0. Introducción
Una clase de "Males de la humanidad" detectados por observación de una persona común - que no ha querido estar ya más distraída - se corresponde con los efectos que se dan como consecuencia de acciones y omisiones naturalizadas y legalizadas por la teoría económica capitalista a nivel global. Una especie de esa clase resulta ser la "Imposición de un desarrollo referido a las cosas y de satisfacción de necesidades humanas crecientes e ilimitadas". En el presente apartado se reseña una acotada investigación respecto a este Mal.
1. Economía a Escala Humana
El objetivo de esta primera parte de este capítulo es reseñar importantes conceptos de la obra del economista chileno alemán Manfred Max Neef, fundamentales para hacer frente a la fuerza de otros conceptos considerados como pilares inamovibles del credo capitalista: la creencia en necesidades humanas ilimitadas que hay que satisfacer y el culto al consumismo de mercancías.
Max Neef en su libro “Desarrollo a Escala Humana” (1998) intenta definir el motivo del título: el Desarrollo a Escala Humana se concentra y sustenta en la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, en la generación de niveles crecientes de auto dependencia y en la articulación orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología, de los procesos globales con los comportamientos locales, de lo personal con lo social, de la planificación con la autonomía y de la sociedad civil con el Estado.
En dicho libro, y luego junto a Philip B. Smith en “La Economía Desenmascarada” (2014) Max Neef propugna una Economía a Escala Humana, derivada de ese concepto de Desarrollo a escala humana.
1.1. Principios de la Economía a Escala Humana
Una Economía a Escala Humana es la que puede favorecer la transición de un paradigma basado en la codicia, la competencia y la acumulación a otro basado en la solidaridad, la cooperación y la compasión.
Una Economía a Escala Humana postula cinco principios y un principio fundamental de valor como guías fundamentales para llevarla a cabo:
Principio fundamental de valor: ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar por encima de la reverencia hacia la vida (para la economía tradicional hoy los intereses económicos están por encima de la vida natural y humana).
• Principio 1: la economía ha de servir a las personas (para la economía tradicional hoy las personas están al servicio de la economía).
• Principio 2: el desarrollo se debe referir a las personas, no a los objetos (para la economía tradicional hoy el desarrollo se refiere a crecimiento de objetos).
• Principio 3: crecimiento no es sinónimo de desarrollo, y el desarrollo no necesariamente requiere del crecimiento (para la economía tradicional hoy crecimiento y desarrollo son sinónimos).
• Principio 4: ninguna economía es posible sin los servicios de los ecosistemas (para la economía tradicional hoy no importa la sostenibilidad de los servicios de los ecosistemas).
• Principio 5: la economía es un subsistema de un sistema mayor y finito, que es la biosfera. De ahí que el crecimiento permanente sea imposible (para la economía tradicional hoy crecer indefinidamente es el objetivo permanente).
Las temáticas referentes a estos cinco principios han sido ya tratadas de alguna manera en los capítulos anteriores referidos a Decrecimiento, Definanciarización, Economía Social Solidaria, Economía Ecológica, Economía Feminista y Economía de los Bienes Comunes o Procomún.
Pero corresponde, para el análisis del presente capítulo volver el centro en el Principio 2: el desarrollo se debe referir a las personas.
Para Max Neef (2014) el mejor proceso de desarrollo será aquél que permita elevar más la calidad de vida de las personas. La pregunta siguiente se desprende de inmediato: ¿qué determina la calidad de vida de las personas? La calidad de vida dependerá de las posibilidades que tengan las personas de satisfacer adecuadamente sus necesidades humanas fundamentales.
Entonces surgen otras dos preguntas: ¿Cuáles son esas necesidades humanas fundamentales? y... ¿Quiénes y cómo deciden cuáles son las formas de satisfacer esas necesidades humanas fundamentales?
1.2. Supuestos básicos de la economía dominante
1) El Consumismo
Como se vio en la análisis referido a ”Decrecimiento”, el Consumismo no es otra cosa que comprar y acumular bienes y/o servicios no esenciales para la vida.
El consumismo tiene como pilares, además de la Financiarización, a la publicidad y a la obsolescencia programada.
-Publicidad: como dice Taibo (2014), la publicidad asume hoy la forma de un conjunto de técnicas muy eficientes que nos invitan/obligan a comprar lo que a menudo no necesitamos, y a veces hasta lo que nos disgusta, coaccionando a una generación artificial de necesidades.
