo que se necesitan crear espacios de
encuentro, de discusión, de análisis, de empoderamiento.
Después, tocaría concretar las metas colectivas en una agenda común. Finalmente, la propuesta sería exigir mediante
acciones de movilización y empezar a construir desde todos los espacios concebibles, porque todos los espacios son
igualmente políticos.
3. Ecofeminismo
La referente ecofeminista española Yayo Herrero (2013)
en su trabajo “Pautas Feministas para repensar el mundo”
sostiene que la economía capitalista y la ideología neoliberal operan como si no existiesen dependencias materiales e
ignoran los límites o constricciones que éstas imponen a las
sociedades.
El hecho llamativo de que los seres humanos en las sociedades occidentales vivan de espaldas a su propia supervivencia tiene que ver con dos elementos articuladores de
nuestra cultura:
- la desvalorización del trabajo de reproducción social que
promueve el orden social patriarcal
- el tratamiento que la cultura occidental y el capitalismo
dan a la naturaleza como recurso susceptible de apropiación
La vida humana, y la actividad económica como parte de
ella, no son posibles sin la Naturaleza y sin los trabajos que
garantizan la reproducción social. Sin embargo, la sociedad
occidental ha terminado estructurándose en torno a los mercados capitalistas como epicentro, mientras la cotidiana
e intensiva responsabilidad de mantener la vida con bienestar reside en la esfera de lo gratuito, de lo invisible, es decir
en la naturaleza y en el espacio doméstico.
Sigue Herrero señalando que, crítico con esta visión hegemónica, el ecologismo llama la atención sobre el conflicto
que existe entre un planeta Tierra, con recursos limitados y
finitos, y un sistema socioeconómico que se basa en la expansión continua y que crece impulsado por la dinámica de
la acumulación. El feminismo señala otra profunda contradicción: la que existe entre la reproducción social y el bienestar, por una parte, y el proceso de acumulación de capital.
El ecofeminismo es una filosofía y una práctica feminista que nace de la convicción de que el sistema económico
y cultural occidental «se constituyó, se ha constituido y se
mantiene por medio de la colonización de las mujeres, de
los pueblos “extranjeros” y de sus tierras, y de la naturaleza.
Todos los ecofeminismos comparten la visión de que la
subordinación de las mujeres a los hombres y la explotación
de la naturaleza responden a una lógica común: la de la dominación y desvalorización de la vida, tanto humana como
natural.
A lo largo de la historia el patriarcado, íntimamente
asociado al capitalismo en los últimos siglos, ha sometido y
explotado a las mujeres y a la naturaleza aprovechándose de
sus trabajos y sus saberes, a la vez que los invisibiliza. Hay
que repensar un modelo de producción, distribución y consumo que permita salir de la lógica androcéntrica y situar a la
economía como un subsistema de la biosfera.
Bustillos Durán (2005) presenta un cuadro con una tipología de movimientos ecofeministas implicados en defensa de
lo ambiental en diversas partes del mundo, en función de su
identidad, adversario y objetivo.
Bibliografía
Libros
Artículos