-Obsolescencia programada: como también dice Taibo (2014), tiene como efecto principal que la mayoría de los bienes que se nos ofertan dejan de funcionar de forma muy rápida, y planificada, con lo cual nos sentimos muy pronto en la obligación de adquirir otros nuevos.
Una forma divertidamente seria de ilustrarse al respecto es con el documental “La Historia de las Cosas” (Story of Stuff). Este documental de 2007, y otros muchos que los creadores han adicionado, presenta una visión crítica de la sociedad consumista. Expone las conexiones entre un gran número de problemas sociales y del ambiente, y nos convoca a todos a crear un mundo sostenible y justo.
El documental se divide en siete capítulos: Introduction, extraction, production, distribution, consumption, disposal, another way (introducción, extracción, producción, distribución, consumo, residuos, otro camino).
Durante el siglo XX la sobriedad y la austeridad fueron dejando de ser importantes, descendiendo a su vez esa importancia desde arriba hacia abajo de la pirámide social, hasta que también las clases medias y bajas fueran inducidas a dejar de ahorrar y a comprar, consumir, despilfarrar o gastar cantidades de bienes y servicios cada vez mayores. De ahí que los buscadores de estatus de la clase media confirieran el prestigio más alto al que más consumía. Había y hay que “tener para ser”, una creencia predominante hasta el día de hoy.
2) La visión de que las necesidades humanas son infinitas y variables
Se nos ha hecho creer tradicionalmente, acompañando el proceso descrito de progresivo consumismo, que las necesidades humanas tienen como características:
• las necesidades tienden a ser infinitas,
• las necesidades están en constante cambio,
• las necesidades varían de una cultura a otra,
• las necesidades son diferentes de un período histórico a otro.
1.3. Las necesidades humanas y sus satisfactores
Max Neef demuestra en su trabajo “Desarrollo a Escala Humana” (1998) que esta visión sobre las necesidades humanas ilimitadas y crecientes es falsa. Que dicha visión representa una creencia impuesta sobre la cual se asienta el consumismo, uno de los pilares del credo por el crecimiento económico sobre el cual se asienta a su vez el Capitalismo. Dicha refutación la hace analizando y reinterpretando las necesidades humanas a partir de una diferenciación fundamental: una cosa son las necesidades y otra muy diferente son los satisfactores de esas necesidades.
1) Las necesidades
“Las necesidades revelan de la manera más apremiante el ser de las personas, ya que aquél se hace palpable a través de éstas en su doble condición existencial: como carencia y como potencialidad. Comprendidas en un amplio sentido, y no limitadas a la mera subsistencia, las necesidades patentizan la tensión constante entre carencia y potencia tan propia de los seres humanos. Concebir las necesidades tan solo como carencia implica restringir su espectro a lo puramente fisiológico, que es precisamente el ámbito en que una necesidad asume con mayor fuerza y claridad la sensación de «falta de algo». Sin embargo, en la medida en que las necesidades comprometen, motivan y movilizan a las personas, son también potencialidad y, más aún, pueden llegar a ser recursos. La necesidad de participar es potencial de participación, tal como la necesidad de afecto es potencial de afecto… Las relaciones que se establecen –y que pueden establecerse– entre necesidades y sus satisfactores, hacen posible construir una filosofía y una política de desarrollo auténticamente humanista.” Max Neef (1998, p.49)
2) Los satisfactores
“Son los satisfactores los que definen la modalidad dominante que una cultura o una sociedad imprimen a las necesidades. Los satisfactores no son los bienes económicos disponibles sino que están referidos a todo aquello que, por representar formas de ser, tener, hacer y estar, contribuye a la realización de necesidades humanas.” Max Neef (1998, p.50)
La alimentación es un satisfactor para la necesidad de subsistencia sin especificar qué o cuál tipo de alimento concreto debe tratarse. Una estructura familiar es satisfactor de la necesidad de protección. Un orden político es satisfactor de la necesidad de participación, por ejemplo.
Un mismo satisfactor puede realizar distintas necesidades en culturas distintas, o vivirse de manera divergente por las mismas necesidades en contextos diferentes.
Que un satisfactor pueda tener efectos distintos en diversos contextos depende no sólo del propio contexto, sino también en buena parte de los bienes que el medio genera, de cómo los genera y de cómo organiza el consumo de los mismos.
La civilización industrial ha impuesto la producción y consumo de determinados “bienes” como satisfactores. Aquellos bienes que produjeran ganancias a los fabricantes y prestadores.
Es decir, se han ocupado de diseñar e imponer el consumo de determinados objetos y artefactos que, publicidad mediante, permitieran incrementar o mermar la eficiencia de un satisfactor de necesidades.
Entonces, un satisfactor es el modo por el cual se expresa una necesidad, mientras que los bienes son en sentido estricto el medio por el cual el sujeto potencia los satisfactores para vivir sus necesidades.
La forma como se ha organizado la producción y apropiación de bienes económicos a lo largo del capitalismo industrial ha condicionado de manera abrumadora el tipo de satisfactores dominantes, erigiendo a los bienes en fines en sí mismos.
La consecuencia ha sido una sociedad embarcada en una carrera productivista sin sentido. La economía puesta al servicio de las cosas en vez de la vida.
1.4. Una taxonomía de las necesidades humanas
Max Neef y Smith (2014) describen al Ser Humano como un ser de necesidades múltiples e interdependientes. Por ellos las necesidades humanas deben entenderse como un sistema.
En dicho sistema las necesidades se interrelacionan e interactúan, produciéndose simultaneidades, complementariedades y compensaciones entre ellas.
1.5. Matriz de necesidades y satisfactores de Max Neef
Las necesidades humanas pueden desagregarse conforme a múltiples criterios, y Max Neef en su libro Desarrollo a escala humana las deja reflejadas en una matriz que combina una categoría axiológica y una existencial.
“Los satisfactores pueden ordenarse y desglosarse dentro de los cruces de una matriz que, por un lado, clasifica las necesidades según las categorías existenciales de ser, tener, hacer y estar; y por el otro, las clasifica según categorías axiológicas de subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad.” Max Neef (1998, p.57)
La matriz, creada por Max Neef, que se presenta a continuación es sólo un ejemplo de tipos de satisfactores posibles. De hecho, cada persona o cada comunidad puede construir y llenar la suya según sea su cultura, su tiempo, su lugar o sus circunstancias, o bien según sus limitaciones o sus aspiraciones.
Cada casillero de la matriz que contiene propuestas de satisfactores posibles, y de éstos se desprende que muchos de los satisfactores indicados pueden dar origen a diversos bienes económicos. Si se escoge, por ejemplo, el casillero 15 que indica formas del hacer para satisfacer la necesidad de entendimiento, se encuentran satisfactores como investigar, estudiar, experimentar, educar, analizar, meditar e interpretar. Ellos dan origen a bienes económicos, según sea la cultura y sus recursos, tales como libros, instrumentos de laboratorio, herramientas, computadoras y otros artefactos.
-Las necesidades humanas fundamentales son finitas, pocas y clasificables-Las necesidades humanas fundamentales son las mismas en todas las culturas y en todos los períodos históricos. Lo que cambia a través del tiempo y las culturas son los satisfactores (medios o maneras) utilizados para la satisfacción de las necesidades
“Lo que está culturalmente determinado no son las necesidades humanas fundamentales sino los satisfactores de esas necesidades.” Max Neef y Smith (2014, p.194).
Pensar formas de organización económica en que los bienes potencien satisfactores para vivir las necesidades de manera coherente, sana y plena.
Para una teoría crítica de la sociedad se especifican cuáles son los satisfactores y bienes económicos dominantes al interior de ella, y además se los debe presentar además como productos históricamente constituidos y, por lo tanto, susceptibles de ser modificados. Por consiguiente, es necesario rastrear el proceso de creación, mediación y condicionamiento entre necesidades, satisfactores y bienes económicos, para poder desmantelar esos condicionamientos.
• comprender cómo se viven las necesidades en nosotros mismos y en nuestro medio: grupo familiar, comunitario o social, sistema económico, modelo socio-político, estrategias de vida, cultura o nación.• tratar de entender cómo se relacionan en nuestro medio los satisfactores y bienes económicos dominantes con las formas de sentir, expresar, y actuar nuestras necesidades.• detectar cómo los satisfactores y bienes disponibles o dominantes limitan, condicionan, desvirtúan o, por el contrario, estimulan nuestras posibilidades de vivir las necesidades humanas.• pensar las formas viables de recrear y reorganizar los satisfactores y bienes de manera que enriquezcan nuestras posibilidades de realizar las necesidades y reduzcan nuestras posibilidades de frustrarlas.
“Las relaciones que se establecen –y que pueden establecerse– entre necesidades y sus satisfactores, hacen posible construir una filosofía y una política de desarrollo auténticamente humanista.” Max Neef (1998, p.49).






